Millones de argentinos y argentinas pisaron las calles nuevamente para festejar nuestros 200 años de historia libre. Y a diferencia de 1810, donde tuvieron que salir con palos para bancar la Primera Junta, o de1910, donde los poderosos los reprimían para hacer su festejo suntuoso y oligárquico, este Bicentenario las y los encontró en una 9 de julio liberada y recordando a las y los ausentes.

Derechos que faltan

En este caminar de construir su sueño seguramente les falta mucho por hacer, más para quienes quieren una Argentina donde impere la igualdad, los derechos y la soberanía popular, pero el hecho que los nueve hombres que lideraron el primer gobierno hoy este representados por una mujer, marcan un buen horizonte.

No es sólo una reivindicación de género, es un planteo de igualdad, donde las y los oprimidos tengan la oportunidad de participar de una identidad agentina, contrapuesta un festejo cerrado para las y los pudientes en un Teatro Vip, y que se pueda ver que somos hombres y mujeres de distintos orígenes (indígenas, afros, europeos, asiáticos); con diversas orientaciones sexuales; diferentes vocaciones; múltiples cosmovisiones; y complejas ideologías políticas. Todas ellas como parte de esa identidad multicultural de la Argentina.

Ideas de Mariano Moreno

Y este debate recorre nuestra historia desde los orígenes mismos. Vale recordar que el debate entre Moreno y Saavedra puso de manifiesto esta contraposición, y quizás corresponda colocar placas a ambos, pero resulta oportuno fortalecer la visión de una sociedad centrada en el "Sagrado Dogma de la Igualdad" y basado en un gobierno democrático, como lo recomendaba el joven politólogo.

Doscientos años después, hay temas que persisten en la política argentina, de hecho, el libre comercio, que desató los sucesos de mayo, muestra cómo gravita el comercio exterior en la distribución de la riqueza y en las relaciones de poder en el presente argentino.

Seguir construyendo

Por eso, como se afirmó antes, resta mucho por hacer, y seguro se tendrá que seguir luchando para que éstos valores se instauren definitivamente como prácticas de nuestros gobernantes, pero sin contentarnos con que nuestros representantes obren bien, sino actuar siempre para no obren mal, como nos recomienda Mariano Moreno, como preludio a la construcción de una democracia participativa.

Por eso, no cabe duda que el pueblo argentino, para defender sus derechos, pisará las calles nuevamente.