Jeireddín Barbarroja, nacido en Lesbos en 1475, fue un almirante otomano y un corsario turco que sirvió bajo las órdenes del Sultán Suleimán. Su verdadero nombre en turco era Hizir bin Yakup y fue apodado Barbarroja por los italianos, tras suceder a su hermano, convirtiéndose en una verdadera pesadilla para el comercio y el poder dominante en el Mediterráneo.

Su familia

El padre de Hizir era, según algunas fuentes, un señor feudal miembro de la caballería otomana mientras que otros defienden la teoría de que prestó servicios como jenízaro en Vardar. Su madre, Catalina, era una cristiana viuda de un sacerdote. Hizir tuvo dos hermanas y tres hermanos.

Al igual que su padre, Hizir comenzó a dedicarse a la alfarería pero, bajo la influencia de su hermano Aruj, acabó dedicándose al comercio internacional por mar con el resto de sus hermanos. Con el tiempo, dejaron de ser marinos mercantes para convertirse en corsarios y así poder contrarrestar el dominio en el Mediterráneo de los Caballeros de San Juan de la Isla de Rodas y del imperio de Carlos V.

Mientras regresaba de una expedición comercial en Trípoli, Aruj, junto con su hermano Ilias, fue atacado por los Caballeros de San Juan muriendo este último en la batalla y resultando herido y apresado el propio Aruj siendo encarcelado en el castillo de los Caballeros en Bodrum donde pasó casi tres años hasta que fue rescatado por Hizir.

Los hermanos corsarios

Una vez en libertad, Aruj viajó a Antalya donde ofreció sus servicios a Korkud, príncipe y gobernador de la ciudad, quien le dio dieciocho galeras y le encargó luchar contra los Caballeros de San Juan. Aruj comenzó a limpiar el Mediterráneo de galeones y otros barcos cristianos que afectaban el comercio marítimo otomano. En cuanto llegó a Mitilene a entregar las naves capturadas, se enteró de que Kordud había huido a Egipto para evitar ser asesinado por causa de disputas sucesorias con su hermano y se unió a él. Una vez allí, consiguió audiencia con el sultán Qansoh Al-Ghuri que le asignó un barco para que atacara, desde su base de Alejandría, las islas del Mediterráneo controladas por los cristianos. En ese momento se le unieron sus dos hermanos.

Su fama fue en aumento con el transporte de los musulmanes mudéjares desde la España cristiana al norte de África hecho por el que recibió el nombre honorífico de "Baba Oruç" (Padre Aruj) que, por similitudes fonéticas, pasó a convertirse en toda la vertiente Europea en "Barbarossa". A partir de ahí, todo fueron victorias para los hermanos y su cabeza cobró un precio importante para el rey Carlos I.

El nacimiento del verdadero Barbarroja

Después de declararse sultán de Argel, Aruj siguió ampliando sus territorios pero decidió que la mejor manera de protegerse del dominio español era unirse al Imperio Otomano por lo que, en 1517, renunció al título de sultán y ofreció Argel al poderoso mandatario otomano, el cual nombró a Aruj gobernador

En mayo de 1518, Carlos I llegó a Orán junto con Diego de Córdoba, marqués de Comares, al mando de diez mil soldados y miles de beduinos. Se enfrentaron a Aruj y a su hermano Ishaq, con una fuerza mucho menor, en la ciudad de Tlemecén donde estos últimos se defendieron durante veinte días para, al final, morir en combate en manos de las fuerzas de García de Tineo.

Hizir bin Yakup, ahora con el título de Baylar Bey otorgado por el sultán Selim I, heredó el lugar de su hermano Aruj, el nombre de Barbarroja y su misión.

La reconquista del Mediterráneo

Entre 1518 y 1531, las batallas y enfrentamientos de la flota de Barbarroja con los Caballeros de San Juan y con las tropas de Carlos I se contaron por victorias realizando infinidad de incursiones en territorio español e italiano como Crotone, Mesina, Toscana, Campania, Andalucía, Islas Baleares y Marsella. Tras esto, expulsó a los Caballeros de San Juan de la isla de Rodas y posteriormente de Trípoli.

En 1532, durante la expedición de Solimán I al Imperio Austriaco, Andrea Doria, contratado por Carlos I, conquistó Koroni, Patras y Lepanto. Éste fue el momento en el que Solimán decidió tener un poderoso almirante en su flota por lo que llamó a Barbarroja para ocupar el puesto y éste llegó a Estambul en agosto de ese mismo año.

El Almirante Barbarroja

En 1534, Barbarroja partió de Estambul con ochenta galeras y comenzó un periodo de batallas y conquistas que le llevó hasta las puertas de Roma pero la capital de imperio romano no entraba dentro de sus planes por lo que, tras incursionar en las costas de Calabria y capturar una gran cantidad de naves enemigas, emprendió camino al sur para tomar Túnez en agosto de ese año, causando la huida del sultán Mulei Hassan el cual pidió ayuda al rey Carlos I para recuperar su reino. Éste lo hizo y obligó a Barbarroja a abandonar Túnez comenzando, por parte del pirata, otro periplo de conquistas en el Mediterráneo.

En febrero de 1538, el Papa Pablo III formó la Liga Santa, constituida por los Estados Pontificios, España, el Sacro Imperio Romano Germánico, la República de Venecia y la Orden de Malta, pero fue derrotada por Barbarroja en la Batalla de Préveza. Tras esta derrota, Venecia firmó un tratado de paz con el sultán Soleimán reconociendo sus conquistas y pagando trescientos mil ducados de oro.

En 1541, tras volver a derrotar a la armada española, comandada por Andrea Doria y ayudado por Hernán Cortés, se dirigió a Marsella para ayudar a Francia, entonces aliada con el Imperio otomano.

En 1544, Solimán I y Carlos I firmaron una tregua por lo que Barbarroja se retiró a Estambul donde murió en 1546 en su palacio del barrio de Büyükdere.

La supremacía turca que Barbarroja estableció en el Mediterráneo perduró hasta la Batalla de Lepanto en 1571 pero el recuerdo del corsario Barbarroja llegó hasta nuestros días como el de un gran estratega y un hombre admirable.