Los especialistas son tajantes: una persona sana, que realice ejercicio físico de forma adecuada, puede llegar a consumir 450 gramos diarios de pan sin engordar.

Dieta para no engordar

Pese a que el mito indica que retirar el pan de la dieta contribuye a no engordar, los últimos estudios han revelado, que, en realidad, lo que produce el aumento de peso es la combinación de los alimentos que acompañan el consumo de pan: el fiambre en el bocadillo, las salsas, etc. Desde finales del siglo XX y durante el siglo XXI se está produciendo una tendencia a la baja en el consumo de pan entre los países desarrollados, sobre todo en Europa, a causa de esta creencia errónea.

Aportes nutricionales del pan

Además de ser el aporte principal de hidratos de carbono en la dieta mediterránea, el pan aporta proteínas, vitaminas del grupo B, calcio, magnesio, potasio y fibra. Esta diferencia con otros alimentos ricos en hidratos de carbono es fundamental, ya que, al contrario del pan, son pobres en otro tipo de nutrientes.

Además, posee un elemento muy importante para el control del peso: fibra dietética, que tiene la propiedad de eliminar la sensación de hambre que lleva a comer otros alimentos.

Beneficios del pan en la dieta diaria. Prevenir enfermedades

Los beneficios del pan varían según las clases existentes en el mercado. Probablemente, el más completo sea el pan integral, con un elevado grado de fibra respecto al pan blanco común; muy beneficioso para prevenir las enfermedades coronarias y el cáncer de colon. Además es un magnífico regulador del colesterol, del tránsito intestinal, y un gran aliado de las personas que sufren diabetes.

El consumo de pan en el mundo

El pan está en la base de la pirámide nutricional junto a los cereales y las legumbres. Su consumo está generalizado en todo el mundo, salvo en Asia, donde los aportes de hidratos de carbono los garantizan otros alimentos, como el arroz y en menor medida la pasta.

El motivo por el que el consumo de pan es muy común en el mundo es su escaso precio respecto a otros alimentos. Aunque, en ocasiones, las fluctuaciones en el precio de los cereales han provocado subidas importantes, que padecen fundamentalmente los países subdesarrollados.

Asimismo, la derivación progresiva de los cultivos agrícolas tradicionales de cereales para otros fines no alimenticios, como la producción de biocombustible, ha provocado un encarecimiento progresivo del pan en lo que llevamos de siglo.