Algunos lo previeron, Silvio Berlusconi tarde o temprano sería víctima de sus propios vicios, no se rendía a todos ellos legalmente. La justicia italiana le acusa de haber mantenido relaciones sexuales con una menor, conocida como Ruby, de la que además se presume haber sido empleada como prostituta en varias de las famosas fiestas que celebraba en su mansión.

Hoy, los cerca de 400 folios de actas judiciales, cuyo contenido se ha filtrado a los medios de comunicación, revelan un panorama salpicado de sobornos, chantajes y amenazas para no dejar salir a la luz los delitos sexuales de il Cavaliere.

Ruby y su relación con Berlusconi

Karima El Maghoud, alias “Ruby”, abandonó su casa y su familia en Marruecos, tras haber sido sometida durante años a abusos sexuales por parte de sus tíos. Escapó a la tierna edad de 12 años, con lo puesto, decidida a hacer cualquier cosa por empezar una vida desde cero. Hoy tiene 18.

La información filtrada, cuyos argumentos se basan en interceptaciones de llamadas y ocasionales confesiones oficiales de implicados, informan de que Ruby visitó por primera vez la mansión de Berlusconi en Arcore a los 16 años, y que entre febrero y mayo de 2010 acudió al menos en ocho ocasiones. El silencio y el honor de la joven tuvieron un precio que ella misma fijó en cinco millones de euros.

En posteriores declaraciones a revistas y programas de televisión, la propia Ruby juraba la bondad y la honradez de Silvio.

Otros escándalos sexuales de Berlusconi

No es la primera vez que Berlusconi se ve envuelto en escándalos sexuales, si bien es cierto que en este caso todo apunta a que, de mejor o peor gana, esta vez se tendrá que sentar en el banquillo. El caso ha superado con creces a los de Noemi y Patricia, la Prostituta de Bari.

A cambio de participar en las fiestas de su mansión, las jóvenes recibían cuantiosas cantidades de dinero, así como apartamentos de lujo, generalmente en Milán.

El apoyo popular a Berlusconi

En regímenes autocráticos, en los que un dictador emite y modifica las leyes a su antojo, no debería resultar extraño que se dieran este tipo de conductas, por reprobables que sean. De hecho, normalmente la noticia de tales sucesos no llega tomar tintes de escándalo, no hace falta retroceder mucho en el tiempo para recordar casos como el de las orgías de Gaddafi (gran amigo de Berlusconi, dicho sea de paso) o las violaciones recurrentes de los hijos de Saddam.

Es habitual que el valor del pueblo se vea atenuado frente al miedo que siente por quien ejerce el poder. Pero allí donde el líder del Gobierno está sujeto al voto de los electores, allí donde la justicia es independiente (por mínima que sea tal independencia), hacer carrera de corrupción y delitos, sean de la índole que sean, termina rompiendo el saco tarde o temprano.

Probablemente, cualquier otro cargo político en una situación similar hubiera dimitido hace tiempo. No obstante, Berlusconi cuenta todavía con el apoyo de una buena parte de la población italiana. ¿Favorecerá el caso a la pérdida de apoyo popular? La gota ha colmado el vaso, habrá que esperar pacientemente las consecuencias.