La aterosclerosis es una enfermedad crónica que daña la pared de las arterias del cerebro y el corazón, así como a los riñones, brazos, piernas y otros órganos vitales del organismo. En general la aterosclerosis afecta más a los hombres, ya que la edad en la que pueden padecer la enfermedad es más temprana que en las mujeres, aunque estas, a partir de la menopausia, presentan una incidencia muy parecida.

A pesar de haberse producido importantes avances médicos, la enfermedad de las arterias coronarias y el ictus aterosclerótico provocan más fallecimientos que cualquier otra enfermedad.

¿Qué es la aterosclerosis?

Aterosclerosis, del griego athero “masa blanda” y sclerosis “endurecimiento”, es el nombre que se le da al proceso mediante el cual los productos de desecho celular, el calcio, el colesterol y los depósitos grasos se acumulan en las arterias formando placas, conocidas como placas de ateroma. Estas placas, que aparecen sobre todo en las grandes arterias, pueden desarrollarse lo suficiente como para afectar significativamente el flujo sanguíneo y, en el peor de los casos, romperse y formar coágulos que viajen a otras partes del cuerpo bloqueando completamente el flujo sanguíneo –lo que se conoce como trombo– privando de oxígeno y nutrientes a los órganos vitales y provocando una isquemia.

Aunque puede bloquear cualquier vena o arteria del cuerpo humano, afectando las extremidades inferiores, el colon o ser la causa más común de la disfunción eréctil, las más letales ocurren cuando la obstrucción se produce en un vaso sanguíneo que irriga el corazón. En este caso hablaríamos de un ataque cardíaco. O cuando se trata de un vaso sanguíneo que irriga el cerebro, con el consiguiente ataque cerebral. La acumulación de placa conlleva un engrosamiento y dilatación de la pared del vaso que, de romperse, puede llegar a producir un sangrado interno masivo. Es lo que se conoce como aneurisma.

Sintomas de la aterosclerosis

Es raro que los síntomas de la aterosclerosis se presenten antes de que el flujo sanguíneo se haya visto restringido notablemente u obstruido por completo.

Dependiendo de la zona donde se produzca la restricción u obstrucción así como de lo avanzado de la aterosclerosis, los síntomas son variables:

  • Calambres musculares cuando son las extremidades inferiores las afectadas.
  • Anguina de pecho o ataque cardíaco.
  • Apoplejía o isquemia transitoria.
  • Calambres abdominales.

Causas de la aterosclerosis

Las causas para desarrollar un proceso aterosclerótico son múltiples, y en muchos casos evitables. En otros casos, como el factor hereditario, solo se puede extremar la prevención evitando las conductas de riesgo. Entre los factores principales que inciden negativamente en el desarrollo de la aterosclerosis están los siguientes:

  • Consumo desmesurado de alcohol.
  • Estrés.
  • Tabaquismo.
  • Hipertensión arterial.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Altos niveles de colesterol.
  • Obesidad.
  • Edad avanzada.
  • Hiperlipidemia.
  • Antecedentes familiares.
  • Dieta con alto contenido en grasas.

Tratamiento de la aterosclerosis

El primer paso para tratar la aterosclerosis, sin duda, consiste en evitar los factores de riesgo y pasar por las oportunas revisiones médicas, y con mayor motivo si existen antecedentes familiares. El ejercicio moderado, junto a una dieta saludable baja en grasas y rica en fibras, frutas y vegetales, constituyen una medida preventiva de primer orden cuando ya se han padecido algunos síntomas de la aterosclerosis o se observan algunos factores de riesgo. A día de hoy no hay cura para la aterosclerosis, pero sí es posible retrasar o detener su avance.

Según sea la gravedad y la localización de la aterosclerosis, existen diversos métodos quirúrgicos para una óptima recuperación del paciente:

  • Angioplastia y colocación de stent en el corazón.
  • Angioplastia y colocación de stent en las arterias periféricas.
  • Reparación abierta de aneurisma de la aorta abdominal.
  • Cirugía de revascularización coronaria.
  • Cirugía de la arteria carótida.
  • Cirugía del corazón mínimamente invasiva.

Medicamentos para la aterosclerosis

En cuanto a los medicamentos indicados para la aterosclerosis, se prescribirán los que correspondan a la afección en concreto, aunque por lo general se trata de medicamentos que ayuden a bajar el nivel de colesterol, así como los antihipertensores. Entre los más habituales están los medicamentos antiplaquetarios, como la aspirina, clopidogrel, dipiridamol o ticoplidina. Como anticoagulantes está warfarina. Entre los antihiperlipidémicos están la simvastatina, pravastatina o atorvastatina.

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