La biblioteca especializada se caracteriza, básicamente, por una particularidad temática tanto de su colección como de los servicios de información prestados, es decir, que el acento en un área o materia específica del conocimiento –así como también en sus disciplinas vinculadas- aparece como uno de sus rasgos fundamentales, implicando con ello modos distintivos de brindar sus servicios.

Los mismos son sostenidos por profesionales que cuentan con una formación también especializada, y que deben efectuar un tratamiento documental exhaustivo para poder dar respuesta a demandas de información complejas y específicas. Esto sucede debido a que dichos servicios tiene como destinatarios a usuarios cuyo perfil se acota a los ámbitos profesionales, científicos y técnicos. Así, la composición de la colección también refleja unas características particulares, con el fin de poder responder a esas demandas.

Colección: características temáticas, tipología y tratamiento de los documentos

Tomando como punto de partida este aspecto, es posible señalar una serie de diferencias entre las bibliotecas especializadas y otros tipos de bibliotecas. Dado que su colección cuenta con un carácter especializado en lo que respecta a contenidos temáticos, es posible separarla de las bibliotecas especiales, en las cuales el rasgo distintivo radica en los soportes –como por ejemplo grabaciones sonoras, películas- o en los usuarios –tal es el caso de personas con ceguera, privadas de la libertad, etc.-, sin involucrar unas limitaciones temáticas.

A su vez, la tipología de los documentos, que incluye información publicada -como publicaciones periódicas, monografías, patentes, obras de referencia especializada-, información generada por la institución de la cual dependen, literatura gris, documentos técnicos, e información disponible a través de fuentes externas, como así también su tratamiento documental de profundo nivel descriptivo, las distinguen de bibliotecas públicas y bibliotecas escolares.

La profundidad en el análisis documental es un requisito fundamental para que las bibliotecas especializadas puedan brindar sus servicios, no así en el caso de las tipologías mencionadas, cuya colección es de carácter generalista, contando con un nivel de descripción más bajo, en correspondencia con el tipo de demandas generadas por sus usuarios.

Comunidad de usuarios: perfil y demandas informativas

En lo referente a la comunidad de usuarios de las bibliotecas especializadas, se trata de expertos en su área, frecuentemente miembros de la entidad, investigadores, técnicos, con demandas complejas cuya respuesta no puede hallarse en bibliotecas enciclopédicas, a las que acude el público en general, como el caso de la biblioteca pública, o la comunidad educativa, en la biblioteca escolar. Las consultas de estos usuarios son mucho más simples, y no necesariamente se encuentran vinculadas a su actividad, ya que atienden también por ejemplo a demandas recreativas.

Servicios de información: características y particularidades

Los servicios brindados por las bibliotecas especializadas constituyen otro elemento de distinción. Los mismos se basan, además del tratamiento exhaustivo de los documentos, en un alto grado de automatización, posibilitando una recuperación rápida y eficaz, en una cooperación más estrecha con otras unidades de información, y en una actualización más constante de sus materiales, dado que la información requerida por sus usuarios circula habitualmente en documentos de creación reciente, como publicaciones periódicas, en contraposición con los fondos bibliográficos tradicionales, compuestos mayormente de libros, y que no incorporan o renuevan información con una frecuencia tan alta.

Es así que, si bien algunos de los servicios que prestan las bibliotecas especializadas son comunes a otras bibliotecas, como el servicio de referencia, préstamo, etc., se trata en este caso de servicios más específicos y complejos, incluyendo por ejemplo búsquedas en bases de datos documentales y difusión selectiva de la información.

Bibliotecario documentalista: perfil profesional

En lo relativo al perfil del profesional que se desempeña en una biblioteca especializada y, concretamente, a su formación, no resultan suficientes estudios en Bibliotecología y Documentación, sino que es igualmente requerida una formación específica en el área temática que cubre la colección de la biblioteca.

Además de esta característica distintiva, es necesario contar con sólidos conocimientos acerca de la forma y del contenido de los tipos particulares de documentos que en ella se encuentran, como por ejemplo publicaciones periódicas, patentes y otros documentos técnicos, literatura gris, etc., de modo que sea posible cumplir con las altas expectativas requeridas para su análisis y evaluación.

Dado que dichos documentos se caracterizan en muchos casos por encontrarse redactados en lengua extranjera, y accesibles a través de distintos tipos de bases de datos documentales o de cooperación mediante sistemas digitales de información, se vuelven requisitos imprescindibles el dominio de idiomas, especialmente inglés, y el manejo avanzado de diversas herramientas informáticas, necesarias para brindar servicios adecuados, como por ejemplo bases de datos, búsquedas web, redes sociales, software libre, programación, entre otros.

El impacto de las TICs en la labor del profesional bibliotecario, y la evolución cotidiana de las mismas demanda de él una actualización permanente e innovadora, para lograr no sólo cumplir con sus funciones actuales sino también desarrollar nuevos servicios que permitan a las bibliotecas especializadas responder de forma óptima a las necesidades de información cambiantes que se generan paralelamente al desarrollo de la Sociedad del Conocimiento.

En suma, no es posible concebir la formación del bibliotecario documentalista como un trayecto finito, sino como un fenómeno permanente, en constante evolución, que demanda una continuidad de los procesos de aprendizaje durante toda la vida profesional.