Las bayas de Goji son una fruta que crece silvestre en arbustos de los valles del Himalaya, en el Tibet. Son de forma ovoide y de un tamaño similar a las uvas pasas, su textura es carnosa y su color rojo vivo. El sabor, ni muy dulce ni muy ácido, podría estar entre la cereza y el arándano.

Nace a más de 4.000 metros de altura donde la delgada capa atmosférica hace que el fruto esté sometido a un alto nivel de energía solar. Se desarrolla en condiciones climatológicas extremas, temperaturas de 40 grados bajo cero en invierno, lo que concede al fruto unas características y propiedades singulares y únicas.

Las bayas de Goji cuentan con, aproximadamente, 3.000 años de historia en el Tibet, Corea y Japón. Los médicos tibetanos las emplean con fines medicinales debido a sus extraordinarios beneficios para la salud.

En la medicina China, las bayas de Goji son conocidas por armonizar e incrementar la energía Jing de las glándulas renales y de los riñones.

Para su recolección se sacuden las ramas de Goji y las frutas que caen se recogen en mallas de bambú, después son transportadas, lavadas y puestas a secar.

Composición

Las bayas de Goji contienen numerosos aminoácidos entre ellos aminoácidos esenciales que el organismo no sintetiza y deben ser aportados con la dieta.

Su contenido en caroteno, precursor de la Vitamina A, es mayor que en la zanahoria, lo que les confiere un gran poder antioxidante. Tienen un alto contenido en vitaminas, minerales y ácidos grasos.

Por qué son buenas las bayas de Goji

La cantidad de nutrientes que se encuentran en su composición hacen de las bayas de Goji un complemento alimenticio de múltiples cualidades.

Poseen cinco veces más capacidad de absorción de radicales de oxígeno que las ciruelas pasas, y más aún que el resto de las frutas y vegetales.

Una de sus propiedades más interesantes y de la que menos se habla es el potencial que tienen para aportar una combinación de acciones beneficiosas para el cuerpo humano. Su gran conjunto de nutrientes refuerza y da vigor al organismo y lo ayuda a mantenerse sano. Producen un aumento de la estamina y con ello un aumento de fuerza, longevidad y energía sexual.

Se recomienda su consumo regular junto con una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.

Cómo consumirlas

Su carácter perecedero hace que sea prácticamente imposible consumirlas frescas, salvo en su zona de origen. Secas se encuentran fácilmente en el mercado durante todo el año pero hay que asegurarse de que sean la variedad auténtica, Lycium barbarum.

Las bayas de Goji pueden consumirse como fruto seco o se pueden emplear como ingredientes en diferentes platos de cocina. Si se quieren consumir más tiernas pueden remojarse en agua durante unos minutos para conseguir su rehidratación. Su sabor dulce y su textura carnosa da lugar a numerosas recetas y posibilidades de consumo: en ensalada, batidos, infusiones, postres...

También se puede comprar zumo o capsulas con extracto.

Consumidas con moderación, unas 20 bayas al día, no suelen tener contraindicaciones salvo en casos de sensibilidades o alergias y en personas que estén en tratamiento con anticoagulantes, en cuyo caso podrían producir hemorragias.

De cualquier forma hay que tener en cuenta que los alimentos milagro no existen y que de las propiedades atribuidas a las bayas de goji no existen evidencias científicas que avalen con estudios sus supuestos beneficios. Igualmente hay que considerar la picaresca humana, que aprovechando el tirón ha hecho que se comercialicen como autenticas bayas de Goji las bayas de la variedad Lycium chinense, que comparten aspecto pero no propiedades.