Este es un estilo que se ha convertido en uno de los preferidos, ya que permite cultivar un árbol de frutas en casa y no tener que esperar tres años como se tendría que hacer en un huerto, sin hablar además del espacioso jardín que se tendría que poseer para tener árboles grandes frutales.

Diferencias entre un bonsái frutal y un árbol de frutas

Es importante recalcar que hay ciertas diferencias entre un cultivo de bonsái frutal que en un árbol normal de frutas. El árbol que crece en un bosque o huerto puede y debe estar cargado de frutos, su tronco y su follaje se lo permiten y la misma energía del árbol soporta toda esta vistosidad hasta que se puedan recoger los frutos o se caigan de tan maduros que éstos estén.

En un bonsái frutal la energía que puede tener como árbol en miniatura que sí puede dar frutos tan espectaculares como el árbol grande, pero después que los frutos hayan brotado sólo se debe dejar en el árbol en su totalidad entre una y dos semanas, en ese período se le pueden tomar fotos, película, invitar a los amigos y familiares a verlo.

¿Qué hacer con la fruta madura?

Después de este período, lo que se debe hacer con un árbol bonsái frutal es quitarle las tres cuartas partes de la fruta y se puede obviamente comerla fresca y preparar un delicioso postre, helado o pie de frutas silvestres.

Si se le deja la totalidad de sus frutos por más tiempo, la energía vital del árbol se verá afectada y no vivirá para la próxima primavera.

Decoración y toques estéticos del bonsái frutal

En cuanto a toques estéticos realmente es muy deseado un árbol bonsái con sus frutos decorando una parte de la sala o la recámara, da un toque de mucha distinción y de un gusto exquisito.

Es mejor buscar un árbol viejo que haya pasado su edad límite pero que en su base todavía esté saludable. También una planta de naranjo puede habilitarse y educarse en un tiesto como un bonsái.

Todos los árboles que dan flores son hermosos y pueden inducirse a que den frutos.

Sin embargo se recomienda que se usen los que produzcan frutos pequeños, de esta manera tendrá más proporción y sentido de estética el árbol y se cuidará su energía vital evitando que se desgaste de una forma innecesaria al producir frutos demasiado grandes consumiendo así la energía del propio árbol.

Se puede formar y educar a un bonsái frutal de diferentes maneras al igual que cuando se poda a un bonsái pino o un árbol que no da frutos. Por ejemplo se puede crear como una cascada con el tronco inclinado y las hojas y los frutos cayendo para un lado.

También se puede crear como semi cascada o también como un bosque bonsái de árboles frutales.

Aquí como se ha dicho anteriormente, en el mundo del bonsái no hay límites, solamente se debe saber las técnicas básicas y lo demás como en todo arte, se debe dejarlo a la imaginación y percepción de cada creador de bonsái

Darle un nombre al bonsái

Cuando haya llegado el árbol a casa habrá que ponerle un nombre. Hay que pensar cómo es, cómo se ve, qué aspecto tiene, aunque sea pequeño hay que el ponerle un nombre.

Esto le dará un toque único y especial. Todos tenemos un nombre, aunque el árbol pertenezca a una especie en particular, un nombre le hará sentir diferente al igual que a uno mismo.

Hay que recordar que el bonsái es un árbol, un ser vivo que al igual que una mascota o una persona, también merece un nombre, uno muy especial que cada uno le puede dar.

Hay que empezar a crear ese vínculo, dándole un nombre al bonsái. Para dar una idea más clara, si se ve que árbol es de una forma muy particular, se puede uno detener un poco a observar; ¿Qué me dice este árbol? ¿Cómo es? ¿Qué colores o formas tiene sus ramas o su tronco?

O simplemente buscar una forma de llamarlo que llame la atención, que haga sentir bien cada vez que se le vea y que el mismo árbol pueda escuchar. Con esto se conseguirá un árbol único y especial que tendrá su propio encanto y que dará más sentido de pertenencia.