
- Manuel Vázquez Montalbán - María Espeus
El 18 de octubre de 2003 Manuel Vázquez Montalbán estaba en el aeropuerto de Bangkok, en el mismo lugar en el que años atrás había puesto a su personaje Pepe Carvalho, luego de que el detective privado hiciera un viaje absurdo por Tailandia. Pepe estaba cansado y con rabia porque la mujer desaparecida a la que buscaba había regresado feliz a Barcelona. Antes de partir le dijo al inspector de policía que lo acompañaba, y que lo perseguía día y noche creyendo que era un delincuente:
Puede parecerle una pregunta estúpida, pero no quiero irme de Bangkok sin respuesta. Se trata del nombre de unos pájaros. De esos miles de pájaros que se ponen sobre los cables, en las grandes avenidas de la capital al anochecer.
Golondrinas chinas. Vienen desde las tierras frías de China cuando llega el invierno y se instalan en el trópico.
Manuel Vázquez Montalbán sufrió un paro cardíaco fulminante y murió ese día.
Los pájaros de Bangkok
La novela empieza con una atractiva joven que aparece muerta porque alguien le ha dado en la cabeza con una botella de champaña. Luego, un empresario se cruza porque está siendo estafado por su familia. Para completar, Carvalho recibe un S.O.S lanzado desde Bangkok por una amiga que dice que la van a matar.
Las tres historias se entrecruzan en este relato, considerado por algunos como el mejor de la saga Carvalho. A medida que el detective investiga, las tres historias se expanden creando un universo donde todas las piezas encajan. Pero Carvalho tiene que dejar Barcelona, aunque no quiere. Tiene que ir por su amiga extraviada y nadie de la familia quiere darle para los pasajes o pagarle sus mínimos honorarios. El viaje, en el fondo, se va convirtiendo en una excusa para huir de la melancolía. Lo que no sabe Carvalho es que el viaje lo va a llevar a los escenarios más sórdidos de una ciudad contemporánea.
Solo la última página cerrará el remolino creado por estos tres movimientos. Un remolino que empieza con una muerte y terminará con otra. Y solo entonces, el detective encontrará algunas respuestas que lo dejarán descansar, especialmente el nombre de aquellos miles de pájaros apostados en las calles de Bangkok.
En la novela, como en una premonición, dice es escritor: Carvalho se asomó por última vez a Asia, se despidió de su calor propicio, de la verdad elemental de su naturaleza. Tal vez no volvería nunca más.
Pepe, Biscuter, Bromuro, la Charo
Los personajes más íntimos de Vázquez Montalbán son seres marginales en el sentido estricto de la palabra. Están anclados en un país en transición, una nación que se vuelve moderna y despiadada, y se convulsiona al entrar al primer mundo. Pepe es inconforme, contradictorio y crítico. Bromuro es un limpiabotas y su compañero de alcoholismo. Biscuter, además de su asistente, es un fetillo rubio y nervioso que se está quedando calvo. La Charo, una prostituta que es el amor que Pepe no quiere aceptar. Todos ellos son personajes inolvidables.
Entre sueños Charo preguntó:
¿A qué hora sale el avión?
A la una.
El sonido de la voz de Charo le revelaba de la obligación de respetar su sueño.
Carvalho abrió la maleta y le tendió a Biscuter una corbata de seda y el calendario chino.
¡Qué chachi, jefe! Me la pondré el domingo.
La inmensa obra de Manuel Vázquez Montalbán es una de las más importantes de Iberoamérica. Fue periodista, novelista, poeta, ensayista, humorista, crítico, además de hincha del Barça. Pepe Carvalho, el detective privado que cruza su obra novelística, se convirtió en su personaje insignia. De sus innumerables reconocimientos, Vázquez Montalbán Recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1995.
La receta
La astucia de Carvalho solo es equiparable a su gusto por la comida. Aquí queda la evidencia en una parte de la novela. Pidió un sashimi y le trajeron una fuente con hielo y sobre el hielo filetes mínimos de pescado crudo, dorada, carpa, turbón, atún, una taza con salsa Sambai-Yo, palillos, otra taza vacía y una tetera. Le costó a Carvalho adquirir cierta solvencia en el uso de los palillos para apresar los trocitos de pescado crudo, sumergirlos en la salsa de mostaza, vinagre y soja y llevárselos a la boca. Al acabar el plato, le parecía haberse comido el mar…
Algunos títulos de la saga Carvalho son: Yo maté a Kennedy, Tatuaje, Los mares del sur, La rosa de Alejandría, El laberinto griego, El balneario, Asesinato en Prado del Rey y otras historias sórdidas, Sabotaje olímpico, Quinteto de Buenos Aires.
Y como ocurre en la buena cocina, las buenas recetas jamás se acaban. La literatura de Manuel Vázquez Montalbán tampoco.
