"Avatar", de James Cameron

El alba de un nuevo mundo

Cartel de Avatar - 20th Century Fox
Cartel de Avatar - 20th Century Fox
De la nueva película de James Cameron se viene hablando desde hace años. El director ha entregado una sofisticada y mastodóntica producción de 500 millones de dólares.

James Cameron triunfó de un modo absoluto hace doce años con "Titanic". La producción cinematográfica más cara hasta el momento se convirtió también en la más taquillera y alcanzó la cifra de once oscars de la Academia. Existía gran expectación por saber si James Cameron sería capaz de superarse a sí mismo.

La película más cara de la historia

Cameron se ha tomado su tiempo y, con gran meticulosidad ha ido hilvanando una producción que se pretende tan revolucionaria como la llegada del sonido o del color a las salas cinematrográficas, una especie de hito revolucionario que identifique un antes y un después en la historia del cine. Para ello decididió esperar lo que hiciera falta hasta que la tecnología de los efectos especiales llegara al nivel de exigencia que imponía su historia. Y es que el director pretendía nada menos que la creación de un nuevo mundo.

Explorando el planeta Pandora

La historia arranca con la llegada de un marine minusválido al planeta Pandora. Su misión allí es controlar una réplica (un avatar) de uno de los habitantes de aquel mundo con el fín de establecer negociaciones para que cedan sus tierras a los colonizadores humanos. El fín último de los terrícolas es el control de un valioso mineral que solo se produce en ese planeta.

En el transcurrir del metraje encontramos homenajes más o menos inconscientes a otras producciones famosas: a "Aliens" (James Cameron, 1986), por la situación de una base espacial en un planeta hostil, regentada por unos marines que trabajan, no para un Estado, sino para una corporación multinacional (o multiplanetaria cabría decir) y, como no, por la presencia de una madura Sigourney Weaver, la inolvidable Ripley de la saga Alien. La primera exploración de la jungla de Pandora recuerda a la de "Paque Jurásico" (Steven Spielberg, 1993), con una espesura llena de peligrosos seres al acecho.

No acaban ahí las influencias, al menos desde el punto de vista del autor de este artículo. Hay un devastador ataque con helicópteros parecido al de "Apocalypse Now" (Francis Ford Coppola, 1979), la batalla final en los bosques entre un ejército dotado de la más alta tecnología y uno primitivo remite a la batalla entre los ewoks y las tropas imperiales de "El retorno del Jedi" (Richard Marquand, 1983) y los jinetes cabalgando sobre extraños pájaros parecen directamente sacados de un cómic de Moebius.

Ecologismo, new age y guerra preventiva

El mensaje de la película puede extrapolarse sin problemas a la actualidad (y para ser cristalinos, ya el coronel Quaritch se marca un discurso a lo Bush acerca de la guerra preventiva y la lucha contra el terrorismo). Al igual que en la reciente invasión de Irak, los marines, manejados por negociantes ávidos de beneficios, se lanzan a por los recursos naturales de Pandora sin importarles el parecer de sus habitantes, que viven en perfecta comunión con la naturaleza, según la filosofía new age.

Al igual que ocurre en la historia de Pocahontas, el marine tullido, el colonizador Jake Sully se enamora de la forma de vida y de una de las componentes del pueblo al que debe engañar y se une a ellos. No faltan en la película el discurso ecologista y "pacifista" (aunque con matices), en contra del capitalismo salvaje y explotador de recursos naturales. El cine norteamericano actual no tiene miedo de criticar a su propio país.

La película funciona como una vertiginosa montaña rusa que atrapa al espectador de principio a fín, aunque en muchas ocasiones no sea más que una especie de videojuego sin mando. Cameron busca el deslumbramiento y la sorpresa permanente, el más difícil todavía continuo, pero se olvida de lo principal, de entregarnos una historia original que realmente cautive, cuente con personajes medianamente complejos y que deje en la retina algo más que dos horas de espectacularidad y explosiones, lo mismo que si el espectador hubiera asistido a un castillo de fuegos artificiales.

Si este es el nuevo cine, destinado a vender videojuegos y figuritas, es mejor quedarse con el tradicional, sin negar en ningún momento a "Avatar" su condición de gran espectáculo.

Miguel Angel Jiménez Guerra, Miguel Angel Jiménez Guerra

Miguel Ángel Jiménez Guerra - Tengo 38 años y soy licenciado en derecho. Lo que más me apasiona es leer, escribir y ver cine. Pertenezco a varios clubes ...

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COMENTARIOS

27-dic-2009 16:54
Invitad@ :
Muy bueno el análisis que haces de Avatar. Esta tarde voy a verla. Ya te cuento si estoy de acuerdo contigo, pero me da que sí.

saludos
Loli
27-dic-2009 21:05
Miguel Ángel Jiménez Guerra :
Muchas gracias Loli, espero que disfrutes de la película. Ve a verla sin pretensiones, a pasar un buen rato con un buen espectáculo.

Saludos.
2 COMENTARIOS
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