Frank Miller y Jim Lee son dos de los grandes monstruos del cómic contemporáneo, en su faceta creativa pero también en la mediática. Su unión profesional en Batman. All Star es uno de los acontecimientos más publicitados de la última década. El resultado, que ahora encuentra su mejor y más completa edición en español, fue sin embargo recibido entre críticas y polémicas. No por el siempre fascinante trabajo de Lee a los lápices, sino por la interpretación que Miller hace aquí de Batman y su universo, rompiendo esta vez demasiadas normas como para ser este un título apreciado por los aficionados.

Reimaginando a Batman y el origen de Robin

ECC Ediciones pone a la venta Batman. All Star al precio de 25,50 euros. El libro, que también forma parte de la caja Grandes Autores de Batman: Frank Miller editada hace algunos meses, contiene los diez números de All Star Batman & Robin The Boy Wonder, publicados aperiódicamente entre septiembre de 2005 y agosto de 2008. La edición española incluye las portadas de Jim Lee para la serie y las alternativas que hicieron Frank Miller, Neal Adams y Frank Quitely, además de un cuaderno de bocetos del propio Lee y una introducción de Bob Schreck, editor de DC Comics.

La historia pretende ser una reimaginación de la historia de Robin, pero en muchos sentidos es más que eso. Miller ha creado su propio universo de Batman, en el que sólo hay cinco obras: Año Uno, El regreso del Caballero Oscuro, El contraataque del Caballero Oscuro, el Spawn/Batman que hizo con Todd McFarlane y este All Star. Miller rompió esquemas con sus dos primeras historias de Batman, dos de las más grandes jamás escritas para el personaje, pero las siguientes no convencieron tanto.

Frank Miller y su escasa fidelidad al espíritu de Batman

Cuesta creer que el mismo guionista que sentó las bases para entender al Batman moderno sea el que más abiertamente le ha malinterpretado con este All Star. Si bien el primer número de la serie fascina y hace pensar que podemos estar ante una historia que siga el camino del mejor Miller, el hechizo se rompe ya desde el segundo número. “¿Es que eres tonto? ¿Eres retrasado o qué? ¿Quién cuernos te crees que soy? Soy el puñetero Batman”. Presentándose así a Dick Grayson, tras haber visto el chaval la muerte de sus padres, se acaba la ilusión.

El Batman de este All Star es sádico, malhablado, cruel y violento. Es decir, no encaja con lo que es Batman. Ni siquiera, en realidad, aunque haya algunos rasgos comunes, con el Batman que Miller presentó en sus otros trabajos. Se puede entender como una versión previa del anciano amargado de El regreso del Caballero Oscuro, pero rompe por completo la idea más aceptada de Batman. Este no se limita a ser oscuro y tener una imposible cruzada en la mente, sino que roza e incluso traspasa los límites más insanos de la psicopatía.

Las versiones de otros héroes DC

Para hacer creíble a este Batman, Miller radicaliza as versiones de otros héroes DC, empezando por el mismo Robin. Dick Grayson sufre el mismo trauma de perder a sus padres, aunque aquí en una historia inconclusa (All Star es, en realidad, una obra inacabada con el clásico “continuará” al final), pero que se convierte en un ayudante arrogante y violento. Canario Negro es una enmascarada camarera en un tugurio que un buen día se cansa de los piropos soeces y sigue los pasos de Batman hasta tener sexo con él.

Wonder Woman aparece como una escasa pincelada de una mujer ególatra, malencarada, que muestra más desprecio que valores, Superman es el reflejo patético del Boy Scout conocido. La Liga de la Justicia, una broma en la que tienen más importancia los chistes de Plastic Man que sus valores éticos. Todo se mueve en un entorno en el que el sexo se convierte en un personaje tan importante (Vicky Vale abre la historia vestida solo con una sensual lencería rosa) como la podredumbre que invade Gotham, quizá el único rasgo en común con el Batman más conocido.

El dibujo de Jim Lee

Si bien Frank Miller está lejos de su mejor Batman, Jim Lee ofrece un nuevo festín visual. Silencio, la saga que escribió Jeph Loeb, permitió a Lee ofrecer imágenes icónicas de Batman que forman parte del imaginario visual contemporáneo del personaje. Aquí profundiza en esa impresión con los leves retoques a los que le obliga esta visión de Miller. Batman tiene un toque más macarra, con una barba de varios días, una sonrisa maquiavélica y una mayor violencia en sus gestos y ademanes.

Lee estira el escaso guión de Miller, que en otros tiempos hubiera condensado mucho mejor, con espectaculares páginas dobles, y llega al punto más álgido con una séxtuple página en la que muestra la Batcueva en todo su esplendor. Si su Batman impresiona, igual lo consiguen las mujeres que esculpe con sus lápices. Las ya mencionadas Vicky Vale, Canario Negro y Wonder Woman encuentran versiones plagadas de sensualidad y hasta su adolescente Batgirl es atractiva. Jim Lee convierte All Star es una experiencia visual fascinante, superior en todo al guión de Miller.

Miller sí cambió de protagonista en ‘Holy Terror’

El nombre de Frank Miller está ya para siempre unido al de Batman. Eso no quiere decir que todo lo que haya escrito para el personaje sea bueno. All Star no es una buena historia porque Miller no entendió aquí, como sí hizo años más tarde con Holy Terror, que en realidad no estaba escribiendo a Batman. Esta versión es violenta, arrogante, cínica, y traiciona prácticamente todo lo que ha configurado a Batman durante décadas. Quizá por eso mismo pueda atraer lectores intrigados por saber qué ocurrió con el autor de Año uno o El regreso del Caballero Oscuro. Pero sin duda el interés de esta obra no está en Miller sino en el impresionante dibujo de Jim Lee. Eso sí merece la pena.