Alfonso Cano realmente se llamaba Guillermo León Sáenz Vargas, nació el 22 de julio de 1948, quinto de siete hijos de una familia izquierdista altamente académica, pero de todos ellos fue el único que se involucró con la izquierda radical.

Estudió el bachillerato en el Colegio Fray Cristóbal de las Torres, donde era el mejor en historia. Además era hincha furibundo del Millonarios.

Alfonso Cano y su paso por la Universidad Nacional

Corría 1968 y Guillermo León era estudiante de Antropología de la Universidad Nacional, allí hacía parte de la Juventud Comunista (Juco).

Pronto empezó a dedicarse tiempo completo al trabajo político dentro de esa colectividad.

Tenía suerte con las mujeres, desde esa época universitaria ya era miope, barbado y fumador empedernido.

En 1970 se emparentó con Mariú, una mujer de nombre María Eugenia a quien nadie le sabía el apellido y con quien tuvo dos hijos, Federico y Felipe Andrés.

Durante esta agitada época en Juco, Guillermo León estuvo preso dos veces, la primera durante seis meses y la segunda por año y medio, de la que pudo salir libre gracias a la amnistía del presidente Betancur.

La Juco, entonces le ofreció irse a estudiar a Moscú, como muchos ideólogos de izquierda que eran perseguidos, pero no aceptó, prefirió irse al monte, como le decían a quienes se enfilaban en la guerrilla.

Alfonso Cano y sus inicios en las FARC

Fue en la guerrilla donde adquirió el alias de Alfonso Cano; su llegada fue directamente a la Casa Verde, el campamento de los jefes de las FARC, ubicado en Uribe, Meta.

Era entonces parte del ala ideológica de la guerrilla, donde contaba con grandes amigos como Jacobo Arenas.

Llegó a la guerrilla justamente cuando se adelantaban los diálogos de paz con el gobierno de Belisario Betancur. Así, con ayuda de Arenas, Catatumbo y de Iván Márquez creó un comité asesor donde los jóvenes intelectuales enseñaban a los campesinos históricos de la guerrilla acercad del comunismo.

Al parecer Alfonso Cano nunca estuvo de acuerdo con la incursión de la guerrilla en el narcotráfico, pero fue una orden que acató, como tantas otras. Era obediente y humilde.

Cano fue partícipe de la constitución de 60 frentes de las FARC, que le mostraron a Colombia su capacidad terrorista durante el gobierno de Betancur y en adelante.

Alfonso Cano y la Unión Patriótica

La intención de los ideólogos de la guerrilla era combinar la lucha, entre lo político y lo militar; así entonces, Cano y Arenas diseñaron la fundación de la Unión Patriótica, como brazo político.

Cano, incluso, sabiendo los riesgos que corrían en esta ala política, sugirió a Arenas no lanzarse a la presidencia de la república, ya que él estaba dispuesto a dejar las armas, pero el riesgo de muerte era inminente, así entonces ambos se quedaron en el monte.

Con la caída del muro de Berlín y del comunismo, Cano supo que el modelo soviético ya no funcionaba e ideó un nuevo modelo a seguir, este modelo debía ser mucho más criollo pero con el que sin duda los colombianos tuvieran más afinidad, Simón Bolívar.

Alfonso Cano el segundo de las FARC

En agosto 1990, tras la muerte de Jacobo Arenas, Manuel Marulanda queda como único líder al mando de la guerrilla, y Cano como el segundo, poder que fue compartido así por más de veinte años.

En el gobierno de César Gaviria, pretendieron ser parte de la Asamblea Constituyente, pero a cambio pidieron la mitad de las curules sin desarme, el gobierno entonces no aceptó la propuesta, nombró sus constituyentes y el 9 de diciembre bombardeó la Casa Verde.

Fue negociador político en Caracas en 1991 y en las negociaciones de paz de Tlaxcala en 1992, mientras que en El Caguán mantuvo un bajo perfil, porque ya no creía en las negociaciones con el Estado.

Cano, como Arenas, se cuidó de no ser visto empuñando un fusil, pero durante las conversaciones en El Caguán fortaleció lo político y militar de su nuevo proyecto bolivariano.

Creó entonces la Ley 002, que era el equivalente a extorsión, y consideraba que la guerrilla debía secuestrar por dinero solo a personas poderosas y solo practicar en serio el secuestro político.

Así entonces, quien en principio era un joven estudioso llegó a ser uno de los personajes más temidos de la historia de Colombia, el segundo al mando de la guerrilla más antigua de Latinoamérica hasta la muerte del primero, Manuel Marulanda.