Baréin es un corcho que flota sobre una enorme bañera llena de viscoso petróleo. No podría ser un barco de papel porque parece insumergible. Sobre todo con esos escuderos. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos invadieron el país cuando la Primavera Árabe triunfaba en la plaza de la Perla. El dictador Al Jalifa debe agradecer el empujón porque Baréin es hoy sede del Gran Prix de Fórmula Uno. Que Al - Khawaja coma o no coma, este tendrá tiempo de sobra para meditarlo en la cárcel: Toda la vida.

Abdulhabi al - Khawaja y Ayat al - Qormozi

Metido en una celda, el activista Abdulhabi al - Khawaja fue acusado de terrorismo y condenado a cadena perpetua. Desde febrero hace huelga de hambre y morirá si sigue impidiendo que le administren suero. Ha bajado 14 kilos. Pero su organismo no solo quiere azúcar y agua. Reclama libertad. Amnistía Internacional ha denunciado este caso. Como el de Ayat al -Qormozi, una poetisa con arresto domiciliario.

Al - Jalifa promete reformas políticas

El año pasado, después de vivir exiliado como un danés más en Copenhague, regresó a Baréin para organizar a la oposición, confiado en los cambios que Al - Jalifa estaba dispuesto a permitir en su emirato. Cayó como una liebre y fue arrastrado a puntapiés hasta su celda por las fuerzas policiales. Fue de madrugada.

Los matones no presentaron ninguna orden de detención. Simplemente se tiñeron la punta de las botas con sangre. Hacían ruidos parecidos a cuando se abre una nuez. Encañonaron a la familia sin necesidad de tocar la puerta. Conocían de antemano el domicilio de aquel hombre de 50 años que marchaba airoso con una rosa en la mano. Habría que haberle dicho a Abdulhabil que las flores florecen en agua; pero no en petróleo.

Rebelíón en Baréin

Fue tal la brutalidad que le rompieron la cabeza y hubo que operarle por más de cuatro horas. Vaya cirugía que le practicaron en la celda con los puños. Consiguió sobrevivir; pero ¿por qué fin le dejaron con vida? La idea no era matarlo; sino dejar a su cuerpo como testigo de lo que podía pasar a los demás si no se cuidaban las espaldas. En Baréin solo reinará un solo partido, la familia del emir y nadie más. Esas son las reformas de Al - Jalifa. ¿Se está frente a un tirano? Sí, de la misma especie de esos sultanes malévolos de "Las mil y una noches".

En caso que no lo tuviera claro, decidieron hacerle un presente antes de que dejara el hospital para que le reconstruyeran el cráneo. ¿Le pusieron de pie sobre placas calientes? No. Abdulhabi tuvo que declarar a la policía, tragándose su orgullo, que había sido víctima de abuso sexual. Ninguno le tomó en serio, le creyeron un mentiroso o un enfermo y le aplicaron la cadena perpetua por intentar asesinar al rey. ¿Conocía él al emir? De ninguna manera, pero el intento de magnicidio estaba entre la larguísima lista de cargos en su contra. El reino de Dinamarca tenía a un progolpista como súbdito y no estaba siquiera enterado.

Baréin apoyado por Arabia Saudí y EE.UU.

¿Ha hecho la ONU para descalificar a Baréin como sí lo ha hecho con Siria? Nada. ¿Cómo hacerlo? Baréin es un socio fiel de la familia Bush, que con todo su petróleo apoyó a EE.UU. durante la Guerra del Golfo. El padre del emir que ahora se hace llamar rey se unió a la coalición en contra de Irak, gobernado por entonces por otro dictador, Saddam Hussein.

Cuando la Primavera Árabe estaba en su mejor momento, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos entraron fraternalmente con su ejército, invitados por el monarca, a ayudar con la represión y hacer un poco de limpieza. La ONU y su secretario general Ban Ki - moon demostraron su consternación ante el "Escudo de la Península". Así le llama la Familia Real al ejército invasor que resultó muy eficaz. Mientras tanto, nadie forzó a los saudíes a salir de Baréin. Entonces, ¿por qué sí se hizo lo contrario con Irak cuando invadió Kuwait?

¿Por qué se permite que los rebeldes triunfen en el Magreb? ¿Por qué no en Medio Oriente? Está claro que ese petróleo no puede caer en manos de una panda de anarquistas con una flor en la mano. Pero hasta el momento Medio Oriente ha respondido bien a la vacuna contra esa epidemia democrática que llaman Primavera Árabe. No hay de qué preocuparse.

Pareciera que en la psicología de la administración americana, hay dictadores buenos y malos; pero Al - Jalifa le es más útil como un coche de carreras. Y si a este le gusta la Fórmula 1, ¡qué mejor que organizarle el Gran Prix para demostrar que la dictadura marcha sobre ruedas!

Al Wifaq versus Fórmula 1

Así se llama el partido opositor: Al Wifaq. Las manifestaciones no han cesado hasta el día de hoy. En más de diez ciudades activistas salieron a exigir elecciones libres. Y el ejército fiel a la monarquía respondió con perdigones. Como tatuarles sobre la piel que deben someterse al rey. Pero Al - Khawaya se empecina en no obedecer y no come.

Para sus carcelarios, todo son invenciones de Amnistía Internacional; pero por otro lado no desean mostrar cómo la piel de ese esqueleto se transparenta y cómo se enfrian sus manos. Dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, Abdulhabil amenazó incluso con no tomar líquidos. Es más posible que terminen entubándolo si insiste en agredir a la Corona.

Al otro lado del golfo pérsico, en Irán han descubierto más petróleo. Lástima porque dictadura tendrá el dinero suficiente para hacer lo que le plazca con la oposición a la que tiene escondida en las alcantarillas. Al menos, 50 años más cuando se acabe la última gota de petróleo.

Al resto, Irán los tiene con la boca seca. Es decir, sería mejor que la oposición buscara otras vías de protestar. Porque a Ahmadineyad que una mujer le grite que se muere del hambre le importa un bledo.