
- Bolas chinas secándose al aire - Marta Larraondo ereño
Las bolas chinas o "Ben Wa" llevan siglos siendo utilizadas en las diferentes culturas, aunque dice la leyenda que se crearon para satisfacer las necesidades sexuales de un emperador feudal japonés. Este mandatario preparaba a sus concubinas antes de tener relaciones sexuales y así no esperar que sus vaginas lubricaran. Por lo visto, el emperador no quería entretenerse en los preliminares.
Desde entonces a nuestros días, las bolas chinas han seguido ejerciendo sus diferentes funciones de juguetes sexuales o utensilios terapéuticos indistintamente. Así, en los últimos años han dejado de estar relegadas a sórdidos sex-shops y de fomentar leyendas urbanas sobre el placer que proporcionan. Hoy podemos verlas expuestas en los escaparates de las farmacias, donde detallan su uso terapéutico.
Mujeres con problemas de lubricación, con incontinencias urinarias tras un parto o intervención quirúrgica ginecológica o con menopausia, son usuarias de las bolas chinas con fines curativos.
Matronas y ginecólogos las recomiendan
Cada vez más ginecólogos y matronas aconsejan el uso de las bolas chinas ya que está científicamente avalada su utilidad terapéutica, Al mismo tiempo, las farmacéuticas, rendidas a sus bondades, se han subido al carro comercial de este producto.
Ya en el año 2001 la revista internacional especializada en ginecología y urología, el International Urogynecology Journal describe un estudio realizado con las bolas chinas en 6 mujeres con problemas de incontinencia urinaria. El artículo Conservative Treatment of Stress Incontinence with Geisha Balls, firmado por K. Glavin, nos relata cómo tras 12 semanas de uso de las bolas chinas, 4 de las mujeres tratadas consideraron que el problema de la incontinencia había desaparecido y en las 2 restantes había mejorado.
Tipos de bolas chinas
Las bolas chinas consisten en dos esferas unidas (también hay una sola bola con un cordón), y se suelen diferenciar entre sí por su diferente peso. El peso es el factor determinante para que su uso terapéutico se adecue a cada necesidad. Las más pesadas de todas alcanzan los 112g y las más livianas rondan los 42g.
Existen juegos de bolas chinas donde se pueden intercambiar las esferas aumentando el peso de las mismas o disminuyendo según las necesidades de musculación que tengan las usuarias. En estos casos los pesos oscilan entre los 56g el juego menos pesado (las dos bolas), y 74g las más pesadas.
Suelen estar fabricadas en diversos materiales, pero el más común entre las marcas de calidad es la silicona medical grade. Un material hipoalergénico, no poroso, que se puede lavar con agua y jabón y que se puede desinfectar en agua hirviendo un par de minutos o con agua con un chorrito de lejía. Hay que tener especial cuidado al secarlas, ya que no deben quedar pelos de toallas u otros materiales. Es mejor dejarlas secar al aire.
Respecto al precio, son muy asequibles y, desde 20 euros, se pueden comprar unas bolas chinas de total confianza tanto en farmacias como en sex-shops.
Cómo usar las bolas chinas
Para que las bolas chinas no provoquen ningún malestar a la hora de su uso, es fundamental seguir una serie de sencillas instrucciones:
- Debido a su tamaño y forma antes de su introducción se debe utilizar un lubricante de base de agua, ya que las bolas suelen estar fabricadas con silicona. No son adecuados los lubricantes oleosos ni con base de silicona
- Si se siente que las bolas se salen es porque la musculatura pélvica esta debilitada. Es aconsejable introducirlas lo más profundamente posible (no se pierden pues como los tampones llevan un cordón por donde rescatarla y sacarlas al exterior).
- Se puede empezar con una sola bola o dos de menor peso. Se irán incorporando gramos o las dos bolas chinas a medida que los músculos van ejercitándose y fortaleciéndose.
- Para que las bolas no se caigan hay que contraer los músculos vaginales durante varios segundos y relajarlos a continuación. Las primeras veces se repetirá el ejercicio varias veces al día durante 15 minutos.
- A medida que pase el tiempo los músculos se irán fortaleciendo y las bolas chinas se sujetarán solas dentro de la vagina.
Las bolas chinas se pueden usar haciendo tareas cotidianas, en el trabajo, paseando o estudiando. Los límites están en saber adecuarse a las necesidades de cada cuerpo y en una higiene escrupulosa.
Mujeres de toda condición y edades pueden beneficiarse de las bolas chinas, bien por puro placer bien por su ayuda terapéutica. Son baratas, sencillas de usar y están al alcance de todos en sex-shops, farmacias o por Internet.
