Autoritarismo y autoridad en el País de las Maravillas

El Conejo Blanco - libre (John Tenniel)
El Conejo Blanco - libre (John Tenniel)
El autoritarismo que sustituye a la autoridad en el País de las Maravillas. Una aparente ausencia de referentes con suficientes referentes para Alicia.

Si enfocamos la primera historia que Charles Lutdwidge Dodgson (Lewis Carroll) escribe sobre Alicia -la que le inspira Alicia Lidell y no Alicia Raikes- a partir del punto del relato dónde la inversión de la autoridad se convierte en autoritarismo, en ese punto lo que se produce es más inversión que subversión. .

La justicia en un mundo absurdo

Comenzaremos por citar un párrafo de un excelente artículo de J.M. Coaguila Valdivia llamado "La Justicia absurda de Lewis Carroll", vaya por delante que el "absurdo" en Dodgson, siéndolo, no lo es tanto o, mejor dicho, no es solo eso sino... bastante más, pero dejemos hablar al autor citado, se trata de la introducción a su artículo que el autor denomina "El País de las Narraciones":

“La Justicia como relato importa en cuanto a narratividad, que es la capacidad de contar historias”, palabras que según el teórico español José CALVO resumen la conexión entre narración y justicia que permite articular una novedosa perspectiva dentro del campo jurídico. Las historias de la justicia no son solamente diagnósticos estadísticos o discursos oficiales, las narraciones del Derecho tienden a proporcionar personajes, escenarios y sobre todo tramas de la vida que se integran a su vez con los grandes metarrelatos sociales".

"La obra aparentemente infantil “Alicia en el País de las Maravillas” (1865) de Lewis Carroll que narra la historia de una niña extraviada en un mundo absurdo poblado de personajes fantásticos y gobernado por la Reina de Corazones, quizás constituya el perfecto pretexto para comprender en qué medida las historias delimitan nuestras vidas y específicamente cómo la noción de justicia se articula muy tempranamente en la infancia y se desarrolla progresivamente en la adolescencia."

Siendo importante la formación y, sobre todo, la fijación de conceptos y parámetros en la infancia y la adolescencia, tampoco es preciso exagerar su impronta, en ese sentido, tampoco hay que excederse por la vía freudiana. Por la misma vía -o casi- se diría que junto a la formación y la experiencia -que son señas o hitos indudables- hay algo tan indudable como esos hitos y es... el “ethós”.

Por una parte, cabe decir que siguiendo la argumentación inicial de que la noción de justicia se articula muy tempranamente en la infancia, recordemos que el personaje, Alicia, se encuentra precisamente en la infancia.

Es, además, un personaje con un “ethós” (personalidad) muy marcada, muy fuerte, su fortaleza radica en la aparente imperturbabilidad que le otorga tanto sus principios victorianos –su referente fijo- como la contradictoria capacidad de asumir impasiblemente y aceptar todo lo que contradice a su… referente fijo. Porque el Mundo Maravillas es victoriano pero lo es como el “negativo” de una película o fotografía, es el contraste –y hasta cierto punto la burla- de una sociedad victoriana. En parte por eso la impasibilidad de Alicia: aunque sean absurdos e invertidos reconoce sus referentes.

Los referentes y su necesidad

J.M. Coaguila Valdivia continua su exposición acerca de la búsqueda de referentes, tanto sobre la idea de justicia como sobre lo narrativo, comparando la experiencia vital con una narración:

"En esta exacta medida las historias brindan unidad y coherencia a la existencia, y no es extraño notar que muchas veces cuando sentimos que los acontecimientos que vivimos nos superan, cuando nos sentimos perdidos, entonces necesitamos contarnos una historia que relacione las diferentes piezas que componen nuestra vida...."

"Lewis Carroll en “Alicia en el País de las Maravillas” propone la historia de un aprendizaje, la crónica de una niña en medio de un universo de adultos completamente irracionales, y por esta circunstancia la oportunidad de escribir sobre el carácter absurdo de una vida desprovista de narraciones, la inutilidad de una justicia sin sentido humano y la posibilidad de imaginar un mundo respetuoso de las reglas del Derecho. La obra de Lewis Carroll apertura el camino, inicia el recorrido y resulta una ayuda imprescindible para aprender a vivir, esto es, imaginar y escribir el gran relato o novela de nuestras vidas."

En realidad, Alicia, aunque, efectivamente aprende cosas, ya inicia su iniciático viaje en el mundo de las Maravillas con cierta preparación, digamos que a lo ya aludido anteriormente respecto a su personalidad, su “ethós”, se enfrenta al absurdo a partir de unos referentes que… también reconoce en el absurdo, porque son los mismos que ella maneja, cuando menos… son lógicos, inversos pero lógicos, y la lógica que invierten es la misma que conoce Alicia y la reconoce en su “cliché” del País de las Maravillas.

Por eso Alicia sabrá reconocer lo que es un juicio y cuando se produce, los elementos que lo componen y las normas que deben regirlo, reconoce todo eso a partir de la inversión de unos parámetros que le son similares solo que vueltos del revés, en ese sentido el País de las Maravillas es tan especular como el mundo de “A través del espejo”.

El imaginario victoriano

Otra cosa que resulta fascinante de la narración de Carroll es el imaginario que muestra, todas sus fantasías se enraízan en su sociedad –de ahí también el éxito que su obra obtuvo en ella, como dice Coaguila el cuento es “aparentemente infantil”, diríamos que siendo eso cierto tal vez fuese más exacto decir que son infantiles y adultos: se pueden leer desde ambas perspectivas.

El imaginario que se expone es el imaginario victoriano, el muy sorprendente gato de Cheshire resulta que es reconocible en… el condado de Cheshire dónde se esculpían cabezas de gato sonrientes y se reproducían en quesos.

El comportamiento de los habitantes del País de las Maravillas está señalado por la etiqueta social, por su propia etiqueta pero etiqueta a fin de cuentas, los animales siguen unas pautas, las cartas y hasta el Sombrerero también, posiblemente solo hay dos personajes que van por libre, el ya mencionado gato de Cheshire y la enigmática oruga, con su muy victoriana y ambivalente relación con lo que tiene todo el aspecto de ser alucinógenos.

Jorge Romero Gil, JRG

Jorge Romero Gil - Jorge Romero Gil Títulos académicos Licenciado en Geografía e Historia (especialidades en Historia Antigua y ...

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