Parece un común denominador de los últimos años el que empiecen a desatarse escándalos en todos los ámbitos. Muchas organizaciones han puesto de manifiesto la cantidad de basura que se oculta debajo de la alfombra; generalmente éstos escándalos son de naturaleza económica como es el caso de Lehman Brothers y las hipotecas subprime que generaron en la crisis, la gran estafa de Bernard Madoff, la cada vez más llamativa corrupción que se viene desarrollando en los edificios gubernamentales españoles independientemente del partido al que pertenezcan y así hasta sumar una larga lista. Este ha conseguido que la población ya no se sorprenda ante este continuo suceder de tropelías.

Y es que los escándalos acaban apareciendo en todo tipo de organizaciones.

Desde ONG’s hasta clubes de fútbol, pasando, por supuesto, por bancos, cajas de ahorros y ayuntamientos. Esto ha afectado también a la poderosa y extendida organización que es la Iglesia Católica. Los escándalos que le han venido salpicando, pese a manejar una gran cantidad de dinero, han sido de una índole completamente distinta.

¡A la calle!

Otra imagen que también viene siendo bastante habitual es el de las continuas manifestaciones convocadas en España por la Iglesia Católica. Estas reivindicaciones callejeras se han debido a muy diversos temas: la reforma de la Ley del Aborto, el cambio en la financiación por parte del Estado a la Iglesia Católica o la dispensación de la píldora del día después sin receta.

El tema en el que la Iglesia consigue crear más polémica es en todo aquello relacionado con el sexo. Un ejemplo son las declaraciones del Papa Benedicto XVI, en las que afirmaba que el uso del condón favorecía el aumento del sida. Esta polémica ha aumentado enormemente a raíz de una cantidad cada vez más cantidad de casos de abusos sexuales a menores por parte de miembros de la Iglesia que están saliendo a la luz. Pese a ello, la política de la organización ha sido casi siempre el encubrimiento, algo que hasta ahora ha venido dando resultado a juzgar por el elevado número de casos denunciados y el escaso número de personas que han acabado en la cárcel.

El Informe Ryan

Un punto de inflexión fue la suma de más 1.400 millones de dólares que la Iglesia ha pagado en concepto de indemnización a las más de 500 víctimas de abusos en EE.UU. en 2007, tras lo cual se sucedió un periodo de calma hasta que en Irlanda presentó el Informe Ryan en mayo de 2009. Este informe exponía los abusos y las agresiones físicas y verbales cometidas por miembros de la Iglesia en las instituciones estatales gestionadas por esta organización durante más de 60 años en Irlanda.

La misma comisión de investigación ha seguido recabando información y recientemente ha presentado un nuevo documento bajo el nombre de “Informe de la Comisión de Investigación sobre la Archidiócesis Católica de Dublín”. Este nuevo texto, presentado por el Ministro de Justicia Irlandés Dermot Ahern, se enfoca en el periodo de tiempo comprendido entre 1975 y 2004, y en él se revela el encubrimiento de forma continuada de todas las denuncias de abusos presentadas durante ese tiempo.

Asimismo el informe detalla que para ello la Iglesia contó con la connivencia de las autoridades del Estado, incluidas la policía y la fiscalía, algo que ha sido confirmado por Ahern, quien declaró que “algunas personas que buscaron ayuda no siempre recibieron el nivel de respuesta y protección que debió garantizarles la policía”. Aún así, Ahern también puntualizó que a pesar de todos los casos recogidos en el informe, no deberían afectar a los sacerdotes honrados, pues en ocasiones fueron éstos quienes denunciaron los abusos.

La Ley de Dios

Todo esto ha obligado a la congregación de los Hermanos Cristianos, organización encargada de gestionar los centros denunciados en el informe, a pagar a los afectados una indemnización de 161 millones de euros. Por otro lado, cabe señalar que los sacerdotes implicados en los escándalos eran trasladados a otros centros y en ningún caso cesaban su relación con la iglesia; algunos de ellos ya han fallecido en libertad.

Estas escenas están siendo cada vez más habituales. Sin embargo, rara vez se presenta la imagen de un sacerdote ingresando en prisión, pues parece que siempre prevalece la ley de Dios frente a la ley civil.

En España, las agresiones físicas sufridas en centros controlados por la iglesia fue una constante que el dibujante Carlos Giménez representó en su genial obra "Paracuellos".