Pues los hasta ahora 97 caídos en la guerra lo habían sido en accidentes, por causas naturales o en atentados por bomba de la insurgencia, nunca en combate. Este embrujo que no podían acreditar otras naciones aliadas que presumen de tener ejércitos más poderosos se ha roto con la muerte en combate del sargento 1º Joaquín Moya Espejo.

El combate. Tácticas talibán

Los sucesos tuvieron lugar el domingo 6 de noviembre, cuando por la tarde una patrulla mixta de tropas afganas con sus instructores españoles y una unidad española de apoyo, aproximadamente 100 efectivos incluida una unidad de tiradores de élite, patrullaban cerca del puesto avanzado de Ludina en la provincia afgana de Badghis.

La patrulla se circunscribe en el adiestramiento operativo que los Equipos Operativos de Adiestramiento y Enlace, OMLT, realizan para entrenar al ejército afgano, incluyendo supervisar su despliegue operativo en el campo. El sargento Moya formaba parte de esa OMLT cuando la unidad fue hostigada por un grupo de insurgentes desde una loma, se devolvió el fuego y como es habitual los insurgentes rompieron el contacto al poco de recibir el fuego de respuesta. Una técnica que el enemigo emplea mucho: hostigar desde grandes distancias y escapar tan pronto se recibe la respuesta, antes que la potencia de fuego de las tropas occidentales les aniquile, en la que se confía que un disparo afortunado cause alguna baja a las tropas de la ISAF.

Nuevo combate. Y baja mortal

Aunque en esta ocasión no se logró este objetivo en la siguiente ocasión sí que lo lograron, pues tras repeler este primer ataque la patrulla continuó su trabajo y tras un paréntesis de un par de horas se inició un nuevo hostigamiento. La respuesta fue inmediata, pero aquí sobrevino la tragedia, pues al arrojarse el sargento Moya a tierra a devolver el fuego, la postura dejó un hueco en el chaleco antibalas a la altura de la axila, hueco por el que se introdujo un proyectil de Kalashnikov que alcanzó al militar español en el tórax.

La respuesta de la unidad hispano afgana fue contundente y pronto el enemigo rompió el contacto, aunque hasta el momento no se ha confirmado es probable que los talibán sufrieran bajas en alguno de los dos combates como los han sufrido en otros enfrentamientos anteriores. Sin embargo,, el daño ya estaba hecho y aunque un helicóptero de EE UU evacuó al sargento herido al hospital Role-2 en Herat todo fue en vano. Durante el vuelo el herido entraba en parada cardiorrespiratoria y pese a los intentos de reanimación llegó al hospital en estado de cadáver. Hasta aquí el relato de la acción.

Siguió la visita de la Ministra de Defensa y el JEMAD a Afganistán para recoger los restos mortales del soldado caído, entrevistarse con los mandos de la misión a conocer los detalles del combate y llevar algo de consuelo a los compañeros del caído, tanto a los de su regimiento el “Garellano” 45 de Infantería, sito en Araca, Vitoria, como a los compañeros de misión de otras unidades.

Recibimiento en Torrejón

El regreso a España, base de Torrejón, se materializó la tarde del lunes 7 frente a familiares, autoridades civiles y militares y compañeros del caído.

Cubierto por la bandera, el féretro fue llevado a hombros de compañeros de la brigada del sargento 1º Moya la BRIL “San Marcial” V destacada en el País Vasco, colocado frente a la audiencia el arzobispo castrense Juan del Río leyó la oración fúnebre, oró por su descanso eterno, insufló ánimos a la familia del militar caído y bendijo el féretro.

Féretro sobre el que acto seguido la ministra de defensa colocó la Cruz del Merito Militar con distintivo rojo póstuma. Condecoración, bandera y prenda de cabeza del sargento 1º Moya que fueron recogidas por el general Carlos Antonio Terol, jefe de la BRIL V, y entregadas a la afligida viuda del militar, también sargento del ET a la sazón. Viuda que contuvo el dolor para cuadrarse marcialmente cuando el féretro de su marido fue recogido por sus compañeros de armas a los sones del himno nacional para ser depositado en un coche fúnebre entre los sollozos del resto de familiares.

La salida de los vehículos con los restos mortales y la familia y allegados del caído cerró el triste acto.

La estadística del dolor

Natural de Córdoba el sargento Moya Espejo recibirá un último homenaje en la cordobesa base de Cerro Muriano sede de la BRIMZ “Guzmán el Bueno” X antes que sus restos sean inhumados.

Su muerte hace el número 98 de las bajas sufridas por España en Afganistán, de ellos 79 lo fueron en accidentes aéreos, Yak 42 y Cougar, 14 en ataques con explosivos de la insurgencia, IED y minas, dos en accidentes de tráfico y dos por causas naturales. El sargento Moya es el primero caído en un tiroteo contra fuerzas insurgentes.

A poco más de dos años vista de la salida de las tropas internacionales de Afganistán, las tropas españolas iniciarán su proceso paulatino de repliegue el próximo año hasta concluirlo en 2014. Nada parece indicar que el país vaya a pacificarse y la guerra vaya a concluir por lo que, desgraciadamente, esta triste lista de bajas puede ser que se incremente en el futuro.