Asiria estaba dividida en dos zonas claramente diferenciadas; mientras que la parte occidental la constituía una estepa apenas apta para la población nómada, la parte oriental, con zonas boscosas y valles fértiles, era apropiada para la agricultura.

Asiria limitaba al este con los montes Zagros, al norte con el macizo Armenio, al sur con la antigua Sumeria, actual frontera de Irak, y al oeste con la llanura de la antigua Mesopotamia. Entre las ciudades más importantes de Asiria se puede destacar Assur, Dur Sharruhin o Nínive.

Cultura asiria

La cultura de los asirios guarda grandes paralelismos con la cultura babilonia. La literatura era casi idéntica. Igual de parecidas eran las costumbres y las leyes asirias, aunque al parecer la legislación asiria era más severa que la babilonia. Las creencias religiosas también guardaban grandes similitudes; hasta tal punto es así que su dios nacional Assur acabó siendo sustituido por la deidad babilonia Marduk.

Arquitectura y arte en asiria

La arquitectura asiria es, en buena parte, herencia de la caldea, si bien sus construcciones adquirieron mayor solidez y refinamiento en la ornamentación. También como los caldeos, utilizaban ladrillos y adobe, dejando la piedra para la base de zigurats y palacios o el revestimiento de muros.

Para los asirios tenían una especial relevancia los palacios, que se elevaban sobre grandes plataformas rectangulares. En su interior habían grandes patios donde se alzaban, a su alrededor, los cuerpos de edificio con diferentes salas de gran tamaño, algunas de las cuales estaban cubiertas con láminas de alabastro y adornados con relieves e inscripciones.

Aunque conocieron la bóveda no parece que tuviera para ellos demasiada relevancia a juzgar por los hallazgos. Tampoco las columnas fueron un elemento destacable en la arquitectura asiria. En cambio, figuras colosales a modo de esfinges aladas, quizá como símbolo de poder, eran muy habituales.

La escultura y el bajorrelieve se desarrollo bajo la herencia de los hititas. Son habituales y muy realistas las representaciones de escenas de caza. Igualmente frecuentes son las representaciones de batallas y de la vida militar en general.

Expansión del imperio asirio

No es fácil desentrañar la historia de Asiria, de Babilonia y de la antigua Mesopotamia en general. Se sabe que hacia el 1810 a.C. un rey asirio, Samsi-Adat I consiguió extender el territorio asirio desde los montes Zagros hasta el mar Mediterráneo. Dividió su reino en distritos, colocando administradores y consejos especialmente nombrados, estableció un sistema de correos y llevó a cabo regularmente censos de la población.

No obstante, este primer imperio no duró mucho tiempo; el hijo de Samsi-Adat, Isme-Dagan I sería derrotado hacia el 1760 a.C. por el rey babilonio Hammurabi, con lo que Asiria formaría parte del imperio babilónico. Tampoco este nuevo imperio iba a durar demasiado, siendo invadidos en el siglo XVI a.C. por los casitas. A estos les sucederían otros invasores, como los hurritas y otros pueblos de origen desconocido, quedando este periodo de la historia de Mesopotamia sumido en la confusión.

Hacia el 1500 a.C. se sabe que Asiria dependía de Mitanni, un reino que ejerció su influencia por todo el norte de Mesopotamia. A comienzos del siglo XIV, el reino de Mitanni sufrió una grave derrota a manos de los hititas, lo que fue aprovechado por el rey asirio Assur-Uballit I, que liberó Asiria, anexionando incluso algunos de los territorios de Mitanni.

El imperio asirio

El territorio asirio vivió épocas más o menos convulsas, con invasiones de los pueblos del mar, que acabaron con el imperio hitita. Asiria resistió feroz y exitosamente los continuos ataques de sus nuevos vecinos.

Uno de los grandes gobernantes asirios fue Assurnasirpal II, que reinó desde el 884 al 859 a.C., extendiendo el dominio del imperio hacia al norte y al este. En su reinado se construyó la ciudad de Calach, que convertiría en capital, sustituyendo a Assur. Salmanasar III, hijo de Assurnasirpal, fue otro de los grandes gobernantes asirios. Realizó 32 campañas durante los 35 años que duró su reinado, unas con más éxito que otras. Fue al final del gobierno de Salmanasar que se iniciaría una revuelta en la corte asiria, a la que siguieron años de guerra civil. Asiria cae en la oscuridad y su poder decae.

A mediados del siglo VIII a.C., con la llegada al trono de Tukulti-Apil-Esharra, Asiria recupera su antiguo esplendor. Formó un ejército permanente, integrada en su mayor parte por extranjeros, y sus campañas tenían como principal objetivo anexionar territorio enemigo.

Sargón II continuó con mayor éxito, si cabe, la política expansionista de Asiria, anexionando numerosos estados de Siria y el sur de Anatolia, y derrotando a arameos y caldeos. Sargón, con objeto ejercer un control más eficaz, dividió el imperio en 70 provincias, nombrando un gobernador responsable directo ante el rey. Al final de su reinado, Sargón construyó Dur Sharrukin, una nueva ciudad al norte de Nínive. Allí erigió su palacio y lo adornó con impresionantes bajorrelieves.

El fin del imperio asirio

Senaquerib, hijo de Sargon II, logró mantener las tierras conquistadas por su padre. Senaquerib trasladaría la capital de Dur Sharrukin a Nínive, donde construiría su palacio. El hijo de Senaquerib, Asaradón tuvo su principal éxito militar al cruzar hasta Egipto y tomar Menfis, su capital. Su hijo, Assurbanipal, continuó controlando Egipto y penetrando al sur hasta Tebas. También saqueó Susa, capital de los elamitas. Aparte de su fama como conquistador, Assurbanipal destaca por la gran biblioteca que creó en su palacio de Nínive.

Con la muerte de Assurbanipal, en el 627 a.C. sobrevino un periodo oscuro del que se sabe poco. Los medas invadieron Assur en el 614 a.C. Dos años después, con la colaboración babilonia, capturaron Nínive. El ejército asirio, dirigido por el último rey, Assur-Uballit II, se replegó a Harran. Esta derrota supondría el final del Imperio Asirio.

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