A finales de los años 70 Renfe estaba estudiando la adquisición de nuevos automotores diésel de más potencia, más plazas para viajeros y sustituir sobre todo el parque de Ferrobuses de la serie 591 que adolecía de cierta vejez y averías.

Además el parque de otros automotores era escaso, los míticos TAF (Tren Automotor Fiat) iban a ser dados de baja en muy poco tiempo, y los TER (Tren Español Rápido) de la serie 597 eran insuficientes para los servicios, además su coste de mantenimiento iba al alza.

En ese final de década, estuvo haciendo pruebas por vías españolas el tren de Fiat 668/100, este prototipo dio resultados satisfactorios.

El veredicto final de Renfe se convirtió en un par de años en el pedido de dos series de trenes automotores diésel, la serie 592 de motor MAN y la 593 de motor Fiat.

Por fuera los dos modelos eran idénticos y además las cajas prácticamente iguales eran de fabricación nacional (la única diferencia era que los 593 resultaban ser un metro y medio más largos).

Sin embargo la parte mecánica era diametralmente opuesta, transmisión hidráulica en los 592 y mecánica en los 593.

El automotor diésel 593

Estos trenes entraron en servicio en mayo de 1982, después de unos viajes de pruebas y una puesta a punto que duraron demasiado tiempo, a Renfe le costaba encontrar la configuración ideal de estos trenes.

Los 593 tienen los motores, bogies y transmisión fabricados por Fiat, mientras que las cajas y los coches centrales de remolque fueron fabricados en su mayoría en España por CAF (Beasain y Zaragoza) y Babcock & Wilcox de Bilbao.

La composición está formada por dos coches motores con cabina y un remolque intermedio donde se hallan los equipos auxiliares.

Estos trenes fueron apodados por los ferroviarios como “Camellos”, ya que cada coche tenía dos “jorobas”, que son los equipos de aire acondicionado encima de las dos puertas, por dentro son idénticos a los trenes 592.

Algunas de sus características son las siguientes:

  • Número de unidades construidas: 62.
  • Años de construcción: 1982 – 1984.
  • Peso: 136 t.
  • Velocidad máxima en servicio: 120 km/h.
  • Potencia total: 665 CV / 490 kW
  • Plazas: 228 asientos.

Servicios ferroviarios realizados en Renfe

El automotor diésel 593 tuvo unos viajes de pruebas que se dilataron mucho en el tiempo, empezó la primera unidad a circular en pruebas en diciembre de 1981, pero los primeros viajes oficiales fueron el 23 de mayo de 1982.

Estos servicios fueron los que unían Madrid con Cuenca, Soria, Talavera de la Reina y también el trayecto Granada – Almería.

En 1982 entraron en servicio 29 unidades, y el resto de la serie paulatinamente hasta 1984.

Poco después empezaron a extenderse los servicios por Galicia y Andalucía, sustituyendo a los Ferrobuses y ómnibus poco a poco, además del Servicio Madrid – Salamanca, donde muchos automotores diesel 593 terminaron en el depósito Charro para su mantenimiento.

Con el tiempo estos trenes ampliaron su radio de acción, prácticamente por toda la red española no electrificada, e incluso electrificada, junto con sus hermanos los 592.

Mejoras en los trenes de Fiat

Con el tiempo se hizo necesario acometer reformas en estos trenes, una de ellas fue cambiarles el depósito de combustible, que pasó de 600 litros a 900 de capacidad.

Otra reforma fue el cambiarles los retrovisores, los originales que eran de apertura automática tuvieron que ser cambiados, hubo también otras pequeñas reformas de menor importancia.

La más importante en cuestión estética, fue el cambio de pintura en su decoración, se paso de los colores azul y amarillo, al esquema de pintura naranja y blanco, este cambio se produjo al ser estos colores los corporativos de la nueva unidad de negocio de “Regionales”, una reorganización interna en Renfe, esto se hizo masivamente durante 1991.

Estos trenes quizás no funcionaron tan bien como los 592, de hecho tuvieron menos tiempo de vida útil, el último servicio fue el 1 de mayo de 2008 entre Cervera y Lérida, pero ya en esas fechas muchas unidades fueron desguazadas o vendidas al extranjero.

También algunos de estos trenes fueron transformados en trenes ligeros apodados “Tamagochi”, para poder aprovecharlos un poco más.

Los 593 tenían un mantenimiento mecánico más complicado, pero más fácil en la parte eléctrica que los 592.

A pesar de todo, estos trenes eran muy polivalentes, no solo hicieron servicios regionales, los 592 también hicieron algunos de larga distancia como el servicio Madrid – Ferrol, (entre otros) durante algún tiempo y además dignificaron los servicios de mediana distancia, sustituyendo a algunos trenes más viejos y casi “moribundos”, siendo además los primeros trenes de servicio regional con aire acondicionado.