Philip K. Dick es uno de los novelistas de ciencia ficción más conocidos del siglo XX. Y, aún así, a veces da la impresión de que su obra es más conocida por las adaptaciones cinematográficas de su trabajo que por sus propias novelas y relatos cortos, muy abundantes en número y muy imaginativas en su contenido. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es un ejemplo perfecto. Es una historia compleja, centrada en lo que supone ser humano en contraposición con los androides que pueblan la historia, un relato con toques ecológicos y una visión poco esperanzadora del futuro.

‘¿Sueñan los androides…?’ y ‘Blade Runner’

Pero ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es ya una novela imposible de separar de la película que rodó Ridley Scott en 1982 basándose en ella, Blade Runner. Tanto es así, que ediciones como la de Booket, a la venta al precio de 8,95 euros en papel y 6,99 euros en formato electrónico, ya han incorporado el título del filme al título y a la cubierta del libro escrito por Philip K. Dick. El libro narra el duelo entre Deckard y los androides, pero es sobre todo un estudio sobre la humanidad.

Para mí, los replicantes son deplorables. Crueles, fríos, sin corazón. Carecen de empatía, motivo por el que puede identificarlos el test Voigt-Kampff, y no les importa lo que le pase a las demás criaturas. Son básicamente entidades menos que humanas. Ridley (Scott), en cambio, dijo considerarlos superhombres que no podían volar. (…) Su enfoque difería por completo de mi punto de vista original, ya que el tema de mi libro era que Deckard se deshumanizaba al ir a por los androides”.

La visión de Philip K. Dick

Esta frase, de Philip K. Dick y recogida en el libro Futuro en negro. Cómo se hizo Blade Runner de Paul M. Shannon, editado en España por Alberto Santos, demuestra que es un error acercarse a la novela pensando en el mítico filme de Ridley Scott. Son muchas las diferencias entre libro y película. Dick apuesta por un mundo más humano, pero con una progresiva deshumanización a través del personaje de Deckard. Los androides (replicante es un término que se inventó para la película) tienen menor protagonismo, Roy Batty no aparece hasta el último tercio. Y hay un juego más evidente con respecto a si los personajes son humanos o artificiales.

La novela, publicada en 1968, situaba la acción en 1992. Este fallo habitual de la ciencia ficción de aquellos años, el de crear futuros apocalípticos y desasosegantes a muy corto plazo, se subsanó en ediciones posteriores, llevando el relato al año 2021. El mundo ha vivido una guerra nuclear que ha acabado con la mayor parte de la vida animal en la Tierra, y de hecho los animales son un objeto catalogado y de lujo. El polvo radioactivo cubre las ciudades, por lo que se han creado colonias fuera del planeta. En ellas trabajan los androides, prohibidos en la Tierra. Deckard, un cazarrecompensas dependiente de la policía, recibirá el encargo de retirar a seis de estas formas de vida artificial.

‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ en la carrera de Dick

Cuando Philip K. Dick escribió ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? era ya un escritor consolidado y respetado en el los círculos de la ciencia ficción. En 1963, cuatro años antes de ponerse a escribir este libro, ya había ganado el Premio Hugo a la mejor novela con El hombre en el castillo. ¿Sueñan los androides…? le promocionó una candidatura al Premio Nébula. Además, en 1998 alcanzó el puesto 51 en la lista elaborada por Locus de las mejores novelas de ciencia ficción escritas antes de 1990.

Como en otras novelas de Dick, ésta debate sobre lo que hace humano a una persona y, llegados al final de la narración, no duda en comparar la deshumanización de Deckard con la naturaleza artificial y desprovista de empatía de los androides. El autor habla también sobre la religión y la filosofía, creando el mercerismo, basado en la figura de una especie de profeta. Toca también la influencia de los medios de comunicación y la alienación de los espectadores, creando El Show del Amigo Buster, una especie de programa ininterrumpido que todo el mundo parece ver. Un mundo que, más allá de la acción, da para muchos debates.

Secuelas de la novela

Además de la película Blade Runner, para completar el mundo de ficción ideado por Philip K. Dick en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se puede recurrir a la literatura. K. W. Jeter, amigo del autor del libro original, contó con la autorización para escribir tres novelas que continuaran las aventuras de Deckard, libros, que, por supuesto, mantienen en sus títulos la referencia al filme: Blade Runner 2. El límite de la humano (1995), Blade Runner 3. La noche de los replicantes (1996) y Blade Runner 4. Eye and Talon (2000).

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es una novela en la que se aprecian muchos de los temas de la obra de Philip K. Dick. Sin tener un desarrollo demasiado cinematográfico y con constantes cambios de ritmo, tiene la capacidad de atrapar al lector no sólo con el encargo a Deckard de retirar a los androides, sino con la descripción de la atmósfera en la que se desarrolla la historia. Importa mucho más entender qué es la humanidad para los protagonistas que esa cacería de novela negra. Es, en todo caso, un espléndido libro para entrar en el fascinante universo de su autor.