La brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad. En la Edad Moderna hubo una “caza de brujas” en Europa, que provocó miles de torturas y ejecuciones.

A las brujas se les atribuía un pacto con el diablo: si ellas le rendían culto, él les daba poderes sobrenaturales para causar maleficios y la capacidad de volar o transformarse en animales, usualmente gatos.

Generalmente se habla de mujeres, pero también existen los brujos. Las brujas podían modificar su aspecto a voluntad, convirtiéndose en hermosas jóvenes y seduciendo a los hombres (súcubos) o en el caso contrario, los brujos seduciendo a las mujeres (íncubos).

Se creía que los aquelarres (reuniones de brujas) se celebraban en lugares lejanos y apartados, bosques o cuevas, y que ellas debían trasladarse volando. También se creía que se realizaban ritos sacrílegos como la recitación del Credo al revés y la consagración de la hostia negra. Además se hacía referencia a opíparos banquetes donde reinaba la promiscuidad sexual, la antropofagia y los sacrificios humanos. En esas reuniones el diablo se presentaba en forma humana o animal, en este caso, generalmente como macho cabrío.

Magia blanca y magia negra

La magia es el arte de la transmutación de las cosas. Teóricamente sólo hay un tipo de magia, pero los expertos aseguran que hay una magia blanca que hace el bien y una magia negra que utiliza invocaciones y rituales para hacer el mal.

Dentro de la magia blanca encontramos los sortilegios de protección, los hechizos catalizadores de la buena suerte y las invocaciones, generalmente con la ayuda del humo del incienso, en honor de las entidades protectoras de los magos. Por otro lado están los magos negros, quienes trabajan con sacrificios de sangre, degollando inocentes animales criados para tal fin.

Conjuros

Son fórmulas mágicas para conseguir lo que se desea. A los conjuros también se lo asocia con exorcismos, donde se invoca la presencia de los espíritus.

Sortilegios

Son adivinaciones que se hacen por suertes supersticiosas. También se conoce con ese nombre a los amuletos para la suerte que se venden en los lugares donde se practica la magia. Los sortilegios de protección se hacen generalmente a los hogares o contra energías negativas.

Hechizos

Están asociados a la magia negra. Generalmente se utilizan partes del cuerpo de la persona que pide el deseo (pelos, uñas), partes de animales (huevos, esperma) o partes de plantas o frutas (cáscaras, semillas). Los más usuales son los hechizos de amor.

Gualichos

En el sur del continente Americano se dice que es un espíritu maligno de todas las causas que producen los males y desgracias, la representación de la causa maléfica universal a través del diablo. Es un espíritu fuerte que puede ser de una malignidad destructora, unas veces, o sólo una travesura.

No sólo se dice que es un espíritu maligno, sino que al gualicho se lo considera también un maleficio en si mismo. “Hacer un gualicho" o "engualichar" son palabras usuales por esas latitudes. Se lo asocia además con la palabra “macumba”. Los gualichos de amor son los más difíciles de superar.

Macumba

Es el nombre que designaba las prácticas bantúes afro-brasileñas en el siglo XIX. Después se dividieron en Umbanda, Quimbanda y Omoloko principalmente. Actualmente en Brasil se la considera peyorativamente como magia negra.

Se suelen utilizar alfileres para pinchar un muñeco, velas negras para rituales, sapos con la boca cocida, maldiciones escritas en pergaminos o hasta gallinas degolladas, según la opinión de Gustavo D’Apice, Profesor de Teología de la Universidad Católica Argentina.