La ataxia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que consiste en la pérdida de control sobre los movimientos y puede afectar a brazos, piernas, al habla o al cuerpo en general. La causa, por lo general, hay que buscarla en el cerebelo.

El día 25 de septiembre es el día internacional de la ataxia, fecha en la que se pretende concienciar a la sociedad sobre este problema.

Ataxia de Friedreich

La ataxia de Friedreich es hereditaria y daña progresivamente el sistema nervioso, provocando problemas motores, en el habla y enfermedades cardiacas. Este tipo de ataxia se produce por la degeneración de tejido nervioso de la médula espinal –pérdida de mielina de las células, que es la que ayuda a trasmitir los impulsos nerviosos– así como de los nervios encargados del movimiento de brazos y piernas.

La ataxia de Friedreich afecta por igual a hombre y mujeres, y aunque solo aparece en 1 de cada 50.000 personas, es la ataxia hereditaria más frecuente.

Sintomatología de la ataxia de Friedreich

Los síntomas suelen presentarse entre los 5 y los 15 años, apareciendo primero la dificultad al caminar, situación que empeora y se propaga progresivamente a los brazos y al tronco. Con el tiempo se debilitan los músculos y pueden aparecer deformidades. Hay pérdida de reflejos y sensibilidad, siendo común que se desarrolle disartria y escoliosis. Otros síntomas asociados son el dolor torácico, dificultad respiratoria, palpitaciones y enfermedades cardíacas diversas –la causa más común de fallecimiento–. La diabetes o la pérdida de la audición o la vista igualmente pueden afectar a los atáxicos, cuya expectativa de vida pocas veces supera los 60 años.

Ataxia cerebelar

La ataxia cerebelar es un trastorno del sistema nervioso que suele afectar a los niños tras haber padecido algún tipo de enfermedad viral, tales como la varicela o la neumonía por micoplasma. Surge de repente como una alteración de la coordinación muscular, afectando con más frecuencia las extremidades, acompañado a veces por movimientos oculares anormales, náuseas o vómitos. Este tipo de ataxia suele desaparecer al cabo de algunos meses, aunque también hay casos de recurrencia o incluso crónicos.

Sintomatología de la ataxia cerebelar

La ataxia cerebelar puede ser hereditaria o no. Suele afectar el movimiento que va desde el cuello hasta la cadera o bien las extremidades. Los síntomas más comunes asociados a este trastorno son:

  • Movimientos descoordinados.
  • Torpeza en las actividades cotidianas.
  • Alteraciones del lenguaje.
  • Dificultades al andar.
  • Problemas oculares (nistagmo).
Otros síntomas que se pueden dar son:

  • Dolores de cabeza.
  • Mareos.
  • Cambios en la personalidad.
  • Disartria.

Ataxia telangiectasia

Se trata de un tipo de ataxia hereditaria poco frecuente que afecta a la infancia. Ambos progenitores deben ser portadores del gen defectuoso que, al ser trasmitido, provoca una muerte celular que afecta a distintas partes del cuerpo, incluido el cerebro y la parte encargada de coordinar los movimientos. Las telangiectasias consisten en agrandamientos de los vasos sanguíneos, mostrándose bajo la superficie de la piel como pequeñas venas rojas semejantes a una araña.

Sintomatología de la ataxia telangiectasia

Los primeros síntomas suelen aparecer alrededor de los dos años de vida, manifestándose al inicio como una inestabilidad y dificultades para mantener el equilibrio. La evolución de este trastorno conlleva un progresivo deterioro neurológico, cuyo fatal desenlace suele producirse antes de los 30 años. Los síntomas más relevantes son:

  • Mengua progresiva en la coordinación de movimientos.
  • Afectación en el desarrollo mental, que se puede enlentecer o incluso detener a partir de los 10 ó 12 años.
  • Decoloración de la piel.
  • Vasos sanguíneos dilatados en diversas partes del cuerpo.
  • Nistagmo.
  • Encanecimiento precoz.
  • Infecciones respiratorias.

Tratamiento de la ataxia

Debido a los distintos tipos de ataxia y atendiendo a la gravedad de las mismas, el tratamiento debe efectuarse evaluando todos estos factores. Tal y como sucede con otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso, a día de hoy no existe cura eficaz ni tratamiento para buena parte de los casos de ataxia, tal y como ocurre con la ataxia de Friedreich o la telangiectasia. El objetivo, entonces, consiste en minimizar síntomas y complicaciones para que el paciente pueda mantener un funcionamiento lo más óptimo posible. El tratamiento debe ir orientado a combatir síntomas como la diabetes, con medicamentos y dietas adecuadas, los problemas ortopédicos o la escoliosis, entre otros. La terapia física también resulta imprescindible.

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