Autor de textos para sí y para otros como en colaboración con el formidable Godoy, Berto Romero ha ido progresando los últimos años con un dominio escénico deslumbrante. Su última aparición en Madrid junto a Buenafuente y Compañía, fue realmente de muy alta calidad, llevándose de calle el espectáculo a mucha distancia de sus compañeros.

Un crack de la risa con cara de empollón

Sus monólogos tienen una impresionante capacidad de juego mofándose de sí mismo hasta unos límites generalmente inconcebibles: torpeza física y en el amor, fealdad física, carencias sexuales, falta de dinero, burla de la imagen de la tele, desgracias en bucle y una sonrisa de contagioso estado de felicidad.

Todos los temas que hacen sonrojar a la mayoría él los convierte en un burla burlando tan brillante que hace honor al lema de este espectáculo "un show de risa para personas tensas", que es como se sienten la mayoría de los espectadores abrumados por tantas crisis que ya no saben cuál es peor, si la de ayer, la presente o la que está por venir.

Su productora El cansancio —nacida en 1998, cuando el joven Berto empezó a jugar parodiando a los cantautores— continúa demostrando una gran capacidad energética; de cansancio nada; no paran. Cuando no son los teatros es la radio (donde contabiliza 10 programas) y si no, o al mismo tiempo, la televisión que le dio tanta popularidad junto a Buenafuente. De una manera o de otra, más que cansancio, Berto y su equipo tienen ganas de reír en compañía de la mayor cantidad de seguidores, 14 años ya en ascendente éxito, convertida su cara de empollón en la sonrisa pícara de un divertido compañero de juergas.

La apoteosis necia, un show de humor cínico y surrealista

A Berto Romero siempre le han gustado los títulos con historia. Cuando empezó en el 98, lo hizo con un pequeño show en el que combinaba los elementos que más le gustan: el humor, la música y la poesía. Así nació Historias del cantautor paródico y su embarrenamiento precoz. Ahí es nada: medio mundo buscando en el diccionario "embarrenamiento", palabreja que él se había inventado. Un año más tarde, y nada menos que dentro del Festival Grec de Barcelona, estrenó El desafío de los hombres medianos: tres temporadas rodándolo por Cataluña.

Tras el efecto catártico de la risa, una serie de situaciones delirantes con referentes cotidianos que permite la carcajada del espectador perfectamente identificado con sus preocupaciones, miedos y torpezas ante las endiabladas situaciones que le toca vivir. Berto tiene la habilidad de desarrollar su espectáculo con tal grado de temple escénico que parece que todo lo improvisa, que todas sus ocurrencias están sucediendo sobre la marcha, que es la energía del público lo que le da ese don, esa vis cómica tan personal e incomparable.

En esta ocasión se monta en un personaje que ha llegado para confesar al respetable espectador sus numerosas desgracias: dentro de la familia, en las lides amorosas y en el trabajo. Los tres centros neurálgicos en la mayoría de sus compatriotas, presentados en escena como si pertenecieran al anecdotario personal del humorista, logrando una explosión de risas de tal calibre que acaba funcionando como generadora de un humor colectivo francamente catártico, y por tanto terapéutico.

La apoteosis necia se estrenó en 2002, una década ya reelaborando situaciones. Una hora y media de monólogos divertidos y canciones que se actualizan temporada tras temporada. Junto a Berto Romero, el guitarrista Iván Rodríguez, dirigidos ambos por Miquel Company. Texto y canciones: Berto Romero, Marc Martínez y Miquel Company. Del 8 al 18 de marzo en el Compac Gran Vía, jueves y viernes 23 horas; sábados 23,59 (sic) y domingos 20,30 horas, siempre después del show de Carlos Latre.