Una vez finalizó la II guerra mundial en la que se desarrollaron el “proyecto uranio”, por parte de los nazis, y el proyecto de los rusos y americanos, para desarrollar armas atómicas, los estudios continuaron ampliándose el horizonte abarcando el espacio exterior.

El Jet Propulsion Laboratory, origen de los prototipos espaciales

A finales de los años treinta, un grupo de estudiantes de doctorado liderado por Frank Joseph Malina y por Tsien Hsue-shen (padre de la astronáutica china expulsado de EEUU en el periodo de la caza de brujas de McCarthy acusado de comunista) crearon el Jet Propulsion Laboratory.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Malina perfeccionó el primer cohete de combustible sólido, y después de la guerra, el laboratorio continuó trabajando para el ejército, diseñando y construyendo una serie de misiles de combustible líquido

El producto más famoso del JPL en la época fue un pequeño prototipo llamado WAC Corporal (Sin Control de Actitud), alguno de los cuales alcanzaron una altura de más de 400 km.

El lanzamiento del Sputnik-1, golpe psicológico

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanza el Sputnik-1 desde el Cosmódromo de Baikonur en Tyuratam. Esto fue un mazazo psicológico para los norteamericanos que vivían, con gran emoción y engañados, la época espacial gloriosa de los EEUU. Hubo una sensación catastrófica en el ánimo de todos los habitantes de Estados Unidos.

Como respuesta a este acontecimiento, a finales de octubre de 1957, el JPL hizo una propuesta seria del primer proyecto de exploración lunar, llamado "proyecto Red Socks".

Proyecto Red Socks, la respuesta norteamericana

El proyecto, que nace en respuesta del Sputnik, tenía tres objetivos principales: tomar imágenes de la cara oculta de la luna; mejorar las técnicas de orientación por satélite e impresionar a la humanidad entera.

El director del laboratorio, Pickering, propuso detonar un arma nuclear en la superficie de la luna para obtener, sin mucho esfuerzo, rocas lunares que vendrían hacia la tierra y, sobre todo, “resultados psicológicos beneficiosos".

Finalmente Red Socks despejó el camino al “Proyecto Able” en el que se desarrollaron las sondas Pioneer, tan importantes para los proyectos de la NASA, pero los objetivos planeados para el proyecto Red Socks no se pudieron realizar por parte de los americanos pero sí los ejecutaron todos los rusos:

  • La primera fotografía de la cara oculta lunar: Luna-3 en 1959
  • El primer orbitador lunar: Luna-10 en 1966
  • La primera misión circunlunar con regreso a la Tierra: Zond-5 en 1968

La gestación del proyecto A-119

El Proyecto A-119, nombre en clave de "Estudio sobre los vuelos científicos a la Luna" fue un plan de alto secreto desarrollado por la fuerza aérea norteamericana paralelamente a los estudios de las sondas Pioneer del “Proyecto Able” en 1958 y consistía en hacer detonar un arma nuclear en la superficie lunar.

El programa consistía detonar una bomba nuclear, similar a la de Hiroshima, contra la luna, en el plenilunio, para que el hongo nuclear estaría iluminado por el sol y su visión sería aún más terrorífica.

El objetivo del proyecto A-119

Con ello se pretendía recuperar la moral del pueblo americano que cayó en picado tras el salto espacial de la URSS.

Es probable que esta idea surgiera de un estudio secreto de la RAND Corporation, iniciado en 1956, destinado a poner una cabeza nuclear en la Luna.

Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno, en febrero de 1957 propuso la explosión de una bomba atómica a cierta distancia de la superficie lunar para observar la fluorescencia inducida en ella o directamente en su superficie.

La revelación del proyecto

El proyecto A-119 continúa clasificado aunque fue filtrado, 42 años después, por el físico Dr. Leonard Reiffel, que fue director del proyecto en la Armour Research Foundation y posteriormente director adjunto de la NASA durante el programa Apolo, en una carta en la del 4 de mayo de 2000 a la revista científica Nature y en una entrevista posterior en el periódico The Observer, el 14 de mayo del 2000.

Los detalles del proyecto A-119 fueron revelados casualmente un tiempo antes cuando se estaba preparando una biografía, publicada en 1999, del científico Carl Sagan, fallecido en 1996.

En la Armour Foundation en Chicago (ahora llamado Illinois Institute of Technology Research) Carl Sagan fue contratado por Reiffel para llevar a cabo la modelación matemática en la expansión de una nube de polvo de la explosión en el espacio alrededor de la luna.

El biógrafo de Sagan, Keay Davidson, descubrió que él había revelado detalles del proyecto A-119 al solicitar la beca de postgrado en el Instituto Miller de Berkeley.

Reiffel produjo ocho informes entre mayo 1958 y enero de 1959, fecha de la finalización del proyecto, sobre la viabilidad del plan, los cuales fueron destruidos en 1987 por la fundación.

El propio Sagan escribió dos informes relacionados con este caso titulados: "Possible Contribution of Lunar Nuclear Weapons Detonations to the Solution of Some Problems in Planetary Astronomy" y "Radiological Contamination of the Moon by Nuclear Weapons Detonations".

El Dr. David Lowry, un historiador nuclear británico, dijo: "Es obsceno pensar que el primer contacto los seres humanos han tenido con otro mundo habría sido para hacer explotar una bomba nuclear. De haber seguido adelante, nunca habría tenido la imagen romántica de Neil Armstrong teniendo "un paso gigantesco para la humanidad".

El proyecto equivalente de la Unión Soviética

Por parte de los soviéticos existió un proyecto similar llamado E-4 y aunque comenzó más tarde parece que llego a desarrollarse algo mas, incluyendo la construcción de prototipos desarmados. La idea era detonar una bomba atómica en el hemisferio visible de la luna para proporcionar una confirmación visual de los efectos y para llevar a cabo un análisis químico a distancia del suelo vaporizado en la explosión.

Finalmente se abandonó el proyecto por 2 razones:

  1. El riesgo de un fallo que originaría la caída a la tierra de las armas nucleares, como ocurrió en varias ocasiones a los norteamericanos en pruebas de misiles.
  2. Al haber ausencia de atmósfera lunar, el característico "hongo atómico” habría originado un pequeño destello muy breve de luz y, posiblemente, una pequeña nube de polvo.

El final de las armas nucleares en el espacio

En 1963 se firmó el tratado de prohibición de toda explosión nuclear en la atmósfera o en el espacio y cuatro años más tarde, el tratado que prohíbe el almacenamiento de armas nucleares en el espacio, cerrado para siempre la página de las sondas espaciales nucleares.

Antes de 1963, sin embargo, los EE.UU. explotaron seis bombas en el espacio y la URSS, cuatro más.

Se vivía la guerra fría y la prensa de EE.UU., en 1957, publicó la noticia del lanzamiento por parte de los soviéticos de una bomba atómica a la Luna, para explotar durante el eclipse lunar del 07 de noviembre para conmemorar la revolución soviética.

Aunque la NBC transmitió el eclipse en directo por televisión, nada, por supuesto, ocurrió. La información fue obviamente falsa, pero el proyecto no lo era.