El estafilococo aureus pertenece a la familia Micrococcaceae en la que hay 20 especies diferentes, aunque el estafilococo aureus es el que con mayor frecuencia causa infecciones en el ser humano.

El estafilococo aureus suele estar en la piel y en las membranas mucosas sin llegar a causar infección, pero cuando penetra en los tejidos –como puede ser en el caso de una herida– puede ocasionar una amplia gama de infecciones debido a su producción de toxinas.

Los estafilococos fueron descubiertos a principios de la década de 1880 en la ciudad de Aberdeen por el cirujano Alexander Ogston, siendo las primeras bacterias reconocidas como agentes patógenos.

Enfermedades causadas por el estafilococo aureus

El estafilococo aureus causa enfermedad mediante sus toxinas –manifestaciones clínicas– o por la invasión y destrucción de los tejidos, lo que provoca otras enfermedades debido a la proliferación del estafilococo. En ocasiones, el estafilococo aureus puede entrar en el torrente sanguíneo desde el sitio de la infección y alcanzar otros tejidos distantes, como el cerebro o los pulmones.

Las enfermedades cuya responsabilidad recae en el estafilococo aureus son muy diversas. Entre las más destacadas se pueden citar:

  • Osteomielitis.
  • Conjuntivitis.
  • Artritis.
  • Infecciones orbitales graves.
  • Sinusitis.
  • Meningitis.
  • Otitis media.
  • Mastoiditis.
  • Orzuelos.
  • Bronquitis.
  • Neumonía estafilocócica primaria.
  • Parotiditis.
  • Enterocolitis.
  • Cistitis.
  • Prostatitis.
  • Cervicitis.
  • Salpingitis.

Epidemiología del estafilococo aureus

Como ya se ha mencionado hay muchos portadores del estafilococo aureus que no cursan infección; de hecho se considera que entre el 20% y el 40% de los adultos sanos son portadores asintomáticos del estafilococo aureus, lo que constituye un serio problema en cuanto a la transmisión de la enfermedad. El estafilococo aureus es una bacteria muy resistente y longeva, permaneciendo en el aire o sobre objetos inanimados, aunque el contagio del estafilococo aureus se produce mayormente de persona a persona.

Hay, también, ciertos condicionantes que predisponen al portador a desarrollar una enfermedad, como pueden ser aquellos que utilizan sistemáticamente agujas –diabéticos, alérgicos, hemodiálisis o drogadictos–, los que padecen enfermedades crónicas de la piel –psoriasis, eczemas o dermatitis atópica– y personal hospitalario.

El estafilococo aureus tiene dos maneras de provocar la enfermedad; convirtiéndose en un invasor local o generalizado, o bien produciendo toxinas que no invaden directamente el tejido. Por lo que respecta a la infección local, el estafilococo aureus se caracteriza por la formación de un absceso, pudiendo ser superficial –forúnculo–, o atacar los órganos debido a la diseminación bacteriémica –carbúnculo–. En este último caso invade el torrente sanguíneo, y cuya consecuencia más letal puede ser un shock tóxico.

Alimentos; una de las causas de infección de estafilococo

Los alimentos pueden ser también causa de infección de Staphylococcus aureus. Suele ocurrir en brotes y es más frecuente en verano. Aún no se conoce bien su incidencia, aunque podría ser notable. Los alimentos más susceptibles de alojar esta bacteria son los productos de pastelería, las ensaladas con patatas y huevos, pollo, jamón, lácteos o cremas heladas.

Prevención ante el estafilococo aureus

Una prevención absoluta contra el estafilococo aureus no es posible. Pero debido a que los hospitales son uno de los focos de contagio más relevantes, se impone el uso de mascarillas en las intervenciones quirúrgicas y curaciones de todo tipo, observando igualmente las necesarias medidas de asepsia y antisepsia en la manipulación de algodones, vendas y gasas contaminadas y, obviamente, la adecuada esterilización de todo el instrumental médico y material clínico. En los pacientes de especial riesgo, como son aquellos con heridas abiertas, debe evitarse el contacto en lo posible.

Tratamiento del estafilococo aureus

La detección del estafilococo aureus, para diferenciarlo de otros tipos de estafilococo, se efectúa mediante la prueba de la coagulasa. Para una mayor certeza, esta prueba se compagina con la detección de antígenos mediante el test de látex.

En la actualidad las cepas más habituales de estafilococo aureus son resistentes a la penicilina, por lo que los antibióticos que muestran una mayor eficacia para combatir al estafilococo son los aminoglucósidos, las cefalosporinas, la oxacilina o la nafcilina, siendo la rifampicina y la vancomicina los que presentan más efectividad. Este tratamiento antimicrobiano, según sea el caso, deberá acompañarse de la eliminación de las vías de entrada como los catéteres venosos permanentes o los drenajes quirúrgicos.

Como sucede en todos los tratamientos, y en especial tratándose del estafilococo aureus, es importante finalizar las dosis prescritas aunque previamente se haya experimentado una clara mejoría. Las dosis incompletas conducen a la resistencia del medicamento por parte del estafilococo aureus.

Staphylococcus aureus resistente a la meticilina

Hay una cepa de Staphylococcus aureus que se ha vuelto resistente a diversos antibióticos (SARM). Primero fue la penicilina y posteriormente a la meticilina. Por lo general se contrae en los hospitales, aunque en la actualidad ha proliferado infectando también a poblaciones sanas. En estos casos, vancomicina y linezolid son los antibióticos que han demostrado una mayor efectividad. De todos modos, en Estados Unidos existe una gran preocupación ante la posibilidad de que esta infección termine afectando a la población en general. Solo en el año 2005 se reportaron 19.000 fallecimientos, razón por la que se hace un gran hincapié en cuanto a la prevención.

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