El vitiligo tiene causas multifactoriales, tales como enfermedades endocrinas, factores estresantes, genéticos, trastornos emocionales o eventos psicológicos traumáticos. Se produce cuando los melanocitos que se encargan de producir la melanina, son dañados o destruidos posiblemente por un efecto autoinmune.

Entre los acontecimientos desencadenantes del estrés se hallan: la muerte de seres queridos, el divorcio, la pérdida del empleo, conflictos de pareja, problemas en las relaciones familiares e interpersonales, separación de algún miembro de la familia, la enfermedad de algún familiar, dificultades de vivienda, económicas, sobrecargas en los estudios y en el trabajo, entre otras.

Algunas personas con vitíligo se perciben a sí mismas como muy estresadas y descontroladas. Muchas de ellas, incluso, carecen de los recursos materiales, personales o sociales necesarios para afrontar las situaciones cotidianas adecuadamente.

Esta afección de la piel se caracteriza por manchas blancas, pérdidas de pigmentación en la cara, brazos, manos, pies, genitales, rodillas, codos y axilas.

Vitiligo: factores emocionales, prejuicios y discriminación

Es imposible considerar con indiferencia esta enfermedad, al pensar que solo se trata de una cuestión estética y no valorar los aspectos emocionales de las personas que la padecen, debido al importante papel que la apariencia física tiene en la sociedad actual. Cuando esta modifica o altera la imagen personal puede ocasionar rechazo e incomprensión.

La Fundación Mexicana para la Dermatología en su boletín Vitiligo ocupa el quinto lugar de la visita dermatológica, del 25 de agosto del 2006, menciona que “aunque no corre peligro la salud del paciente por las manchas blancas, sí puede afectar el aspecto emocional de la persona, volviéndola irritable, agresiva o muy tímida”.

Debido al estigma del vitiligo, aunque no es una enfermedad infecciosa ni contagiosa, quienes lo padecen puede que sufran problemas emocionales y psicológicos por la discriminación o los prejuicios que todavía persisten, al presentarse problemas estéticos y cambios en la apariencia que pueden llevar al rechazo y las burlas por parte de personas que no están debidamente informadas sobre este mal.

Las manchas blancas diseminadas en varias zonas de la piel, especialmente en áreas visibles del cuerpo, pueden dañar la autoestima, repercutir en las relaciones interpersonales y afectar la participación en actividades sociales. Los adolescentes, preocupados especialmente por su apariencia, puede que sientan vergüenza, depresión, preocupación o temor acerca de la reacción de los demás ante su enfermedad.

Aspectos emocionales en el diagnóstico del vitiligo

La persona afectada acude al especialista cuando percibe que su imagen estética está afectando sus relaciones interpersonales y de pareja, a la vez que es alentada por los individuos cercanos a buscar ayuda. Usualmente, las mujeres visitan a un experto con mayor frecuencia y prontitud que los hombres. La automedicación también retrasa la atención médica.

El diagnóstico de la enfermedad provoca diferentes reacciones emocionales, entre ellas, la ansiedad, malestar o depresión leve al afectarse la imagen social; también comportamientos de intranquilidad, agresión e irritabilidad, así como tendencia al aislamiento social, a sentirse rechazados y a dificultades en las relaciones interpersonales y de pareja.

La gravedad y superación de las reacciones emocionales depende de la edad, las habilidades de afrontamiento, el sexo y la autoestima. Cuando la persona por sí misma o con ayuda supera estas reacciones y cuida su salud mediante los tratamientos indicados por los especialistas, no existirá ningún problema psicológico. En tanto, cuando la persona presenta un malestar psicológico desproporcionado, se afectan sus emociones y se altera su comportamiento.

Trastornos psicológicos asociados a la enfermedad de vitíligo

  • Trastorno adaptativo: Sobreviene después de un evento estresante y se manifiesta con síntomas emocionales o cambios de conducta.
  • Dismorfofobia. Preocupación excesiva por algún defecto real o imaginado que produce un malestar significativo y deterioro social, laboral o académico. La persona puede centrar su atención en las manchas, observarlas frecuentemente y examinarse varias veces al día.
  • Depresión mayor: Pérdida de interés en casi todas las actividades. Tristeza, irritabilidad, ansiedad, cansancio excesivo y continúo, desórdenes del sueño, cambios en el apetito, en la actividad psicomotora, dificultad de concentración o para tomar decisiones. También pueden sobrevenir pensamientos recurrentes de muerte, ideación e intentos suicidas.

Tratamiento del vitiligo

Quienes padecen esta enfermedad deben cuidarse especialmente de los rayos del sol porque carecen de la protección natural que la melanina proporciona a la piel. Por lo que es indispensable el uso de bloqueadores o filtros solares de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) alto y protección adecuada a la exposición solar.

Los tratamientos dependen de la cantidad y extensión de las manchas, así como de la decisión del paciente acerca de la terapia a seguir. Los medicamentos, los procedimientos quirúrgicos, la fototerapia y los maquillajes cosméticos ayudan a controlar esta enfermedad. En algunos casos, es necesario acudir con un psicólogo para evitar la angustia y el acrecentamiento de esta afección.

Es necesario el apoyo de las redes sociales, pero sin exagerar, ni llegar a la sobreprotección por el temor de exacerbar su enfermedad, ya que se podría utilizar inadecuadamente para demandar atención sobre las carencias afectivas o para resolver conflictos interpersonales.

Las reacciones emocionales también afectan el curso del tratamiento del vitíligo, la despigmentación se acrecienta luego de eventos estresantes y hay algunas remisiones espontáneas en períodos de estabilidad emocional.

Las terapias cognitivas-conductuales resultan benéficas para ayudar a mejorar la imagen corporal, la autoestima y la calidad de vida, así como para disminuir la progresión de la enfermedad.

Se requiere paciencia para obtener resultados, ya que con frecuencia, las personas afectadas se decepcionan y abandonan el tratamiento al no obtener una rápida mejoría y aumentar su ansiedad.