De acuerdo con registros de la Procuraduría General de la República (PGR), sus delegaciones estatales y los desgloses de expedientes de autoridades locales, que publicó La Organización Editorial Mexicana (OEM); de agosto de 2006 a diciembre de 2007, 14 cantantes gruperos, en su mayoría intérpretes de narcocorridos, fueron ejecutados, víctimas de ajustes de cuentas y/o asesinados por algún pleito después de sus actuaciones. Sus representantes artísticos también han sido secuestrados y sus acompañantes muertos.

Los más sonados del 2006

  • 9 de agosto: tres integrantes de la banda musical Explosión Norteña, fueron baleados y seriamente heridos en sus oficinas de Tijuana, cerca de la frontera con San Diego; los temas que interpretaban eran los narcocorridos.
  • 26 de agosto: Trigo Figueroa, hijo de Joan Sebastian, asesinado en McAllen, Texas.
  • 25 de noviembre: Valentín Elizalde, acribillado en Reynosa Tamaulipas junto con su representante artístico y su chofer.
  • 14 de diciembre: el vocalista del grupo Los Implacables del Norte, Javier Morales Gómez, fue ejecutado a balazos mientras hablaba por teléfono en una caseta del Jardín Juárez, en el municipio de Huetamo, Michoacán.

Los más sonados del 2007

  • 19 de Febrero: también en Michoacán, fueron asesinados con ráfagas de Cuerno de Chivo, Daniel Gómez Pimentel, Carlos Alberto Hurtado Lule, Noé Camargo Mendoza y Cristóbal Juárez Serrano, todos ellos integrantes de La Banda Fugaz, cuyas interpretaciones eran los narcocorridos.
  • 9 de junio: en el estado de Durango, el grupo Los Padrinos de la Sierra sufrió también la pérdida de tres de sus miembros, al ser ejecutados, César Omar Ponce Velázquez, Cesar Ramírez Ávila y Fidel Omar Gutiérrez Loera (de quien se dijo que era pariente de “El Chapo”, líder del cártel de Sinaloa), sus temas musicales son relativos al tráfico de drogas.
  • 30 de noviembre: la cantante grupera Sayda Aidé Arjona, conocida como La dama del sentimiento, recibió un balazo en la espalda por un desconocido. Aún con vida, fue llevada al Hospital Civil de Matamoros y después de practicarle una cirugía, nuevamente fue atacada por alguien que burló la seguridad del hospital; con dos disparos en el rostro, le ocasionó la muerte el 1 de diciembre.
  • 2 de diciembre: apenas un día después del asesinato de Sayda; Sergio Gómez, vocalista del grupo K-Paz de la sierra, fue secuestrado en la madrugada del domingo, y encontrado muerto, el lunes 3 en la comunidad de Chiquimitío Morelia, con huellas de tortura.

Los más sonados del 2008

  • 8 de enero: Roberto del Fierro, manager de el Flaco Elizalde fue asesinado en Zapopan Jalisco.
  • 17 de enero: Jesús Rey David Alfaro Pulido, mejor conocido como El gallito, fue hallado sin vida con tres tiros de gracia en la ciudad de Tijuana.
  • 25 de enero: Marcos Abdalá, arreglista y ex manager de Julio Preciado, fue asesinado después de haber sido secuestrado.
Este año no ha sido la exepción, y es que el último caso que vistió de luto al mundo grupero, ocurrió el pasado 16 de agosto del 2009, cuando dos sujetos acribillaron al Loco Elizalde, afuera del centro nocturno donde acababa de ofrecer una actuación. Carlos Vicente Ocaranza Rodríguez, nombre real del Loco Elizalde, presumía ser primo segundo de Valentín Elizalde, pero a la fecha y en relación a los hechos, se sabe que era falso; según las declaraciones a los medios televisivos de quien fuera la madre de Valentín Elizalde.

Hipótesis de las ejecuciones

La procuraduría General de la República ha girado sus investigaciones en torno a diversas hipótesis, como: móvil pasional, celos profesionales, venganzas entre mafiosos, e intereses económicos. Un factor común en la mayoría de los casos, es que no han llegado a esclarecerse, y los asesinatos siguen en la impunidad.

Los familiares y amigos de los cantantes asesinados, niegan que estos hayan tenido relación directa o indirecta con cárteles del narco, y que las ejecuciones se deban por problemas con el crimen organizado. Con respecto al asesinato de Sergio Gómez, vocalista de K-Paz de la sierra, la cantante Argentina Amanda Miguel declaró en una entrevista telefónica para el programa de televisión La oreja: "en ningún momento, en el tiempo que conocí a Sergio Gómez, supe de algún problema por el que estuviera atravesando el cantante, en absoluto".

Sin embargo, las pesquisas demuestran que la mayoría de estos cantantes, arriesgaban su vida al hacer verdaderas apologías de los grandes capos del narcotráfico, relatando sus historias y sirviendo incluso de correos cantados, pues se asegura que los jefes de los cárteles, pagan cuantiosas sumas para que los cantantes de este género les escriban narcocorridos a la medida; incluso las interpreten para ellos en eventos privados.

Narcocorridos

Siendo el narcotráfico una realidad social y económica de México, los narcocorridos surgen como una variación del tradicional corrido mexicano, que no intenta moralizar el tema, pues fundamentalmente se busca exaltar o conmemorar a personas relacionadas con el narcotráfico, detallando vivencias típicas en las que se hallan envueltos los personajes. Algunos narcocorridos agregan al narcotraficante virtudes esenciales para el desempeño de sus actividades ilícitas, proyectándolos como hombres de poder, valientes, justos, astutos, temerarios y resueltos. Otro tema en estas canciones, son las amenazas o sentencias que se lanzan entre los cárteles del crimen organizado, para delimitar su territorio e infundir temor. Un ejemplo claro es la canción A mis enemigos, en la que Valentín Elizalde ensalzaba las hazañas de Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del cártel de Sinaloa; o la canción Tiro de Gracia, que fue el mayor éxito de Sayda Aidé Arjona y paradójicamente de esa forma fue ejecutada.

Una guerra sin tregua

Decir que los cantantes de música grupera están relacionados con el narcotráfico, no necesariamente significa que ellos se dediquen a realizar actividades ilícitas o que aporten dinero para tal fin. A veces, el hecho de dedicar una canción a un narcotraficante, por gusto o petición de otro, es motivo suficiente para que el rival mande matar al cantante favorito de otro capo, es un mensaje claro —como los narcocorridos— de: “para que no te sigas metiendo conmigo”.