La ideología y necesidad de un cambio para mejorar las condiciones de una nación ha provocado olas de manifestaciones por parte de pueblos descontentos e inconformes por corrupción, pobreza y desempleo. Las revueltas a través de Medio Oriente prosiguen en este inicio de 2011, alcanzando mayores tintes de violencia en Yemen, Bahréin y Libia.

Después del derrocamiento del ahora exmandatario de Egipto Hosni Mubarak, los ciudadanos libios demandan la salida de su presidente Muammar Gaddafi.

El inicio del “Día de la ira” en Libia

Las revueltas comenzaron el 15 de febrero de 2011, al exigir la liberación de Fathi Tarbel, activista defensor de familias de presos fallecidos en el año de 1996 a causa de un tiroteo en las inmediaciones de la prisión Abu Salim en Trípoli.

Utilizando motes como “¡Bengasi, despierta, es el día que esperabas!” y “¡Basta de corrupción!”, la confrontación entre policías y opositores fue inevitable para así convertirse en parteaguas en la víspera de la ahora conocida “Revuelta del 17 de febrero: Día de la Ira en Libia”.

La convocatoria fue lanzada a través de Facebook, la cual llegó a contar con 9.600 seguidores, restringiéndose por consiguiente el acceso a internet para evitar organización de tumultos de masas a favor de las marchas. Sin conseguir la eliminación de revueltas ni ceder ante sus exigencias, Gaddafi adoptó una postura de hierro al ordenar una represión que ha costado hasta el momento la vida a casi 200 personas.

La carrera militar de Muammar Gaddafi

Nacido el 7 de junio de 1942 en Sirte en Libia, Muammar al- Gaddafi se crió en una familia nómada. Durante su infancia quedó impresionado por la revolución del 23 de julio acaecida en Egipto en 1952 que removió del poder al Rey Farouk I, factor que forjaría su interés en el socialismo árabe y su admiración por la ideología de Gamal Abdel Nasser.

Se gradúo en Leyes de la Universidad de Bengasi, carrera que nunca desempeñó y optó por una preparación en el Colegio Militar de Bengasi. En 1964 fue uno de los encargados en fundar “Los Oficiales Unionistas Libres”, movimiento clandestino que no repercutiría su carrera militar y eventualmente lo ayudaría a consolidarse como presidente de Libia.

Al año siguiente fue nombrado con máximos honores y viajó a Inglaterra para asistir a cursos de perfeccionamiento en instituciones como el Royal Armoured Corps Centre de Bovington. Al poco tiempo de incorporarse al ejército libio, en 1969 fue capitán del cuerpo de señaleros y en septiembre del mismo año formaría parte del golpe de estado que terminó por derrocar al rey Idris, cuya política pro occidental y el rechazo al nacionalismo árabe fueron algunos motivos que le costó el Gobierno libio.

La dictadura de Gaddafi por 42 años en Libia

Contando con 27 años de edad, ascendiendo al rango de coronel como comandante supremo de las Fuerzas Armadas y colocándose al frente de la junta militar y el Consejo del Mando de la Revolución, Muammar Gaddafi emprendió los pilares de corte nacionalista de lo que sería su gobierno de 42 años: la unidad nacional que determinó la unidad árabe y la prohibición de los partidos políticos son algunos de estos puntos.

Para la década de los años 70 nacionalizó la industria petrolera (motor de su economía), elaboró reformas agrarias, aprobó una nueva Constitución en 1977 y proclamó la República Árabe Socialista (conocida también como Jamahiriya). De esta manera, logró que la nación libia se convirtiera en lo que es hoy en día: el país más próspero del norte de África.

El socialismo, mezclado con islamismo y nacionalismo árabe es la política que instauró en su mandato, plasmándolo en el Libro Verde (publicado en 1973), obra de su autoría compilada en tres volúmenes.

1989 significó un logro diplomático para Gaddafi con la Unión del Magreb Árabe (integrada por Marruecos, Argelia, Túnez y Mauritania) y en la década de los 80 intervino en la guerra contra Chad. El conflicto con Estados Unidos a raíz de su postura antiimperialista fue uno de los motivos por los que Libia fue bombardeada en 1986.

Debido a la implicación de atentados realizados en Roma, Viena y Berlín, el gobierno estadounidense lo catalogó como impulsor del terrorismo e intentó derrocarlo en varias ocasiones.

La oposición del pueblo libio a Gaddafi

Si bien durante los últimos 20 años Muammar Gaddafi ha adoptado una posición menos radical contra Israel y en movimientos revolucionarios, sus relaciones diplomáticas con Occidente muestran una evidente mejoría. Adoptó el panafricanismo y limpió la imagen de una Libia terrorista al condenar los ataques perpetrados el 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Chicago.

Sin embargo, la inconformidad de los libios hacia Gaddafi se ha hecho latente a partir de la década de los 90: sufrió dos golpes de estado entre 1992 y 1993, así como levantamientos de protestas en 1996 y 2006 (acontecida igualmente un 17 de febrero, surgida por una manifestación contra publicaciones de caricaturas con el personaje del profeta Mahoma).

La represión y el hermetismo de Muammar Gaddafi

Actualmente, a causa de las medidas represivas empleadas contra opositores a su Gobierno y la supuesta corrupción, el mandato de Gaddafi se ve amenazado, corriendo con el mismo destino que sus homólogos Mubarak y el tunecino Zin Al Abidin Ben Ali: su derrocamiento.

Ante la condena por parte de Estados Unidos y Europa por la férrea violencia contra manifestantes, la falta de oportunidad de diálogo, la renuncia de Abdel Moneim al- Honi como representante de Libia en la Liga Árabe y la renuencia de Muammar Gaddafi en informar y en su postura sobre la crisis de su Gobierno, el futuro del mandatario y su país son inciertos.

Sin embargo, las revueltas presentes son muestra de un anhelo de cambio a favor de reformas económicas y políticas que tanto ansían sus habitantes para una mejor calidad de vida.