Los factores de producción son el conjunto de elementos originales cuya combinación permite la producción de bienes o de servicios, y uno de ellos es el trabajo. El trabajo es el conjunto de actividades manuales e intelectuales organizadas y coordinadas con el fin de producir bienes y servicios económicos. El trabajo tiene una serie de aspectos cuantitativos, que se relacionan con la demografía, y también aspectos cualitativos, que se refieren a su organización y a la formación de los trabajadores.

Aspectos cuantitativos del trabajo

La población activa es el número de personas suceptibles de concurrir directa o indirectamente al incremento de la producción económica. Dentro de ella, la tasa de población activa es la ralación entre el número de personas activas y la población total del lugar a estudiar, y en los países desarrollados tiende a disminuir. Por su parte, la población activa ocupada es el conjunto de personas activas que tienen un empleo, en oposición a las personas que, pese a formar parte de la población activa, se encuentran desempleadas. Además, es necesario tener en cuenta la población en edad de trabajar, y su diferencia con respecto a la población activa da idea de los hábitos de comportamiento económico de una sociedad.

Tradicionalmente, la población activa se clasifica según tres criterios, que son el sexo, la nacionalidad y la actividad profesional desempeñada. En lo que se refiere al sexo, la cuota de mujeres dentro de la población activa total está en continuo aumento, aunque su índice de desempleo sigue siendo mayor que el de los hombres.

La proporción de población activa extranjera también está aumentando en los países industrializados, lo que supone que las ventajas para los empresarios también aumentan. En cuanto a la distribución de la población activa en función de su actividad, las economías poco desarrolladas emplean mucha mano de obra en la agricultura y muy poca en los servicios, mientras que en las economías desarrolladas es justo a la inversa.

Aspectos cualitativos del trabajo.

A lo largo de la Historia se ha producido la especializción de las funciones, que tienden a profesionalizarse. Es lo que se conoce como la división del trabajo. Sin embargo, en la actualidad, la división del trabajo puede ser social (especialización) o geográfica:

  • Desde un punto de vista social, las funciones y profesiones desempeñadas pueden ser muy diferentes, incluso dentro de una misma empresa.
  • Desde un punto de vista geográfico, los progresos realizados en el transporte y la supresión de los obstáculos aduaneros han llevado a que las actividades productivas que antes se situaban cerca de las fuentes de energía y de las materias primas, se sitúen ahora en lugares en los que la mano de obra es más barata, lo que da lugar al fenómeno de la deslocalización. Todo ello se relaciona con el proceso de globalización.
Una consecuencia de la división del trabajo es su organización, ya que al fragmentar los procesos económicos, es necesario organizar el trabajo para que resulte eficaz. Los tres métodos de organización del trabajo más importantes son los siguientes:

  • La organización científica del trabajo, que consiste en la búsqueda de un mejor método de trabajo observando minuciosamente las tareas a realizar, en en las cadenas de montaje.
  • El management o técnica de dirección de empresas, que se basa en la idea de que una empresa tendrá una mayor eficacia si está bien organizada o dirigida.
  • La búsqueda de la calidad como principio de organización de empresas.
Desde la Primera Revolución Industrial, el trabajo cada vez se asocia más a la máquina, lo que lleva hablar de la mecanización del trabajo. La mecanización permite producir más, mejor y en menos tiempo, permitiendo una mayor producción con igual trabajo.

Además, es necesario tener en cuenta que el tiempo de trabajo se reduce debido a tres factores, que son la reducción del ciclo laboral (más años estudiando y menor edad de jubilación), la reducción del año laboral debido a las vacaciones, y la disminución de las horas de trabajo al día. De esta manera, la cantidad de trabajo disminuye, pero a la vez su eficacia aumenta porque está cada vez mejor organizado y los trabajadores están cada vez mejor formados y tienen una mayor especialización.

La remuneración del trabajo

La remuneración del trabajo recibe diversos nombres en función del trabajo realizado y de quién lo percibe: puede llamarse salario (si lo percibe un trabajador dependiente), honorarios (si lo percibe un trabajador independiente), derechos de autor (si se trata de un artista), entre otros nombres.

Además, esta remuneración puede variar en función de la edad del trabajador, su antigüedad en el puesto, su cualificación o su eficacia. También pueden influir elementos como las relaciones sociales establecidas en ciertos sectores, las reglamentaciones o la actividad sindical. En relación con esta cuestión, los sindicatos suelen hacer que aumenten los salarios. Sin embargo, en ocasiones pueden lograr que disminuya la demanda de trabajo en sectores determinados, aunque no a nivel global, ya que los trabajadores que ganan más gracias a la labor sindical, tendrán tendencia a gastar más, lo que a su vez llevará a una mayor demanda de trabajo en otros sectores.

La remuneración económica también variará en fución de otros factores, y así, por ejemplo, en momentos de crecimiento económico tiende a aumentar, y en momentos de recesión a disminuir.