
- Borges - http://www.nlcphs.org
Bonaerense de nacimiento, acabó sus días en la tan lejana Europa. De antecedentes castrenses, su padre rompió con la tradición familiar al convertirse en profesor. De él, y de su abuela Fanny, recogió los saberes de las letras, y las ciencias, aunque siempre fue algo más de versos, poesía y escritos. A los seis años ya declaró su vocación de escritor y llevó adelante su primera gran obra, La visera fatal, en forma de fábula.
Poeta por naturaleza
Y así vivió, rodeado de saberes y acontecimientos nuevos, como el azar del destino que le lleva a conocer Europa en el escenario de una contienda: La Primera Guerra Mundial. París, Milán, Venecia, y definitivamente, Ginebra, aportan al genial escritor una visión entre apocalíptica y bohemia que reflejará en sus textos. Voltaire, Víctor Hugo o Gustav Meyrink serán algunos de sus inspiradores.
Lectura en castellano
No en vano, los textos en su idioma materno también le llamaban la atención. Leyó y releyó obras de autores tan prolíficos como Valle - Inclán, Juan Ramón Jiménez ,Ramón Gómez de la Serna u Ortega y Gasset, a los que pudo conocer en persona tras afincarse, primeramente en Barcelona, y luego en Mallorca.
Poetas expresionistas alemanes
Borges fue la primera persona que introdujo a los poetas expresionistas alemanes en España, gracias a su destreza en el idioma germano y, por tanto, a la rápida traducción de las obras. Con una visión global de la Europa de posguerra, gran vocación artística y un fluido marco ideológico, Jorge Luis abandona España para regresar a Argentina.
Vuelta a los orígenes
De regreso en Buenos Aires, funda en los albores de la década de los '20 jóvenes la revista Prismas y, más tarde, la revista Proa; firmó el primer manifiesto ultraísta argentino, y, tras un segundo viaje a Europa, entregó a la imprenta su primer libro de versos: Fervor de Buenos Aires (1923). Seguirán entonces numerosas publicaciones, algunos felices libros de poemas, como Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), y otros de ensayos, como Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos, que desde entonces se negaría a reeditar.
Una vida llena de vicisitudes
Recibió importantes premios y distinciones de diversas universidades y gobiernos de diversos países. En 1961 compartió con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que fue el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental.
Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros galardones y títulos. Su obra fue traducida a más de veinticinco idiomas y llevada al cine y a la televisión.
Argentina le sigue recordando
En 1999 el gobierno argentino emitió una serie de monedas conmemorativas por el centenario del nacimiento de Borges. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires organiza visitas guiadas gratuitas sobre puntos de la ciudad que tuvieron que ver con Borges y un tramo de la Calle Serrano, del barrio de Palermo, fue renombrado como Jorge Luis Borges en honor al escritor. De modo similar, una banca del jardín zoológico de Buenos Aires conmemora al escritor con un panel, que refiere que era en ese banco que Borges se sentaba para mirar a los tigres, por los que sentía fascinación.
