Barbara Gordon vuelve a ser Batgirl y sus nuevas aventuras llegan por fin a España. Gail Simone, que adquirió un gran conocimiento sobre el personaje en su alabada andadura en Aves de Presa, se encarga de los guiones de esta serie, una de las 52 del relanzamiento del Universo DC del pasado año. Su misión de recuperar a la Batgirl más reconocible es todo un éxito, aún con las dudas que deja la desaparición de Oráculo, la identidad que Barbara asumió tras dejar de saltar por los tejados de Gotham. Ardian Syaf dibuja estos números con solvencia y espectacularidad.

La nueva Batgirl, la más conocida

ECC Ediciones publica el primer número de Batgirl al precio de 8,95 euros. El volumen incluye los cuatro primeros números de la serie original de DC Comics, cuyas fechas de portada son entre noviembre de 2011 y febrero de 2012. Esta serie se enmarca ya en el nuevo Universo DC, en el que Barbara Gordon se enfunda de nuevo el traje de Batgirl, dejando atrás su personalidad de Oráculo. La edición española incluye las ilustraciones de las cubiertas originales, obra de Adam Hughes.

Batgirl es un personaje difícil de manejar. Nació como prueba del gran éxito de Batman, como expansión de una franquicia, pero también para que la serie de televisión de los años 60 pudiera colocar una protagonista femenina. Vivió momentos de esplendor de popularidad, pero nunca realmente de categoría en sus guiones. Hasta La broma asesina, la obra en la que Alan Moore decidió que el Joker dispara sobre la columna de Barbara Gordon y que ésta quedara postrada en una silla de ruedas. Su momento de gloria fue, al mismo tiempo, su fin.

Adiós a Oráculo, adiós a Stephanie Brown

Tras Barbara, convertida como Oráculo en uno de los mejores personajes del Universo DC, hubo varios intentos tardíos de relanzar a Batgirl con otras mujeres bajo la capucha. Stephanie Brown fue la que mejor supo encontrar un rincón en el corazón de los aficionados, con un tono divertido y alegre. Fue la última antes del relanzamiento editorial. Stephanie quedó tan borrada de la continuidad como Oráculo, y eso es, en realidad, lo más negativo que se puede decir de estos primeros números de la nueva serie de Batgirl. Lo peor es lo que queda atrás, no lo que ofrecen Simone y Syaf.

La propia Simone confesó que la idea de recuperar a Barbara Gordon como vigilante aventurera, de devolverle la posibilidad de caminar, no le gustaba hasta que la pensó detenidamente. Y lo cierto es que el fantasma de Oráculo planea y seguirá planeando sobre su trabajo durante mucho tiempo, mucho más si tenemos en cuenta que ella sacó un gran partido al personaje en Aves de Presa, serie en la que compartió cartel con diversos personajes, sobre todo con Canario Negro y la Cazadora. Pero lo que influye es el recuerdo, no la comparación.

El guión de Gail Simone

Simone tiene que lidiar con varios retos. El primero es precisamente la historia del personaje. El disparo del Joker se mantiene en la continuidad. Barbara estuvo en una silla de ruedas pero se recuperó gracias a un “milagro” del que no da, de momento, más pistas. Existió también un pasado previo como Batgirl. Existió una relación familiar más intensa de la que había en el viejo Universo DC: Jim Gordon es ahora su padre biológico y no el de adopción. Existió un romance con Dick Grayson, y un tiempo en el que ambos, él como Robin y ella como Batgirl, saltaban sobre los tejados de Gotham con Batman.

Todos esos destalles los va incluyendo Simone con tanta sutileza como habilidad en el marco de una buena historia. Batgirl regresa a las calles, todavía sin haber cicatrizado todas las heridas de su convalecencia, ni las físicas ni las psicológicas. Y se enfrenta a Espejo, un villano que decide corregir con asesinatos aquellos milagros que salvaron vidas. Espejo elabora una lista de personas que tendrían que haber muerto, y Bargirl, en sus dos identidades, forma parte de esa lista. La acción que escribe Simone es tan notable como la investigación.

El dibujo de Ardian Syaf

Que esta es una Batgirl oscura, con mucho peso psicológico y dramático en sus historias, es algo que no sólo se ve en el guión de Simone, sino también en el dibujo de Ardian Syaf. Batgirl fue, durante años, la versión femenina, alegre y colorista de lo que Batman no podía ser, además de un reclamo para lectoras. Pero ahora Batgirl puede moverse en las sombras tan bien como Batman y atraer a lectores de ambos sexos. Syaf traza así una Batgirl más dispuesta a valerse de la misma oscuridad que envuelve a Batman y consigue que ese efecto no se lleve por delante ningún elemento de unas buenas coreografías.

Alguna exageración anatómica como la de la viñeta a toda página en la que presenta al personaje o alguna secuencia narrativa que no queda del todo clara son sus peores defectos. Pero los compensa dando mucha vida a los rostros de sus protagonistas, haciendo brillar con luz propia a Barbara incluso por encima de Batgirl. El color de Ulises Arreola contribuye a crear una atmósfera singular para las nuevas aventuras de Batgirl, coherente con el tono que se quiere dar desde el guión.

Una superheroína a destacar

Todavía hoy, no es fácil encontrar buenas series de superhéroes protagonizadas por una mujer. Batgirl arranca con fuerza para convertirse en una referencia en este campo, algo que pasa por aclarar los misterios sobre la situación del personaje en el nuevo Universo DC, por establecer un buen elenco de secundarios que Simone ya apunta en estos primeros números, y por seguir ofreciendo guiones de calidad. Aún añorando a Stephanie Brown, Barbara Gordon es la nueva Batgirl y es una magnífica oportunidad de verla en acción, algo que muchas generaciones no han tenido la suerte de contemplar hasta ahora. Larga vida a Batgirl.