
- Lovecraft - mansionwb
En la Edad Media surgieron muchos de los personajes e historias que han llegado hasta nuestros días. A los vampiros, fantasmas y hechiceros hay que añadir el mundo de la alquimia y las ciencias ocultas que inspiraron multitud de narraciones orales y escritas. Entonces se establecieron los vínculos entre lo desconocido y lo real, entre lo inexplicable y lo tangible.
Los antecedentes del relato de terror hay que encontrarlos en la novela gótica, que floreció en la segunda mitad del siglo XVIII y primera del siglo XIX, entre lo que se ha dado en llamar el siglo de las luces y el romanticismo
Terror gótico o romanticismo
Los elementos del terror gótico fueron delimitados y resumidos por el propio Lovecraft: “Este nuevo material dramático consistía al principio en un castillo gótico de pavorosa antigüedad, húmedos corredores, ocultas y malsanas catacumbas y un sinnúmero de leyendas y fantasmas estremecedores”.
No hay que olvidar que el romanticismo supone una vuelta a lo irracional y lo fantástico. Retoma el elemento sobrenatural asociado a tiempos pasados: las leyendas y los cuentos medievales. Sus obras se pueblan de voces extrañas, de presentimientos, de sueños y visiones.
Allan Poe es el escritor más representativo del género. El escritor norteamericano conjuga lo macabro con el humor, el terror con la poesía. Nos remite hacia el mismo origen del miedo: lo psicológico. Son muchos los cuentos que reflejan esas atmósferas malsanas: El hundimiento de la casa Usher, El corazón delator, El gato negro.
El cuento de miedo realista o las historias de fantasmas
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, nos encontramos con un retorno a lo racional. El paso al realismo se producirá en la Inglaterra victoriana, pero antes Hoffmann ya había anunciado este cambio en Alemania. Desaparecen los castillos en ruinas, los espectros, y el cuento de miedo empieza a apoyarse en teorías filosóficas que racionalizan lo sobrenatural. Se da paso a la verosimilitud: el terror puede aparecer en cualquier ámbito de la vida cotidiana.
Rafael Llopis nos ofrece algunas pistas al respecto: “La narración se inicia, anclada en la realidad, con una escena de la vida cotidiana descrita con nitidez y precisión. Los protagonistas son siempre escépticos, y en la mayoría de los casos hasta cínicos, en relación con los poderes sobrenaturales”
Hay muchos autores dignos de destacar, como Stevenson, Henry James, Bram Stoker, pero mencionaremos a dos de ellos: M. R. James y Algernon Blackwood. El primero fue el máximo exponente del cuento de fantasmas victoriano. Cuenta sus historias con credibilidad y para ello, un truco al que luego recurrirán Lovecraft o Borges, inventa libros, manuscritos, citas latinas. Todo ello con el propósito de dar un aire de verosimilitud e intelectualidad. El segundo aporta al género un elemento muy importante: el horror se produce en parajes de naturaleza salvaje con referencias a la cultura pagana, y que también se verá reflejado en autores como Arthur Machen.
El cuento materialista de terror
A principios del siglo XX, los valores culturales y morales entran en crisis. El terror comienza a indagar en las raíces del miedo ancestral, busca lo primigenio. Apoyado en el materialismo, reconstruye los mitos antiguos con ayuda de hipótesis científicas: la cuarta dimensión, la existencia de civilizaciones prehumanas, el descubrimiento de secretos perdidos en el tiempo.
Uno de los autores más destacados es Lovecraft, gran devoto de Poe. Lovecraft inventa una mitología llena de dioses y seres sobrenaturales que se recogen en su obra más emblemática: Mitos de Cthulu. Junto a este autor, hay que destacar otros como Arthur Machen, Robert Bloch o Hodgson.
Han quedado en el tintero muchos autores contemporáneos, pertenecientes al siglo XX, y de los que daremos cuenta en otra ocasión. A la espera y como conclusión nos quedamos con unas palabras de Lovecraft: “La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”.
