
- Teixeira Vitienes perjudicó más al Real Madrid - Real Madrid C.F.
Anoche se disputó en el Nou Camp el que posiblemente haya sido el mejor clásico entre Real Madrid y Barcelona de las últimas dos temporadas. Mourinho planteó un partido ofensivo y su equipo mereció obtener la clasificación, perdida por su esquema ultradefensivo empleado en el Santiago Bernabéu, en la ida.
Por otra parte, se abre un nuevo capítulo en torno a la polémica arbitral, ya que el colegiado Teixeira Vitienes, haciendo gala de una completa falta de personalidad, no dejó a nadie contento al dejar de señalar penaltis y expulsiones a ambos equipos.
Vuelve el Real Madrid
Si la semana pasada todo el mundo apuntaba a José Mourinho como el gran culpable de la derrota de su equipo, anoche todo cambió. El técnico portugués decidió apostar por el fútbol, que a fin de cuentas es lo que ha hecho del Real Madrid el mejor club de la historia y el resultado fue altamente gratificante para los amantes de este deporte.
Un Real Madrid sin complejos, con presión constante en el campo del rival, fue capaz de quitar el balón al Barcelona y superarle, tanto en fútbol como en ocasiones de gol.
Al Real Madrid le faltó pegada en el Nou Camp
Curiosamente, la mejor arma del Real Madrid, su pegada, resultó clave negativamente para los blancos, pues fallaron situaciones clarísimas de gol, de esas que cuando uno perdona, normalmente suele perder.
Ya a los diez segundos de partido, a Higuaín se le escapó una oportunidad inmejorable, chutando muy desviado cuando se hallaba solo delante de Pinto. El delantero argentino, muy efectivo en la presión, pero desafortunado de cara a puerta, volvió a fallar en una ocasión similar minutos después.
Durante casi toda la primera mitad, el guión del partido fue siempre el mismo: la entrega de los futbolistas del Real Madrid hacía que el Barcelona perdiera el balón en su propio campo, lo que se traducía en un número importante de ocasiones de gol visitantes, a destacar un impresionante y espectacular chut de Özil al larguero, que hizo temblar todo el coliseo blaugrana.
Özil y Kaká compatibles
Lejos de aquellos esquemas con trivotes ultradefensivos en el centro del campo, Mourinho apostó por los futbolistas de clase. Así, con Xabi Alonso, Kaká y un sensacional Özil, dirigiendo los designios del partido, el Real Madrid generaba fútbol de altura sin complejos, demostrando que la mejor defensa es un buen ataque.
Además, el Barcelona tenía graves problemas para sacar el balón jugado. Özil y Kaká defendían las líneas de pase de Busquets, con lo que el Barcelona, si bien era capaz de crear bonitos rondos, coreados por su afición, no generaba peligro en el área rival.
Un Real Madrid superior perdonó al Barcelona
Los madridistas se las prometían felices, pero en el fútbol, quien perdona, suele salir perdiendo. Así las cosas, el Barcelona aprovechó sus dos únicas ocasiones, una en el 43 y otra en el 46, con goles de Pedro y Alves, dejando la eliminatoria practicamente sentenciada en el descanso.
Hablar de justicia o injusticia es relativo. El Real Madrid practicó un fútbol muy superior, pero no fue efectivo. De hecho el Barcelona emuló al Real Madrid, que tantas veces ha sacado un resultado adelante por su gran pegada.
El Real Madrid sacó el orgullo del campeón
Afortunadamente para el aficionado, el espectáculo continuó en la segunda mitad. El Real Madrid, lejos de hundirse, sacó su orgullo, su raza de campeón y puso al Barcelona contra las cuerdas, con dos sensacionales goles de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, que había entrado en sustitución de Higuaín. Cristiano dribló al meta Pinto, con una espectacular finta, para logra el primer gol y Benzema rompió la cintura de Puyol en mil pedazos con un sombrero de categoría, justo antes de lograr el empate.
Faltaban 18 minutos y el Real Madrid lo intentó por todos los medios, mientras el Barcelona utilizaba una de las tácticas antideportivas desgraciadamente de moda en el fútbol español: las pérdidas de tiempo ocasionadas por sus recogepelotas, que se eternizaban a la hora de devolver el balón al terreno de juego.
El miedo estaba instalado en Can Barça y hasta Guardiola ordenaba a sus futbolistas buscar las esquinas, para poder perder todo el tiempo del mundo. De hecho los madridistas terminaron exasperados ya que Teixeira Vitienes permitió este tipo de acciones, hasta el punto de que apenas hubo un minuto de juego efectivo en los tres minutos de añadido.
La cobardía de Teixeira Vitienes disgustó a todo el mundo
La decisión de Vitienes de no añadir más y pitar el final, justo cuando el Real Madrid tenía su último cartucho en una falta cometida por Benzema, no hizo sino confirmar la línea cobarde de arbitraje vista durante todo el partido.
Ambos equipos tienen derecho a estar enfadados con el árbitro, ya que dejó de pitar hasta cinco penaltis, dos en el área blanca cometidos sobre Alexis y tres en el área culé, dos por manos claras de Busquets y Abidal y un tercero en un "bocadillo" efectuado por Pinto y Puyol sobre Benzema, cuando éste se disponía a marcar. Asimismo ninguno de los dos equipos debió acabar con once futbolistas, aunque una vez más, el único expulsado fue un futbolista del Real Madrid.
De todos modos, la principal cobardía en esta eliminatoria no ha sido la del árbitro, sino la de José Mourinho en el partido de ida. Tras lo visto anoche, si el Real Madrid hubiera salido a por todas en el Bernabéu, muy posiblemente ahora estaría clasificado para semifinales.
Lo justo es criticar al técnico portugués por el primer partido y alabarlo por este segundo. Pero la duda está en el aire: si en el choque liguero que enfrentará a ambos equipos nuevamente en el Nou Camp, el Real Madrid aventaja en puntos al Barcelona, ¿será capaz Mourinho de ir a por el partido o volverá a un planteamiento cercano al "catenaccio"?
