Marx afirma que allí donde la burguesía se ha hecho con el poder no ha dejado ningún otro vínculo entre los seres humanos que el vínculo económico, sustituyendo todas las libertades por la libertad de comercio, la única que entiende la clase burguesa. Todo lo que existe como vínculos sociales sólo tiene interés en cuanto a posibilidad de intercambio económico. Esto sólo es posible revolucionando los instrumentos de producción (Revolución Industrial).

La Revolución industrial arrasa

Esto obliga a todas las naciones a tomar como sistema de producción el sistema burgués, ya que si no lo hacen, acabarán ancladas al pasado, y otros se harán con el poder económico y político. El campo ha sido abandonado y las ciudades recogen la población rural que huye para encontrar nuevas expectativas en el mundo urbano, apilando a miles en los barrios proletarios. Lo mismo está sucediendo con los países eminentemente rurales respecto a los industrializados.

El proletariado, nueva clase social

Así la burguesía consigue concentrar la propiedad en manos de una minoría privilegiada que explota los sectores más humildes de la sociedad: El proletariado. Esta clase social nace gracias a la burguesía y al sistema económico burgués. Pues bien, será el proletariado el encargado de hacer girar el nuevo sistema de producción contra la propia burguesía. El proletariado, debido a la industrialización se convierte en un simple apéndice de la máquina, por eso sólo recibe, a cambio de su trabajo, el mínimo para poder subsistir, no siendo, en realidad, pagado por su trabajo.

La nueva esclavitud

Los obreros se han convertido no sólo en esclavos del burgués y del estado, sino en esclavos de las máquinas con un único objetivo: producir beneficios para la burguesía. El proletariado, además, va aumentando sus efectivos ya que las clases medias caen también en el mundo del trabajo asalariado.

La lucha obrera

La lucha contra esta situación creada por la burguesía se inicia por obreros aislados, y, posteriormente estos obreros se organizan, de la misma forma que la burguesía se ha unido desde hace ya bastante tiempo para poder llegar a alcanzar sus objetivos . El proletariado, según el marxismo, llega a tener conciencia de clase, y ya no podemos hablar de lucha entre el obrero individual y el burgués individual sino que ya tenemos que hablar de lucha de clases.

Necesidad de la conciencia de clase

Los éxitos o fracasos puntuales no son importantes. Lo realmente importante es la unión cada vez más extendida de los obreros. El grito importante es, por eso "Proletarios de todos los países, uníos". Sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria: los otros enemigos de la burguesía como los pequeños comerciantes, los campesinos, etc. No luchan contra la burguesía de forma revolucionaria, sino, al contrario luchan para poder conservar su status. El lumpemproletariado (la clase social de los que están fuera del sistema que tiene como característica importante que es ociosa) son utilizados a menudo como ardillas para deshacer las huelgas, y no están organizados.

El proletariado como clase revolucionaria

En cambio, el proletariado sí está capacitado para poder acabar, a través de la Revolución, con esta situación de explotación. Pero quizá, lo que hace este hecho interesante es que se trata de un hecho inevitable. La burguesía, aumentando la capacidad de la producción, empeorando la calidad de vida del proletariado está acabando con este sistema de producción: el hundimiento de la burguesía y el triunfo del proletariado son inevitables.