En 1861 debido a una crisis económica el presidente Benito Juárez ordena suspender los pagos de la deuda externa, por lo que Francia, España e Inglaterra deciden aliarse y formar un ejército para asegurar el pago de México y llegan a las costas mexicanas a finales de ese año.

Los representantes de España e Inglaterra, comprendieron los argumentos del gobierno mexicano y decidieron romper su anterior alianza con Francia porque descubrieron que este país tenía por objetivo derrocar al gobierno de Juárez y traer a un gobernante suyo -el archiduque Maximiliano de Habsburgo-, por lo que en 1862, después de un acuerdo con México sobre los pagos de su deuda, las tropas de España e Inglaterra deciden marcharse del país.

El ejército francés invade México

El ejército francés se negó a abandonar su plan inicial y el general francés Charles Ferdinand Latrille Comte de Lorencez avanzó con su ejército hacia el centro de México con la intención de tomar la capital. Benito Juárez ordena al general Ignacio Zaragoza (Secretario de Guerra y Marina y veterano húsar durante la guerra con los Estados Unidos) que organice el Ejército de Oriente juntándose apenas un grupo de cinco mil hombres, una mínima cantidad para el gran espacio que se pensaba defender en contra del "mejor ejército del mundo", como se conocía al ejército francés.

Días antes de que se llevara a cabo la batalla, el ejército del General Ignacio Zaragoza se quedó con muy pocos hombres para defender los Fuertes de Loreto y Guadalupe en Puebla, pero haciendo uso del apoyo y valentía de los indígenas Zacapoaxtlas de Puebla (cuyas armas eran rudimentarios machetes, trinches y hondas) y de la inteligencia del General Miguel Negrete quien estaba al mando del grupo, cuyos integrantes, sobra decir, no contaban con adiestramiento militar.

Pese a los inconvenientes, lograron detener el avance del ejercito invasor que fue rechazado con grandes pérdidas al intentar repetidas veces tomar las fortificaciones, hasta que, finalmente, el ejército francés tuvo que retirarse vencido y perseguido por la caballería mexicana.

El triunfo temporal que pasó a la historia

La noticia del triunfo en Puebla llenó de entusiasmo a todo el país e incluso la injusta intervención francesa provocó grandes simpatías por la causa de México en toda América y en los sectores liberales europeos.

Sin embargo, militarmente la batalla del 5 de mayo no detuvo el avance del ejercito francés, ya que ese mismo año Zaragoza muere de tifoidea, lo que le da tiempo al ejército invasor de reorganizarse y un año más tarde Puebla fue tomada por los franceses, instaurando el imperio de Maximiliano de Habsburgo.

Después de casi cuatro años de lucha, el ejército liberal de Benito Juárez logra tomar el control del país y el Emperador Maximiliano I de México fue fusilado en el Cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro el 19 de junio de 1867.

Transformación en celebración nacional e internacional

Desde entonces a la fecha, se recuerda tal batalla con distintas celebraciones en todo México. La más conocida es la que se lleva en el estado de Puebla, donde se realiza un gran desfile donde intervienen los estudiantes de secundaria y bachillerato de este estado, además de que los maestros de las escuelas y hasta los propios padres de familia, ayudan a la organización del desfile.

También participan elementos del Ejército, la Armada, algunos integrantes de la Asociación Nacional de Charros, voluntarios de la Cruz Roja Mexicana, Bomberos, etc., se elaboran por las mismas escuelas distintos carros alegóricos y miles de personas del estado de Puebla, turistas nacionales y extranjeros se reúnen en las calles para presenciar el desfile.

En el Distrito Federal, dentro de los barrios de San Juan de Aragón y en el Peñón de los Baños, también existe la tradición de celebrar la Batalla del Cinco de Mayo, pero por medio de una representación, donde se utilizan más de dos toneladas de pólvora para simular la batalla y de cuatro a cinco mil personas por barrio participan por cada montaje. A los participantes se les da un guión para que interpreten su papel.

En Estados Unidos, también se festeja esta fecha porque tal día viajó en la memoria de quienes han cruzado la frontera norte en busca de mejores oportunidades, llegando a convertirse en un símbolo de la identidad mexicana; pero la mayoría de los norteamericanos confunden este día con el de la celebración del día de la Independencia de México.

Habrá que recordar, que la Independencia de México fue proclamada el 16 de septiembre de 1810 y no culmina hasta 1821, siendo un proceso de los más largos en América Latina.

En Estados Unidos, el Cinco de Mayo, se hacen desfiles y se representan diversas tradiciones de México: desde sus bailes regionales, la música con mariachis, hasta los platillos y bebidas típicas.