Además de su utilización en el tratamiento de los ataques cardiacos, el atenolol se emplea, bien sea solo o en combinación con otros medicamentos, para tratar la hipertensión. Como medida preventiva el atenolol es utilizado también para la angina de pecho. Su mecanismo de acción se fundamenta en la relajación de los vasos sanguíneos unido a la disminución de la frecuencia cardiaca, lo que conlleva una sustancial mejora en el flujo sanguíneo, así como una bajada en la presión arterial.

Dosis recomendable para el atenolol

La dosis de atenolol se administrará en función de la respuesta del paciente y de la afección que se esté tratando:

  • Hipertensión: se iniciará el tratamiento con una dosis de 50 mg. al día que se incrementará a 100 mg. diarios en el caso de que no se obtenga una respuesta óptima, circunstancia que debería apreciarse al cabo de 1 o 2 semanas. El tratamiento puede ir acompañado de una terapia antidiurética.
  • Infarto agudo de miocardio: Dentro de las 12 horas de la iniciación del dolor torácico se administrarán de 5 a 10 mg. de atenolol por vía intravenosa lenta, a los que seguirán 50 mg. por vía oral 10 minutos más tarde. Al cabo de 12 horas se administrarán 50 mg. más por vía oral y 12 horas después, también por vía oral, 100 mg., siendo esta última la dosis diaria.
  • Angina de pecho: La dosis inicial será de 50 mg. diarios que se puede incrementar a 100 mg. si no se obtiene la respuesta deseada. En algunos casos pueden ser necesarias dosis de 200 mg.
  • Insuficiencia renal: las dosis deberán ajustarse atendiendo a la necesidad del paciente. Es posible que deba iniciarse el tratamiento con dosis bajas; de 25 mg. diarios. En los pacientes que se sometan a diálisis se les administrará una dosis de 25 a 50 mg. cada vez que concluya el proceso de la diálisis.

Efectos secundarios del atenolol

Los efectos secundarios ocasionados por el atenolol no suelen aparecer con frecuencia ni revestir demasiada gravedad. En el caso de que no desaparezcan o se tornen severos hay que informar de inmediato al médico. Entre los más habituales están:

  • Somnolencia.
  • Fatiga.
  • Náuseas.
  • Mareos.
  • Diarrea.
  • Dolor de estómago.
  • Depresión.
En algunas ocasiones el atenolol puede provocar algunos efectos adversos más graves. Son poco comunes, pero de aparecer hay que ponerlo enseguida en conocimiento del médico. Estos síntomas son la disnea, un aumento de peso fuera de lo común, desmayos o inflamación de manos, pies, tobillos o piernas.

El atenolol en el embarazo y la lactancia

El atenolol solo deberá administrarse en caso de que sea absolutamente necesario, ya que algunos estudios sugieren que este fármaco puede retardar el crecimiento fetal y ser el causante de otras anomalías en el desarrollo del feto. En cualquier caso es imprescindible consultar con el médico. Por lo que respecta a la lactancia se deberán tomar todas las precauciones necesarias, ya que el atenolol se excreta en la leche materna pudiendo tener, igualmente, efectos indeseables.

Farmacocinética del atenolol

Por lo que respecta a las dosis administradas por vía oral, el atenolol se absorbe en un 50% por el tracto intestinal. El resto se elimina inalterado a través de las heces. Sobre el 6% y el 16% se une a las proteínas plasmáticas, alcanzando las máximas concentraciones al cabo de 2 a 4 horas, y que serán, cuando se trate de dosis de 50 mg. de 300 ng/mL, mientras que para dosis de 100 mg serán de 700 ng/mL. El atenolol se distribuye ampliamente por los tejidos extravasculares, aunque solo un mínimo porcentaje alcanza el sistema nervioso central.

Contraindicaciones del atenolol

El atenolol está contraindicado para todos aquellos pacientes que muestren hipersensibilidad o alergia a este fármaco o a cualquiera de sus componentes. El atenolol no debe utilizarse en aquellos pacientes con insuficiencia cardiaca no tratada, aunque sí podrá hacerse cuando esta ya esté bajo control. También habrá que ejercer un control estricto en los pacientes que estén bajo tratamiento con diuréticos. Y lo mismo sucede con aquellos pacientes afectados por enfermedades obstructivas de las vías respiratorias. El atenolol puede crear confusión en los pacientes diabéticos, ya que puede enmascarar la taquicardia, uno de los síntomas más característicos de una reacción hipoglucémica. Por idéntica razón, el atenolol también puede enmascarar la sintomatología inicial del hipertiroidismo.

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