En México se celebró el 14 de febrero el día del amor y la amistad. Las escuelas promovieron los ya tradicionales intercambios de regalos; parejas y amigos se dieron a la tarea de buscar el detalle ideal para su ser querido. Podría decirse que se vivió un festejo más de las mejores relaciones sentimentales entre las personas, sin embargo, al ver las redes sociales se pudo observar un fenómeno distinto al deseado.

Psicología inversa

Es probable que muchos de los comentarios publicados fuesen producto de bromas, por otro lado, la posibilidad de la verdad en el resto de las palabras también entra al margen de la probabilidad.

Los comentarios “contrarios” a los esperados, mostraron diferentes vertientes: por un lado, se observaban fotos de jóvenes de ambos sexos publicando fotos llamativas y frases persuasivas, con invitaciones a formar parejas con el fin de no “pasar solos” el festejo del amor y la amistad. No se dejaban esperar las múltiples respuestas de oportunistas ocasionales, o quizás de jóvenes en espera de una relación.

Por otra parte, se observaban videos y frases de mujeres (en su mayoría), expresando que ellas no necesitaban una pareja para celebrar, que se sentían felices, otras diciendo que no importaba el estar solas y no tener un novio, y así un sinfín de comentarios “justificantes” de una verdad lastimera para algunos. Pareciese que la psicología inversa entraba en juego respondiendo lo que nadie preguntaba.

La autoestima de los jóvenes se ve fuertemente atacada cada día por la sociedad; la publicidad pareciera regir las normas físicas y conductuales de la vida “normal” o “popular” de un joven.

Medios publicitarios

Los medios promovieron el festejo empleando imágenes de hermosas y guapos jóvenes, elegantes, bien vestidos, simpáticos, amorosos. Y el resto de la población juvenil ¿qué percibió?, ¿qué festejó?

Los jóvenes apoyados, queridos por sus padres, por sus amigos; probablemente no presentan problemas frente a las exigencias de una sociedad influenciada por reglas sin sentido, pero lamentablemente se sabe que gran parte de la población ha vivido circunstancias no favorables a la formación de su seguridad, por lo que este tipo de festejos, representan para algunos, un momento más de frustración o fracaso.

Un ambiente de igualdad

Dentro de todos aquellos que sirven en algún trabajo en el cual se relacionen con jóvenes, sería de gran importancia generar continuas capacitaciones, que confluyeran a la formación del joven.

Psicólogos, maestros, padres de familia; pudiesen colaborar para formar ambientes de igualdad, de respeto, de honestidad. En los cuales se reconociera a cada joven por sus sentimientos, sus valores, y no por su apariencia, capacidades o posibilidades de cualquier tipo. Es necesario que los jóvenes se descubran, no dependiendo de las exigencias del entorno, ni de la estima que otros les brinden, sino del propio reconocimiento del valor de su ser.