Con el fin de la temporada de incendios de 2012 pudimos acercarnos a conocer el trabajo de la unidad del Ejercito del Aire encargada de la lucha contra los incendios forestales el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas ahora integrado en la Unidad Militar de Emergencias, UME.

Ha destacar que este 2012 ha sido uno de los años más duros y trágicos que en cuanto a incendios forestales ha sufrido nuestro país, una sequía árida y prolongada con la falta de limpieza de rastrojos en los montes junto a las consabidas irresponsabilidades en el monte junto con la acción de pirómanos y la intervención de oscuros intereses especulativos y económicos han hecho la temporada de incendios de 2012 la más dura en lo que llevamos de siglo, una superficie quemada con una extensión equivalente a la provincia de Vizcaya con incendios especialmente graves como los acaecidos en Canarias, Albacete o Valencia.

Esta virulencia ha forzado al 43 Grupo ha multiplicar su actividad hasta acumular hasta 1.545 horas de vuelo antiincendios frente a las 388 de 2010 y las 515 de 2011. Era una tarea previsible pues ya antes de la temporada incendios, que va del 1 de mayo al 30 de septiembre, se habían volado 390 horas antiincendios frente a las 38 y 275 de los dos años precedentes.

ESTRATEGIA ANTIINCENDIOS

Al prepararse una campaña de verano contra los incendios forestales se evalúa como un todo todos los medios que se disponen contra los incendios en todos los estamentos de la administración desde bomberos, brigadas forestales, medios aéreos, efectivos civiles y fuerzas armadas.

En este punto el 43 Grupo aporta todo su personal humano ya sean pilotos, mecánicos, tripulaciones, personal de tierra y apoyo logístico centralizado desde su sede en la Base de Torrejón y sus 15 aviones “Canadair” CL-215 cuatro CL-415 totalizando un total de 19 “Canadair” apagafuegos.

Ambos modelos son prácticamente idénticos exteriormente, aunque el 415 dispone de aviónica más moderna, y desde que en los años sesenta fue diseñado en Canadá se considera el mejor y más efectivo avión apagafuegos del mundo, se ha exportado a los cinco continentes.

Ahora bien el número total de aviones no significa que se disponga de todos dado que estos deben pasar por revisiones, reparaciones, limpiezas y periodos de inactivación para evitar el desgaste prematuro del material por lo que el numero corriente de aviones que se disponen para usar es de 12 el resto se mantiene en reserva y se recurre a ella en caso de emergencia, un año tan virulento en incendios como este a forzado a activar dos aviones extra con lo que el total de aviones operando han sido 14.

TÁCTICA BOMBARDEO ANTIINCENDIO

Este contingente se reparte estratégicamente por diversas bases en toda España al iniciar la campaña aunque la mayoría de aviones se reservan en Torrejón, al darse una alarma antiincendios que requiera la acción de los “Canadair” del 43 Grupo los aviones requeridos deben estar en el aire en una hora mínimo, tiempo que se emplea en preparar el vuelo, coordinarse con las unidades de tierra y planificar los puntos de toma de agua y descargas, logística, etc.

Tras el tiempo de vuelo desde la base al punto de toma de agua más cercano al incendio, mayormente pantanos aunque se usa el mar si el incendio es costero y el mar está en calma, llena en 10 segundos su depósito, despega y entonces coordinado desde tierra el avión se dirige al incendio y descarga su bodega de 5.150 litros de agua sobre el fuego. Vuelve al punto de carga y se repite la operación continuamente, obviamente a menor distancia de la toma de agua del incendio más pasadas se podrán realizar, este carrusel aéreo continua hasta que el incendio es extinguido o se considera que su concurso ya no es necesario.

OPERACIONES DE VUELO

Las operaciones de vuelo van del orto al ocaso ininterrumpidamente, los vuelos nocturnos están prohibidos por el peligro de accidente, lo que da 14 horas en verano y se aprovechan todas pero de manera racionada. Una tripulación actúa contra el incendio durante cuatro horas y media toma una hora de descanso para comer y relajarse y vuelve a la misión durante otras cuatro horas y media y al culminar estas es relevada por otra tripulación que sigue operando con este sistema hasta que se hace de noche.

El estress, cansancio, calor, fatiga, incomodidad y dureza de estos vuelos obliga a que se mantengan estos relevos de forma estricta o podrían sucederse los accidentes por agotamiento. Así cada tripulación, piloto, copiloto y mecánico, es reforzada por otra si se prevé que el servicio supere estas nueve horas fraccionadas de misión.

Una misión que hoy día se considera imprescindible en la lucha contra los incendios que arrasan nuestros montes.