La orientación sexual es un tema que siempre será polémico cuando la misma no es la correcta. Es un golpe emocional inmenso para los padres enterarse que su hijo o hija prefiere a su género para relaciones de pareja en lugar de seguir los parámetros normales.

Cuando un hijo decide revelar su orientación, normalmente comienza por sus padres y de seguro tampoco es fácil para el mismo hacerlo, puesto que hay un rechazo social por la homosexualidad; peso que llevará toda su vida desde el momento que decide no ocultarse más.

Los padres no siempre reaccionan bien cuando reciben una noticia de esa naturaleza y es ahí cuando comienzas los problemas, reproches y un juzgamiento injusto hacia el joven que simplemente está revelando sus preferencias.

La situación se vuelve difícil tanto para los padres, como para los hijos, pero los últimos no tienen la culpa de aquello, pues la homosexualidad es un problema hormonal que no puede ser cubierto por cuestiones sociales o por satisfacer las creencias de alguien.

Asumir que un hijo o hija tiene este desvío tal vez no sea fácil, pero es necesario, ya que ellos necesitan apoyo en su hogar, porque afuera de seguro no lo tendrán.

¿Cómo asumirlo?

Cuando un hijo llega con aquella noticia, hay que pensar que el solo hecho de decirla ya es un enorme paso que ha dado y que de seguro lo atormentó algún tiempo antes de decidirse.

Hay que esperar que hable, que se exprese y que diga todo lo que siente y luego de eso sería bueno sentarse a conversar con el mismo, para que comience a sentir que sus padres tienen interés en lo que le ocurre.

Hay que tomarse un tiempo para reflexionar lo que está ocurriendo y pensar que lo que necesita un hijo es el apoyo incondicional de sus padres y no sus reclamos.

Es una completa ignorancia pensar que la homosexualidad es una enfermedad que puede curarse yendo al médico o metiéndole a los hijos el sexo opuesto por los ojos.

Hay que pensar que su orientación no tiene nada que ver con sus sentimientos y es importante aprender a valorar a un hijo por sus virtudes.

Lo que se debe hacer

Recalcarles a los hijos que cuentan con sus padres y que son amados sin importar ideologías, cuestiones físicas, virtudes, defectos y orientación.

Mucha tolerancia si un hijo o hija quiere que sus padres conozcan a su pareja. Estar prestos a recibirla y tratarla con dignidad.

Siempre estar atento a sus preocupaciones, pues podrían tener problemas de rechazo social en su medio y es ahí cuando necesitan más apoyo.

Así no se esté de acuerdo con forma de actuar, vestimenta e ideas, hay en lo posible que aplicar la tolerancia y si algo desagrada mucho hay que sugerirlo en lugar de imponer.

Lo que no se debe hacer

Obligarlos a que finjan es lo peor que se puede hacer. Un homosexual es una persona que tiene criterio en sus gustos y aunque su cuerpo diga un género, sus inclinaciones y tendencias dicen otro y es por eso que jamás hay que pretender que busquen al sexo opuesto.

Nunca hay que utilizar palabras groseras para referirse a su orientación, ni recordarles aquello cada vez que haya discusiones, pues sentirán que no los están aceptando tal como es.

No hay que enojarse con ellos por lo que son. Hay que recordar que la nobleza va mucho más allá del gusto.

Nunca se debe darles la espalda, echarlos de casa, hacerles desprecios, ni ningún tipo de agresión física o verbal. Ya están pasando por una situación difícil al aceptar su situación y si son rechazados por su familia podrían terminar muy mal.