No se trata únicamente del mejor festival europeo de psychedelic trance. El Boom Festival es, además, un experimento de sostenibilidad, una eco-aldea de artistas multidisciplinares, un encuentro de enteógenos y personas procedentes de todo el mundo.

Amor, paz, unidad, respeto, comunión con la Naturaleza. Celebración del ciclo lunar, extasiada contemplación del nacimiento y la puesta del sol. Madera reutilizada, bioconstrucciones de bambú, urinarios ecológicos que generan abono para la vegetación de la comarca.

Pasear por sus entrañas supone un flujo continuo de fluorescentes matices de luz, colores móviles, motivos psicodélicos, templos de fuego sagrado, exóticos jardines, simetrías, axiomas zen, túneles, caleidoscopios gigantes, mandalas, delirantes ilustraciones, performances, seres extraños procedentes de otros planetas.

Variedad musical

Y, sobre todo, música. Desde el ametrallador trance con bases atmosféricas que se acerca siempre al orgasmo sin llegar a la explosión hasta minimalistas ritmos orientales o percusiones africanas, pasando por el relajante chill-out o improvisados conciertos sobre el agua con insólitos instrumentos autofabricados. Hilight Tribe, Transwave, Sally Dolally, Danzas tribales, orgiásticas celebraciones de cuerpos en movimiento, oleadas de amor, meditación, misticismo y sonrisas de sinceridad.

Miles y miles de personas de todos los continentes se acercan cada dos años hasta la pequeña localidad portuguesa de Idanha-a-Nova para hermanarse en una celebración que coincide con la luna llena del octavo mes.

Emplazamiento

El lugar donde se desarrolla el evento es un paradisíaco rancho privado, circundado por un enorme lago que sirve para que los asistentes aplaquen, cual hipopótamos, los estragos del calor estival. Basura reciclada para crear obras de arte, microeconomías de intercambio, un entorno de continua creatividad, renovación y aprovechamiento de las energías naturales, en la búsqueda de un nivel superior de consciencia que evite la devastación a la que los países ricos están sometiendo a la madre Tierra.

Psiconáutica

Alejado del bullicio, en una pequeña península junto al puente flotante de bidones y troncos, el santuario Kosmicare se encarga de las emergencias espirituales, ofreciendo cobijo a quienes atraviesen experiencias difíciles con cualquier tipo de sustancia. El proyecto, promovido por MAPS (Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies, EE UU) y Cosmikiva Project (Canadá), cuenta con la colaboración de más de treinta voluntarios: psicólogos, terapeutas y facilitadores que tranquilizan a los usuarios confusos y allanan el terreno a los viajeros de la mente.

Por su parte, Energy Control (España) y Check-In (Portugal) ofrecen en una carpa conjunta información sobre drogas y análisis de las sustancias. Asimismo, un periódico y una emisora de radio informan puntualmente a los usuarios sobre todos los aspectos relevantes del festival. Al otro lado del lago, los estertores del Anti-Boom acogen a los que no han podido —o no han querido— comprar la entrada.

Otras actividades

Talleres interactivos de educación experimental, exploraciones multimedia de paradigmas antiguos y modernos, conferencias, documentales y películas de iluminación espiritual, jardines de permacultura, masajes, shiatsu, reiki, aromaterapia, galería de visiones interiores...

El Boom Festival respira magia al ritmo de los latidos del planeta. Los corsarios del mañana, la ciber-tribu de hoy enfrascada en la ancestral lucha chamánica por salvar a la Tierra de sus vástagos ha llegado para alzar su voz frente a la exterminación materialista. Un enjambre de sonrientes insectos que desembuchan balas de amor y amistad explosiva, unidos por la música y la danza bajo el cálido manto de un cielo agradecido.

VIII Edición

La octava edición del festival tendrá lugar del 18 al 26 de agosto de 2010. Para evitar aglomeraciones excesivas, en esta ocasión han decidido reducir el número de tickets a la venta a 26.000, disponibles en su página web a partir de octubre.

After party

El viaje por las arterias del Universo, a través de inexploradas dimensiones, continúa posteriormente en Utopia, el after party oficial del Boom, en la reserva natural de Serra da Estrela, a orillas del río Alva.

En definitiva, el Boom Festival supone una alternativa ecológica a la oferta de ocio dominante, diluyendo las fronteras entre artistas y espectadores en un inmenso espectáculo colectivo con la psicodelia como protagonista indiscutible.