Autoritarismo versus permisividad

La difícil tarea de ser padres equilibrados

Young Family 1 - Benjamin Earwicker
Young Family 1 - Benjamin Earwicker
Los padres fluctúan entre el exceso y el defecto, entre seguir el modelo dictatorial de los abuelos o el permisivo de sus propios padres. ¿Dónde está el equilibrio?

Jaime Barylko, el filósofo y educador judío-argentino, señala en su libro póstumo "Meditaciones para vivir mejor", que "el que sea padre, la que sea madre, debe jugarse en la afirmación. Lo digo claro: hay que intervenir y con firmeza. Es tu hijo, es tu responsabilidad".

Una vez más, hace sentir a los padres el peso de su tarea, muchas veces ingrata por el reconocimiento que a veces no llega.

Sin embargo, más adelante, precavido señala: "no se propicia retornar al autoritarismo rígido y cruel. Se trata de vivir la vida con racional equilibrio. El que crece en un ámbito de amor y de límites, de cooperación y confrontación a la vez, crece fuerte y con confianza en sí mismo".

Autoritarismo

La vieja escuela, la de los látigos detrás de la puerta y los bastones de castigo adornando las paredes, la de pocas palabras y golpes certeros dados sin saña, pero con firmeza, esa que gobernó con mano de hierro la vida de nuestros abuelos.

Fue la era de la enseñanza que provenía de la autoridad indiscutible de los adultos, los que señalaban el camino a los cuales sólo cabía obedecer. "Ya vendrá tu tiempo para guiar a tus hijos a tu gusto, ahora es nuestro turno", repetían sin soberbia, pero con un sentido de responsabilidad a toda prueba.

Era la época donde los niños no se sentaban a la mesa con los adultos y debían callar sus opiniones ante los mayores. La era de los gestos y de las miradas, aquellas que helaban la sangre de los pequeños que entendían con claridad lo que aquello significaba.

Pocas palabras, violencia dirigida de manera selectiva, enseñanza rígida sin más empeño que lograr la obediencia sin oposición.

Eran los abuelos que pretendían que los niños tenían que seguir instrucciones y aceptar que sus vidas estaban gobernadas por los adultos a los que se les debía respeto, exclusivamente por ser mayores.

Permisividad

Pero, tal como el péndulo, se dio un giro hacia otro extremo. Benjamín Spock (1903-1998) marcó a una época, fue la generación de posguerra de los años 50, la de los jóvenes que volvieron, los que se desencantaron con el modelo de la rigidez y la obediencia ciega.

La reacción vino de la pluma de educadores que enseñaron que la arbitrariedad paterna perjudicaba, que guiar con mano de hierro sólo conseguía romper voluntades y dañar vidas.

Spock fue llamado el padre de la permisividad. Muchas generaciones siguieron su modelo. Padres, educadores y psicólogos pregonaron las bondades de los nuevos descubrimientos. Llamaron a romper los látigos y esconder las varas. Apelaron a la razón y la persuasión.

Fue la bonanza del "dejar hacer". El momento en que se creyó que cualquier medida cohercitiva pondría paredes al crecimiento de los hijos. Se creyó que los límites serían un daño. Se fomentó la libertad hasta llegar al libertinaje.

La reacción

Sin embargo, en la lógica dialéctica, siempre se vuelve a un punto de encuentro, donde las generaciones que vienen se dan cuenta que la verdad no está ni en un extremo ni en otro.

No obstante, cuando se niega un modelo, el peligro es dejar un vacío que lo llena el sinsentido. Eso pasó con muchos que de pronto se quedaron sin fondo donde construir su paradigma paterno.

Jaime Barylko y los límites

En ese contexto surgieron voces para decir que era necesario establecer límites, sin ahogar la libertad. Hitos que condujeran, pero sin dañar a la persona que debía caminar por el sendero.

Uno de esos pregones vino de la pluma de Jaime Barylko, cuya obra comienza a ser estudiada con más fuerza en los últimos años, tal como ocurre con la mayoría de los sabios, que son reconocidos mucho más una vez que están muertos.

Como reacción a la permisividad, Barylko escribió en su libro "Los hijos y los límites", el niño de esa época permisiva "creció en el vacío, sin límites, sin fronteras, sin carteles orientadores, sin sustento, sin apoyo. En consecuencia no creció".

Límites y convivencia

Barylko señala acertadamente que "los límites son reglas de convivencia". Establecen los linderos por los cuales hemos de guiarnos. El camino que orienta el norte de nuestras vidas.

Sin límites sólo hay caos. Los semáforos son el límite para la vida, las luces que protegen del desvarío y la locura.

Cuando los padres establecen límites, están poniendo un camino de inteligencia en la vida de sus hijos. La vida es relacionarse con otras personas. Cuando no se establecen límites adecuados entonces se avasalla al otro, se destruye la armonía, el vivir con el que me acompaña.

Por eso Barylko nuevamente señala que "el hogar debe proporcionar alternativas, pensamiento crítico, ponerles límites internos a los límites externos".

Los riesgos de la permisividad

Barylko nuevamente apunta que "los padres permisivos no dan libertad, dan licencia, otorgan vacío para que el otro haga lo que quiera". Esa pseudo libertad que a la postre se convierte en esclavitud a los caprichos, al devenir de las modas, a la nada...

El dejar hacer sin límites de la permisividad no es humano, Barylko afirma que "hacer lo que se quiere es todo lo contrario de lo humano. Lo humano consiste en hacer lo que se quiere dentro de lo que se debe y como se puede".

"En medio de tanto miedo a los hijos, -señala el filósofo- miedo a los límites, miedo a perder la simpatía y la benevolencia de nuestros vástagos, aprendimos a decir solamente sí y nos reprimimos con el no, como si fuera maléfico". Eso llevó indeclinablemente a la permisividad de la que se cosechan los desvaríos de jóvenes sin rumbo

Conclusión

Ser padres, en muchos sentidos, es ser equilibristas, vivir en la cuerda, andar con una pértiga como funambulistas. No se puede obviar esta realidad, pero tal como los acróbatas del alambre, con esfuerzo, persistencia y repetición, se puede llegar a dominar la técnica, en este caso, de la paternidad.

Dr. Miguel Ángel Núñez, Copyright: Mery Alin Núñez Thomann

Miguel Ángel Núñez - Oriundo de Iquique, la bella ciudad del norte de Chile. Me crié mirando el mar y deseando cruzarlo. Por eso soy un viajero ...

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