Los profesores Paco Garrido y Manolo Gonzalez de Molina consideran el pensamiento político verde como la opción del futuro. He aquí un resumen de un curso que impartieron en Sevilla.

Un nuevo paradigma sociopolítico

La ecología política se vincula social y políticamente al conjunto de crisis; sobre todo por el agotamiento de recursos finitos. Surge con la eclosión de tendencias y preocupaciones aparecidas en el último tercio del siglo XX:

  • Un movimiento ecologista heterogéneo inicia la disidencia al crecimiento postulado por el resto de ideologías, proponiendo que es posible vivir mejor sin crecimiento.
  • Nuevas tendencias aparecidas a partir de la revolución de mayo del 68, como las comunas agrícolas, el ecofeminismo, las alternativas convivenciales o los movimientos pacifistas han puesto de relieve que se debe tender a un respeto a la pluralidad no uniforme y que las relaciones de poder deben ser microsociales o mediante una democracia más participativa. El modelo democrático debe ir más allá de lo conocido por la sociedad actual.
  • Nuevas perspectivas sobre el igualitarismo, aunque basadas en la tradición marxista y libertaria, ahora se considera también desde una perspectiva global y transgeneracional. Y la consideración de que la comunidad moral debe ser más amplia que la estrictamente humana.
El nuevo paradigma ecológico surgió en paralelo sobre estas bases. Lejos de los que pueden pensar que este movimiento está sólo preocupado en la ampliación de parques y jardines, los transgénicos o la extinción de las ballenas, la ecología política aspira a un cambio global partiendo desde la concienciación ciudadana. La ecopolítica está comprometida con los problemas actuales, aunque su pronunciamiento pueda causar problemas políticos. Integra la naturaleza a lo social y lo individual; elementos que parecían enfrentados hasta la aparición de este paradigma. Esto supone una ruptura con lo establecido anteriormente. Debe considerarse que todo tiene un coste ecológico que puede ser calculado.

Apuesta por el decrecimiento

La ecología política entiende que la actual crisis es de carácter maltusiano favorecido por el crecimiento exponencial propiciado por las tendencias liberales y socialistas. Pero también coyuntural, por el derrumbe de los mercados financieros y el fracaso de la capacidad de autorregulación de los mercados en general. Diferentes analistas sostienen que en 2008 ya se ha alcanzado el peak oil, o sea, la cumbre de disponibilidad de combustibles fósiles y otros materiales que supone entrar en una etapa de declive. Incluso superando algún problema, como el energético, surgen nuevos por la falta de materiales. Cada vez existe menos tierra cultivable y menos agua para regar. Los especuladores, que operan sobre lo que más posibilidades tienen, también lo hacen sobre los alimentos. La propia actividad económica provoca tales desequilibrios en los ecosistemas que hace inviable la propia actividad por lo que necesita una mayor inversión.

También considera que estas políticas, basadas en una estructura de desigualdad entre grupos sociales y Estados, no son las adecuadas para salir de la crisis. Pueden perfilarse tres escenarios posibles. Por un lado, que todo siga igual. Por otro los postulados del Green New Deal, que aunque combate el cambio climático es también criticado por los profesores Garrido y González de Molina por la paradoja de Jevons, o el miramiento hacia algunos países considerados ‘to poor to be green’. Por ello el tercer escenario propuesto es la concienciación hacia un decrecimiento sostenible, así como favorecer una reducción en países ricos. Para el paradigma ecológico está claro que el actual modelo no va a continuar; el cambio puede producirse de forma radical sin intervención, o mediante el diseño de políticas, normativas y conductas para la transición ecológica.

Para profundizar en la democracia deben buscarse fórmulas más participativas en un clima de cultura política, que implica una mayor cooperación, así como un debate racional deliberativo con indicadores trasparentes para posibilitar una opinión pública más racional que mejore las elecciones de los ciudadanos.

Ecopolítica en la práctica

En España existe una larga trayectoria de movimientos políticos ecologistas. Pero si hasta hace poco se encontraban dispersos y centrados básicamente en un trabajo de concienciación, la incorporación de unos 35 partidos ecologistas en el seno de la agrupación política Equo consolida un proyecto que representa a los Verdes Europeos con la intención de ser una opción diferente en el Parlamento. El reto de Equo consiste en explicar o concienciar a unos ciudadanos narcotizados por el sistema actual, a unos consejos de administración, unos accionistas, incluso a algún broker de bolsa sobre lo insostenible del sistema y la necesidad de un decrecimiento. Estableciendo mecanismos para generar en la opinión pública de una cultura inmersa en los programas de cotilleo y el fútbol, así como un sistema político basado en el clientelismo, de la necesidad de un cambio estructural. Ardua labor, pues la ecología política supone mirar un poco más allá de lo que directamente nos afecta. Tiene en cuenta tanto los problemas locales como los globales; los de ahora y los del futuro.