A finales de los años noventa Renfe disponía de varias series de automotores diésel, entre ellos los 593, los populares “Camellos”.

Esta serie tenía ya en esa época serios problemas de fiabilidad y a diferencia de sus hermanos de la serie 592 de motor MAN, los 593 sufrían muchas averías, un mantenimiento de coste bastante elevado y además Renfe ya estaba estudiando la adquisición de nuevos automotores como más tarde hizo con el automotor diésel 598.

Al principio del nuevo siglo XXI, muchos 593 fueron desguazados, otros vendidos al extranjero (sobre todo a Sudamérica), pero Renfe quiso aprovechar una situación.

Esta era la necesidad de tener pequeños trenes para líneas de poco tráfico y viajeros, no existía un automotor diésel para este tipo de servicios, donde hacía falta un tren pequeño y de mucha aceleración, al tener que parar en todas las estaciones del trayecto.

La solución fue aprovechar los coches motores de los “Camellos” 593 y convertirlos en trenes ligeros de un solo coche motor.

Automotor diésel 596, el “Tamagochi”

Renfe denominó el proyecto como TRDL (Tren Regional Diesel Ligero), la transformación a partir de los 593 fue realizada en los talleres de Renfe en Valladolid, aprovechando que los “Camellos” iban siendo sustituidos por los TRD, además muchos 593 eran retirados de líneas con poca demanda de viajeros.

La reforma era sencilla y muy práctica, se separaba un coche motor con cabina, se conservaba una de las cabinas y en el otro extremo se sustituía la zona de paso de viajeros en una nueva cabina de conducción.

El nuevo tren fue apodado como “Tamagochi” por los ferroviarios, el nombre fue sacado de un juguete electrónico japonés, que era el más pequeño del mercado por entonces.

También tuvo otras reformas a nivel mecánico y sobre todo el interiorismo, con asientos casi idénticos a los 592 reformados, mucho más cómodos.

La idea del tren resultante, era disponer de un automotor diésel con más aceleración, al tener mejor relación peso – potencia y alargar la vida útil a los 593 aprovechándolos de alguna manera, además de abaratar los costes de explotación en las líneas con pocos viajeros, muchas de ellas subvencionadas con dinero público.

Características técnicas más importantes de la serie 596

  • Nº de unidades: 25 (Procedentes de la serie 593).
  • Año de recepción: 1997-1999.
  • Peso en servicio: 51 t (vacío), 56 t (cargado).
  • Velocidad máxima: 120 km/h.
  • Potencia: 412 kW.
  • Sistemas de seguridad: ASFA.
  • Mando múltiple: 3 unidades..
  • Número de plazas: 59 (clase única).

Servicios ferroviarios realizados

Después de unos viajes de pruebas, estos trenes debutaron en 1997, los primeros viajes oficiales fueron Madrid – Soria (con dos viajes por día) y Madrid – Burgos, la Junta de Castilla y León tuvo que subvencionar ambos servicios, para no dejar sin ferrocarril a estas poblaciones, de por sí perjudicadas durante mucho tiempo por el gobierno central.

En 1998, Renfe recibe más unidades de estos trenes, pero con algunos cambios respecto a los recibidos el año anterior, algunas de estas mejoras estaban en los equipos de frenado y el ASFA.

En ese año, algunas unidades son destinadas a Andalucía, para el servicio Granada – Guadix y San Francisco de Loja, mas tarde llegaron a circular entre Granada y Almería además del servicio Linares – Baeza y Granada.

Más adelante llegan a Aragón para asegurar los servicios entre Zaragoza y Teruel - Canfranc.

El resto de la serie acabó expandiéndose por toda España, realizando servicios como el Salamanca – Peñaranda de Bracamonte (luego Salamanca – Ávila), Murcia – Cartagena y La Coruña con Monforte y Ferrol.

Otro servicio interesante fue el Puebla de Sanabria – Zamora – Valladolid. Todos estos servicios tienen en común su baja ocupación de viajeros, por ello las comunidades autónomas y otros organismos tuvieron que subvencionarlos, pero conviene recordar que la escasez de viajeros es debida a la escasa inversión en muchas líneas y una deficiente política comercial de Renfe, mal endémico del ente público.

Reformas en el automotor diésel 596

Toda la serie de “Tamagochis”, no es igual, no todos tuvieron las mismas mejoras en los frenos y de mecánica en general e incluso la decoración exterior fue diferente.

Además, los últimos en salir de talleres llevaban un sistema de “joystick” en la cabina de conducción, haciendo el tren más manejable al maquinista.

Buena parte de ellos también sufrieron mejoras en la caja, como la instalación de un frontal de fibra de vidrio, algo mas aerodinámico y seguro.

Estos trenes cumplieron con su cometido, Renfe en ese aspecto supo economizar y aprovechar los trenes 593, en vez de derrochar dinero del contribuyente en trenes nuevos.

Además, salvo por algún accidente, no tuvieron demasiados problemas mecánicos y superaron a los 593 en prestaciones, sobre todo aceleración y comodidad para el viajero.

Pero este proyecto era realmente un parche ante la problemática de algunas líneas secundarias, que son el abandono y falta de inversión. Con un mínimo desvió de dinero de las líneas de alta velocidad, muchas zonas de España podrían tener un fantástico servicio ferroviario sin tirar la casa por la ventana.