Tony Scott ha muerto a los 68 años de edad. Su vida tuvo un final trágico ayer domingo, a las 12:30h (horario de Los Angeles) al arrojarse al vacío desde el puente Vincent Thomas de San Pedro, California.

Responsable de películas míticas como Top Gun, El último boy scout, Marea Roja o El fuego de la Venganza y considerado uno de los grandes directores del cine moderno, su pérdida resulta inesperada por completo, entre otras cosas porque tenía prevista una secuela de Top Gun.

Los inicios de Tony Scott

Nacido en North Shields, Northumberland, Ingleterra, Anthony David Scott debutó en el cine a los dieciséis años, como actor protagonista de un corto, Boy and bicycle, dirigido por su hermano Ridley.

Inicialmente su vocación fue la pintura. Por ello estudió en la Grangefield School, en el West Hartlepool College of Arts y en la Sunderland Art School.

Sus primeros proyectos tras las cámaras fueron documentales para la BBC, producidos por Ridley Scott Associates, la productora de su hermano, donde llegó a convertirse en un brillante y adinerado realizador de spots publicitarios.

El ansia, primer gran filme de Tony Scott

Scott intentó dar el salto al cine en los 80, tratando de adquirir los derechos de Entrevista con el vampiro, de Anne Rice. No lo consiguió y en su lugar, la MGM le ofreció la dirección de El ansia, con tres protagonistas de lujo como Susan Sarandon, Catherine Deneuve y David Bowie.

La película fue un fracaso en taquilla, a pesar de que era toda una joya: un diseño de producción vistoso y pleno de lujos, adelantado a su tiempo, una fotografía cuidada al detalle y una original trama sobre la filosofía de la vida y la muerte, no carente de suspense.

Con El ansia, Tony Scott ganó detractores en Hollywood, pero también adeptos, entre los que se encontraba uno de los dúos más importantes en la historia de la producción norteamericana: Don Simpson y Jerry Bruckheimer.

Top Gun (1986) la película por excelencia de Tony Scott

Tras ver un anuncio de coches rodado por Scott, en el que un Saab 900 Turbo se enfrentaba a un caza de guerra, Simpson y Bruckheimer le ofrecieron la dirección de Top Gun.

Tony Scott logró lo que años después él mismo calificó como "rock and roll en el aire": todo un espectáculo audiovisual, con imágenes de combates aéreos jamás vistas con anterioridad. Su personal uso de la cámara, con constantes giros violentos lo suficientemente coordinados como para no perder nunca el campo visual, creó escuela.

Otro punto a su favor fue la introducción de elementos románticos en la trama, de tal manera que su protagonista, Tom Cruise, se convirtió, desde ese momento, en la nueva superestrella de Hollywood.

El encuentro de Tony Scott con Simpson y Bruckheimer

La era Tony Scott en el cine de acción comenzaba. Uno de sus secretos fue aplicar sus técnicas de filmación en publicidad al cine, sin ningún tipo de rubor ni complejo. El otro fue combinar acción con humor y romance, logrando nuevos registros dentro del género. Concebía el cine como arte y espectáculo sin trabas, convirtiendo sus proyectos en entretenimientos de auténtico lujo.

Así continuó trabajando para Simpson y Bruckheimer con otros dos éxitos taquilleros: Superdetective en Hollywood 2 (1987), protagonizada por Eddie Murphy y Días de Trueno (1990) nuevamente con Tom Cruise.

Revenge, homenaje de Tony Scott a Sam Peckinpah

En 1990 decidió cambiar de registro con Revenge, un thriller al más puro estilo Sam Peckinpah, de carácter crepuscular, con elementos del western y un uso muy efectivo de la violencia y el sexo.

Volvió a contar con un reparto espectacular: Kevin Costner, Anthony Quinn y Madeleine Stowe, en un magnífico y arriesgado filme, incomprendido por la crítica (hasta en eso se pareció a Peckinpah).

El último boy scout: Bruce Willis, el perfecto antihéroe

Al año siguiente Tony Scott continuó provocando con El último boy scout, una película que marcó un antes y un después en la figura del antihéroe, cuyos arquetipos quedaban perfectamente delimitados en el guión de Shane Black, el libreto mejor pagado del cine hasta esa fecha.

El protagonista, Bruce Willis, parecía haber nacido para ese papel, ya que consiguió elevar la chulería y el sarcasmo a la categoría de arte, con una gracia especial para sacar de quicio a cualquiera, además de poseer un apego especial a la violencia.

Denzel Washington: el actor fetiche de Tony Scott

Dos años después, Scott siguió evolucionando en las distintas vertientes de la violencia, llevando a la gran pantalla un guión de Quentin Tarantino, Amor a quemarropa (True Romance) interpretada por Christian Slater, Patricia Arquette, Christopher Walken, Gary Oldman y Brad Pitt.

Ya en 1995 volvería a sus orígenes de cine bélico con Marea Roja (Crimson Tide), un espectacular filme de submarinos con los peligros de las armas nucleares como telón de fondo. Allí dirigió por primera vez a Denzel Washington, con quien trabajaría en otras cuatro películas: El fuego de la venganza (nuevamente tras la senda de Peckinpah), Déjà vu (una notable incursión en la ciencia ficción), el remake de Pelham 123 e Imparable (su última película).

El resto de su filmografía lo componen Fanático, Enemigo público, Spy Game y Domino.

Tony Scott se suicida a los 68 años

Su carrera ha tenido un fatal desenlace. Tony Scott decidió acabar con su vida el 19 de agosto de 2012. Según el rotativo Los Angeles Times, la policía encontró una nota de suicidio en su despacho.

Se va un mito, uno de los pocos cineastas capaces de entender el cine como lo hizo en su día George Méliès: un auténtico espectáculo, una vía de entretenimiento capaz de sorprender y emocionar, sin caer en convencionalismos o falsas moralinas.

Como mérito añadido, ha logrado triunfar a pesar de ser hermano de Ridley Scott, autor de obras memorables como Alien o Blade Runner.

El cine de acción queda ahora huérfano, a la espera de un relevo. Tony Scott es ya leyenda del cine. Descanse en paz.