Pocos episodios en la escena musical mexicana han llegado a la cima del reconocimiento y transformación radical de la cultura y pensamiento rockero como el caso de Avándaro, fundamental en la historia musical de México, no únicamente por la presencia elemental del rock que levantaba voces y unía ideales, sino por haber sido una revolución que re definió a la música para siempre.

La historia del rock mexicano es impensable sin el esfuerzo y dedicación que Avándaro significó para el planteamiento de una era musical acogida fielmente en una época esencialmente conflictiva tanto cultural, como políticamente por lo que la necesidad de unión se logró tras una especie de conspiración en contra del régimen y a favor de una generación cuya rebeldía abogaba por el reconocimiento de sus ideales y sueños en los que no significaban ni la guerra ni la violencia.

En septiembre de 1971, tras varias semanas de organización de una carrera de autos en el Estado de México la juventud mexicana se reunió a disfrutar de un espectáculo jamás antes visto en el país (y posteriormente jamás igualado) de naturaleza rockera, comparado y catalogado por los expertos como el "Woodstock Mexicano" por la calidad y similitud con el festival realizado en los Estados Unidos tres años antes.

Avándaro, rock, ruedas y calidez

Originalmente se tenía contemplada la asistencia de menos de cien mil personas, sin embargo, el poder del rumor y el contacto multi nacional de los jóvenes jugó un importante papel para que esa "Revolución Musical" tuviera a bien suceder. Desde el norte y sur mexicano los asistentes comenzaron a llegar a Avándaro, en Valle de Bravo, donde el Festival de Rock y Ruedas como formalmente vio la luz transcurrió los días 11 y 12 de septiembre de 1971, cuyos boletos tenían entonces un valor de 25 pesos mexicanos.

En Avándaro convergieron los rebeldes y los pacifistas, los hippies y los fresas, los líderes y seguidores; fue el punto de reunión de quienes durante un par de días prefirieron celebrar la paz y unión radical de quienes claramente repudiaban la represión de aquellos que ignoraban a la juventud y sus reclamos. Con cerca de 250 mil asistentes (cifra extraoficial), el festival de Avándaro calmó las sedes multitudinarias de los amantes, conocedores y vírgenes del Rock & Roll, y apasionados de la velocidad, superando así por completo las expectativas de aquella generación.

En su génesis Avándaro implicó vehículos para una competencia automotriz, la música era un simple complemento para animar un poco los ambientes. No obstante, la sugerencia musical comenzó a abrirse camino por sí sola y se contactó a los mejores y más grandes exponentes del rock mexicano, conformando una plantilla de más de diez bandas que tocaron durante este evento que casualmente terminó convertido en una plataforma musical cien por ciento al suspenderse la carrera por seguridad de los asistentes.

Los participantes que correrían en el circuito terminaron aprovechándose de las garantías prometidas al cartel musical, el cual tuvo que instalarse en casas de campaña dada la toma de su hospedaje por parte de los pilotos.

Las bandas que animaron Avándaro

  • Dug Dug´s
  • El Epílogo
  • Los Tequila
  • Peace & Love
  • La División del Norte
  • El Ritual
  • Bandido
  • Los Yaki con Mayita
  • El Amor
  • Tinta Blanca
  • Three Souls In My Mind (actualmente conocidos internacionalmente como El TRI)
Además, la participación de la población mexiquense ajena al interés del evento, destacó por su calidez. Jaime Almeida, organizador y reconocida pluma del periodismo musical en México relata que las familias en su temor al vandalismo o actos violentos -no registrados-, colocaron en las banquetas pequeños bufetes improvisados, ofertando sandwiches, frijoles y aguas de sabores para que los exhaustos pero joviales asistentes se sirvieran tomar algo y seguir con su recorrido a sus destinos de origen. Esto nutrió no sólo los cuerpos cansados de aquellos testigos revolucionarios, sino que evitó conflictos y riesgos para la integridad física de la población.

Avándaro, del festival al cometa

Actualmente, los cómplices que involuntariamente convirtieron a Avándaro, Rock y Ruedas, son notorios perfiles en la escena de la cultura rockera y musical en México, entre ellos Eduardo López Negrete (corredor de autos en la época, organizador), Jaime Almeida (periodista especializado en música), Armando Molina (músico, productor), Luis de Llano (productor y organizador) y Carlos Hanck Rohn (organizador), sin embargo, la suma de voluntades para dar continuidad o replantear un festival similar no se ha visto en las ya cuatro décadas que han transcurrido y la esperanza de reunir a los grandes de la escena musical nacional en comunión con los sueños y anhelos de las masas, es un recuerdo grabado en la memoria colectiva de aquellos llamados "Hijos de Avándaro" que pugnaron por paz y unión durante aquel fin de semana.