
- Bonos de carbono - Manuelcamasotelo.blogspot
Conocemos el Protocolo de Kioto como una acuerdo internacional, el cual no respaldó ni EEUU ni Australia (aunque a éste último no le exigía reducciones), que busca reducir globalmente el 5,2% de las emisiones de "Gases de Efecto Invernadero” (GEI) producidos en 1990 hacia el año 2012. Fecha desde la cual empezaría una “etapa de compromiso” en el que las naciones seguirían impulsando políticas medioambientales de desarrollo sustentable.
Porcentajes para reducir el nivel de contaminación
Dentro de ese promedio, se fueron asignado distintos porcentajes, según el nivel de contaminación actual, que incluso permitían a países como Noruega aumentar sus emisiones en un 1%, llegando hasta el caso de Islandia, que podía aumentar hasta el 8%. EEUU, mientras estuvo en las negociaciones, se le asignó un porcentaje de 10% de reducción. Así países como Hungría, Japón o Alemania, quienes se les pedía entre el 6% y el 8%.
Asimismo, cada país podía dividir por igual dentro de su territorio lo que le correspondía a cada empresa e institución, lo que podría negociarse de la misma forma que el Protocolo de Kioto: algunos pueden aumentar en pro del desarrollo y otros, por su alto impacto ambiental, deberán reducir. En efecto, entre todos debían cumplir con los objetivos anuales asignados nacionalmente.
Bonos de carbono, negociables en los mercados
Dentro de estas negociaciones, en los que países definieron si podían reducir, así como los que podían reducir mucho más de lo esperado, nacieron los Bonos de Carbono, una propuesta que cumpliría el promedio global de reducciones generando además valor para quienes más contribuyan.
Los bonos no son más que la combinación de papeles de Bolsa emitidos mediante la certificación de reducción de emisiones (CER) en proyectos calificados como Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) según reglas establecidas por el Banco Mundial bajo prerrogativas de la Unión Europea. De esta manera, cada tonelada de CO2 recuperada o reducida equivale a un CER intercambiable por un Bono de Carbono.
Estos papeles, según sean negociados por la Chicago Climate Exchange o la European Climate Exchange Carbon, tiene valores oscilantes desde 0,90 dólares hasta los 2,10 dólares y desde los 6,40 a los 19,70 euros, respectivamente, en datos de junio del 2005 que recogió el Instituto Nacional de Estadísticas de México. Así, países del Tercer Mundo que reduzcan más emisiones podrían venderle este superávit a naciones industrializadas, cumpliendo de esta forma con el Protocolo de Kioto.
Proyectos verdes, inversión en empresas sustentables
Las actividades que pueden calificar como MDL para el mercado de bonos son:
- De absorción de CO2 que tienen que ver con reforestación y limpiezas de cuerpos de agua como ríos y mares
- Sustitución o desmantelación de uso de combustibles fósiles en sus industrias por energías renovables como la energía eólica y el uso del carbón vegetal
- Programas de tratamiento de residuos sólidos mediante el reciclaje
- Proyectos de transporte amigables con el medioambiente como los carros eléctricos
Esto ha significado también que muchas empresas europeas inviertan millones en empresas sustentables, proyectos verdes y sustitución por energías renovables fuera de sus fronteras, produciendo estos CER intercambiables por Bonos de Carbono que pueden resultar altamente atractivos en sus países de origen en el Viejo Continente, donde industria y gobierno están pasándola mal para cubrir las expectativas del Protocolo.
Aunque algunos críticos señalan que de esta forma se desafía el objetivo primordial de lo firmado en Kioto, porque no se reducen emisiones y terminan haciéndose ricas las empresas que han sabido aprovechar los “paraísos verdes” en África y Latinoamérica, otros señalan que se logra así cumplir efectivamente el objetivo global generando miles de empleos e inversiones sustentables en países en vías de desarrollo.
Oportunidades económicas en Latinoamérica
El comercio de emisiones mediante Bonos de Carbono han visto ya las primeras propuestas en Brasil -principal productor de etanol de caña de azúcar-, Argentina -gracias a los campesinos de la soya- y México, -gracias a un plan en conjunto con el gobierno de California que también auspició el nacimiento de EcoTweet, tecnología verde- aunque Chile tiene un intercambio interesante con China y Perú aprovecha su potencial forestal para generar Bonos de Carbono.
