En este campo la cooperación entre Salvamento Marítimo y la Armada es considerada ejemplar, trabajando ambas instituciones conjuntamente en multitud de situaciones de emergencia que a diario acontecen en la mar como auxilio a pesqueros, rescate de inmigrantes, evacuación de heridos, asistencia a náufragos, hundimiento de buques, siniestro de aviones, rescate de submarinos, etc. En definitiva todos los incidentes que tienen lugar en la mar.

Por supuesto esta cooperación se basa en un entrenamiento conjunto muy intenso que incluye ejercicios de especial dificultad donde en busca de la excelencia y con el pensamiento de que solo un adiestramiento exigente solucionará las adversidades que se den en una situación real, los ejercicios conllevan una serie de riesgos controlados pero equivalentes a los que encontraríamos en una situación real.

Esta búsqueda de la eficacia y de la cooperación es la razón de ser de los ejercicios MARSEC.

Recreando los riesgos

Los ejercicios MARSEC se realizan cada dos años y en ellos se simulan toda clase de sucesos que habitualmente tienen lugar en el escenario naval actual en tiempo de paz, eventos que eludiendo lo que seria un enfrentamiento bélico clásico implicaría la acción de la Armada junto con otras instituciones ya como Salvamento Marítimo o Vigilancia Aduanera, Policía Nacional, Guardia Civil, Marina Mercante, Sanidad, etc. Para restablecer la normalidad.

Estos escenarios se reparten por la geografía marítima española e incluyen multitud de supuestos como: activación de dispositivos ante una alerta, planes de seguridad antiterrorista, inmigración ilegal, rescate de náufragos, lucha contra la piratería, aislamiento y contención de epidemias, lucha contra el narcotráfico, detección y desactivación de explosivos, auxilio y remolque a buques siniestrados, control del espacio marítimo y el rescate de cadáveres en el mar de aeronaves siniestradas.

Este último supuesto se realizo en aguas de la villa alicantina del Pilar de la Horadada e implico la participación de los buques "Tambre" y "Neptuno" de la Armada y el "Clara Campoamor" de Salvamento Marítimo.

El avión estrellado

El supuesto a implementar jugaba con la idea de un avión estrellado en el mar cerca de la costa, y tras un primer auxilio a los supervivientes que sobrevivieron al impacto de la aeronave se realizan las operaciones para localizar los restos y recuperar los cadáveres de los fallecidos.

Para ello se sumergieron en el mar, 35 metros de profundidad, tres maquetas a escala real una de un un puente de un barco, que simulaba la cabina del avión, y dos de tubos lanzatorpedos que hacían el papel de estos de fuselaje. En sendas maquetas se dispusieron maniquíes con el peso de un varón adulto simulando los cuerpos de las victimas.

El primer barco en intervenir fue el cazaminas "Tambre" el cual usando sus equipos de sonar busco en un área de incertidumbre concreta los supuestos pecios, dado que el objetivo es entrenar a las tripulaciones el "Tambre" actuó a ciegas buscando en el fondo los objetivos y solo pudo encontrarlos y balizarlos tras 26 horas de intensiva búsqueda por los fondos marinos.

Con los restos localizados "Neptuno" y "Clara Campoamor" entraron en acción.

Rescate por buceadores

La acción lógica cuando se localiza un pecio con cuerpos humanos dentro es enviar submarinistas a rescatar los restos, para ello y según la profundidad del pecio se emplearan buceadores provistos de escafandra autónoma si el resto está a poca profundidad o buzos conectados al buque por umbilicales por los que se suministra el oxigeno y se reciben instrucciones vía radio además que los cascos van provistos de cámaras de vídeo que permiten seguir la misión en tiempo real desde los centros de mando de buceo de cada navío.

Antes de la inmersión se siguen unos parámetros de seguridad específicos en que el jefe de la unidad de buceo comprueba por lista la idoneidad de todo el personal, auxiliares y buzos, que participara en la inmersión, se listan uno a uno los procedimientos de control de material y se comprueba sistemáticamente que todo el personal y equipo están aptos para la inmersión sin la más mínima falla que pueda afectar a la seguridad como que los buzos no hayan salido de un periodo de servicio anterior, el examen médico sea correcto, todo el equipo haya pasado las inspecciones pertinentes y no exista ningún fallo en ningún sistema.

Los buzos se visten y sus auxiliares revisan que todos los elementos están correctamente ajustados y mediante una plataforma entran en el agua.

La inmersión

Tras sumergirse en poco tiempo se alcanza el pecio, los buzos se se introducen en los restos y empiezan la exploración, esta es seguida por las pantallas del centro de control en tiempo real, el recorrido no es fácil hay obstáculos en el modelo, como se encontrarían en un resto real, y a menudo se debe usar el machete para cortar maromas que están atadas entre elementos del pecio para dificultar el paso, esta dificultad aumenta la tensión del ejercicio aunque finalmente los maniquíes que hacen papel de cadáveres son localizados y recogidos.

Vuelta a la plataforma y dada la profundidad y tiempo en que se ha realizado la operación se siguen los procedimientos de descompresión y los buzos se detienen a ciertas profundidades un tiempo determinado para ajustar las presiones de su cuerpo con la atmósfera según una tabla de descompresión que es supervisada y cronometrada por el jefe de inmersión.

Aunque se cumplen al cronómetro los periodos de descompresión, siempre se realiza la práctica de entrar en la cámara de descompresión. Los buzos son desvestidos a toda velocidad y se meten a toda prisa en la cámara hiperbárica para realizar la descompresión.

No es baladí, en una acción real la urgencia y las circunstancias, la mala mar es un ejemplo común, pueden impedir realizar la descompresión bajo el agua de modo que los buceadores no les queda a menudo más remedio que recurrir a la cámara de descompresión. En esa circunstancia solo se dispone de cinco minutos desde que se sale del agua para entrar en la cámara hiperbárica, por tanto el librarse del equipo debe hacerse a toda velocidad y la cámara debe estar siempre a punto para iniciarse el proceso de descompresión de inmediato.

Esto solo ha sido un simulacro y lo extraído solo han sido maniquíes pero de ser una operación autentica hubiera culminado con un exitoso rescate de cuerpos.