La aspirina pertenece a un grupo de medicamentos conocidos como salicilatos. La aspirina es un fármaco con efectos antiinflamatorios, analgésicos, antipiréticos y antiagregante plaquetario. Aunque la aspirina ha sufrido diversos ataques por sus supuestos efectos adversos –que los tiene, como cualquier otro fármaco– lo cierto es que continúa siendo el número 1 de ventas y producción. También, en sentido contrario, se descubren nuevas utilidades para la aspirina. En este sentido, recientes estudios señalan que la aspirina, acompañada de un vaso de leche, reduce las probabilidades de padecer distintos tipos de cáncer. Particularmente sobre el cáncer de colon. Se ha demostrado que los pacientes que tomaban regularmente aspirina corrían un riesgo significativamente menor de padecer esta enfermedad.

Historia de la aspirina

La aspirina merece, cuanto menos, un poco de comentario histórico, pues no en vano es el medicamento más vendido en el mundo. Baste apuntar que se producen anualmente unas 50.000 toneladas. La aspirina fue descubierta por el investigador y químico alemán Felix Hoffmann en 1897, cuando trataba de encontrar un remedio para la artritis reumatoide que padecía su padre. Se trataba de un ácido que se derivó de una sustancia natural procedente de la corteza del sauce blanco. La aspirina no tardaría mucho en comercializarse. En 1899 sería patentado por Bayer con este nombre conocido por todos, un término que derivaba de “spirea”, palabra que designa a una familia de plantas.

Dosis de aspirina

La dosis habitual de aspirina en adultos puede ser tomada en intervalos entre 4 y 8 horas. No deben superarse dosis máximas de 4 g. así como tampoco tomarse por un tiempo superior a los 5 días sin consultarlo con el médico. Es aconsejable tomar la aspirina después de las comidas y acompañada por mucho líquido.

Recientes estudios indican que con menos de una quinta parte de una aspirina convencional (500 mg.) diaria es suficiente para prevenir los posibles problemas cardiacos.

Mecanismo de acción de la aspirina

Los mecanismos biológicos desencadenantes del dolor, la inflamación y la fiebre son muy parecidos. En ellos intervienen unas sustancias conocidas prostaglandinas. Su función consiste en informar al sistema nervioso central del proceso patológico que se está cursando, activando los referidos mecanismos biológicos. En palabras coloquiales podríamos decir que son “mensajeros del dolor”. La aspirina actúa interrumpiendo el mecanismo de producción de prostaglandinas y de tromboxanos, gracias a la inactivación irreversible de la ciclooxigenasa; una enzima que interviene en la síntesis de las moléculas proinflamatorias. Con ello la temperatura normal se restablece y el dolor se alivia.

Precio aspirina

Los precios están actualizados a mes de abril y son aplicables al territorio español:

  • Caja 10 comprimidos 500 mg. masticables Lab. Bayer………….3.67 €
  • Caja 20 comprimidos 500 mg. Lab. Bayer…………………………3.36 €
  • Caja 10 comprimidos efervescentes 400/240 mg. Lab. Bayer.….4.23 €
  • Caja 20 comprimidos efervescentes 400/240 mg. Lab. Bayer.….7.40 €
  • Caja 10 sobres complex Lab. Bayer………………………………....5.10 €
  • Caja 20 comprimidos aspirina plus 500/50 mg. Lab. Bayer……..4.29 €

Indicaciones de la aspirina

La aspirina está indicada para aliviar los síntomas de la artritis reumatoide, osteoartritis, lupus eritematoso sistémico así como otros trastornos reumatológicos. Sin prescripción se utiliza para el dolor de cabeza, bajar la fiebre, resfriados, dolor de muelas, menstruación o dolores musculares. La aspirina también es utilizada en los problemas cardíacos, para prevenir los ataques en las personas que ya los han padecido o que padecen angina de pecho. Preventivamente, también es utilizada para los accidentes cerebrovasculares isquémicos.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la aspirina

Entre los efectos secundarios adversos más frecuentes observados en la aspirina está la intolerancia gastrointestinal que, por lo general, consiste en molestias gástricas, pesadez, náuseas, vómitos, falta de apetito, piroxis o epigastralgia. Si se ha padecido una enfermedad ulcerosa gastroduodenal existe un cierto riesgo de que pueda reactivarse. También se pueden producir efectos irritantes sobre la mucosa gástrica o intestinal. Accidentes hemorrágicos no digestivos, como gingivorragias, epistaxis (sangrado nasal) o hematurias (sangre en la orina), son poco comunes. En cuanto a las hemorragias digestivas, al igual que la hemorragia cerebral, es la complicación más grave que puede producirse con el tratamiento con aspirina.

La aspirina está contraindicada, además de las reacciones alérgicas al medicamento, cuando se padece úlcera gástrica o duodenal. Tampoco está indicada en las personas que padecen asma, hemofilia u otros problemas de coagulación, insuficiencia renal o hepática o si se está en el tercer trimestre del embarazo. No se aconseja a niños menores de 16 años ya que el uso del ácido acetilsalicílico se ha relacionado con el Síndrome de Reye que, aunque poco frecuente, se trata de una enfermedad grave.

Aspirina y menstruación

La utilización de la aspirina durante la regla producirá una hemorragia menstrual más fluida debido a sus propiedades de antiagregante plaquetaria. Esta fluidez puede percibirse como una hemorragia más abundante, aunque de hecho no sea así. El empleo de la aspirina no producirá ningún desequilibrio en los mecanismos del útero ni propiciará hemorragias anómalas. De todos modos se deben observar siempre las dosis adecuadas.

Aspirina en el embarazo y lactancia

El uso de salicilatos en los primeros 3 meses de embarazo se ha asociado al riesgo de padecer malformaciones, por lo que la administración de este medicamento solo deberá tomarse tras una estricta valoración de beneficios y riesgos. En cualquier caso no deben tomarse más de 150 mg. diarios. En el último trimestre se han descrito efectos como la prolongación del periodo de gestación, la inhibición de contracciones uterinas y toxicidad cardiopulmonar en el niño. También se han observado un aumento de hemorragias, tanto en la madre como en el niño.

La aspirina se excreta en pequeñas cantidades en la leche materna. No se han observado efectos adversos cuando el consumo es ocasional, sin embargo, cuando se trata de dosis altas y prolongadas debería considerarse suspender el amamantamiento.

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