La budesonida es un medicamento utilizado en la prevención de las sibilancias, la falta de aire y las dificultades respiratorias asociadas al asma, al igual que también se emplea en el tratamiento de otras enfermedades pulmonares. La budesonida es igualmente eficaz en el tratamiento de los síntomas congestivos y de secreción nasal ocasionados por las alergias. A modo de consideración, conviene tener presente que la budesonida puede controlar los síntomas del asma, así como de otras enfermedades pulmonares, pero no las cura.

La budesonida se presenta en forma oral (polvo) para ser inhalado por la boca o bien como aerosol nasal. También se puede encontrar en cápsulas o como espuma rectal.

Dosis de budesonida

La budesonida, tanto por inhalación nasal como oral se aplica una o dos veces al día. En ciertas condiciones puede ser una sola inhalación cuando se trata de asma estable leve o moderado.

La dosis deberá ajustarse conforme a la gravedad de la enfermedad, aunque en general se administran de 0.5 a 2 mg. diarios que pueden incrementarse en caso de necesidad. En el caso de niños de más de 6 meses y hasta 12 años, la dosis variará entre los 0.25 y 1 mg. diario. La dosis se irá ajustando según la respuesta del paciente, siempre teniendo en cuenta la administración de la dosis mínima eficaz para controlar los síntomas.

Para la enfermedad de Crohn, cuando esté afectado el íleon o el colon ascendente, se administrarán cápsulas gastrorresistentes en dosis de 3 mg. 3 veces al día media hora antes de las comidas.

La misma dosificación se aplicará en el caso diarrea crónica por colitis colágena o en la hepatitis autoinmune.

Para la colitis ulcerosa, cuando hay afectación del recto y colon sigmoide y descendente, se administrarán en forma de enemas dosis de 2 mg. diarios antes de acostarse.

En el caso de pancolitis (afectación de todo el colon) pueden utilizarse enemas y cápsulas de budesonida combinadas con prednisona.

Budesonida en el embarazo y lactancia

La experimentación animal ha puesto en evidencia el riesgo de anomalías en el desarrollo fetal. Aunque se desconocen los efectos que puede tener en mujeres embarazadas, la recomendación es evitar la administración de budesonida.

La budesonida se excreta en la leche materna, aunque en las dosis terapéuticas no es probable que se produzcan efectos adversos para el bebé. No obstante, debido a la falta de una información más precisa, deberá valorarse si el beneficio para la mujer es claramente superior al posible riesgo para el lactante. También puede valorarse la posibilidad de suspender el tratamiento, de ser posible, o interrumpir la lactancia.

Efectos secundarios de la budesonida

Los efectos secundarios que se han observado con la administración de budesonida (inhalada) sobre el aparato respiratorio incluyen la irritación nasal o epistaxis (sangrado nasal). Con una incidencia mucho menor se han descrito otros efectos adversos, en este caso sobre la piel y tejido subcutáneo, como urticaria, prurito, angioedema, rash, dermatitis o hinchazón en la cara. Muy excepcionalmente pueden producirse ulceraciones en la mucosa nasal o perforación del tabique nasal. También se ha dado algún caso de insuficiencia suprarrenal y afectación en el crecimiento en el caso de los niños.

La budesonida administrada por vía oral puede producir otros efectos secundarios como calambres musculares, temblor, visión borrosa, trastornos menstruales, dispepsia o cambios en el estado de ánimo.

La budesonida administrada por vía rectal puede provocar reacciones adversas como quemazón, diarrea, dolor en el recto, náuseas o flatulencia.

Budesonida combinado con formoterol

La budesonida puede combinarse con formoterol para tratar el asma en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Al mecanismo de acción de la budesonida, reduciendo y previniendo la inflamación de las vías respiratorias, se le une la acción del formoterol, dilatando las vías respiratorias para facilitar la respiración.

Aunque a esta combinación no se le reconocen muchos efectos adversos, en algunos casos puede producirse una leve irritación de la garganta, tos, cefalea, ronquera, temblores, aftas o una mayor aceleración de los latidos cardiacos.

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