La artritis reumatoide juvenil, también conocida como crónica juvenil o idiopática juvenil, es una enfermedad que produce inflamación y dolor de articulaciones, llegando a ser tan intenso en muchos casos, que puede provocar discapacidad en el menor. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que este mal se presenta en la población infantil con un número de casos entre 80 y 90 niños por cada 100.000.

Síntomas de la artritis reumatoide juvenil

La artritis crónica juvenil se puede definir como “grupo de enfermedades que pueden llegar a afectar articulaciones, destruyendo los componentes articulares/óseos, generando retardo en el crecimiento o crecimiento asimétrico; así como afección a otros órganos como ojos, piel, ganglios, hígado, bazo, etc., y acompañarse de limitación funcional permanente e impacto en la calidad de vida”, asegura la doctora Alejandra Rosete Reyes, reumatóloga del Hospital Médica Sur de México.

La artritis reumatoide juvenil presenta síntomas muy particulares que en un principio parecen ser comunes, pero que pueden desembocar en un problema grave si no se atienden a tiempo.

Algunos de los principales síntomas que presenta este mal son:

  • Inflamación de articulaciones.
  • Dolor o llanto con el movimiento, limitaciones al moverse y dificultad para caminar o para realizar sus actividades cotidianas o físicas.
  • Pérdida de apetito.
  • Irritabilidad.
  • Fatiga.
  • Debilidad.
  • Fiebre.

El diagnóstico y las causas

Un diagnóstico temprano de esta enfermedad es un factor clave para su eventual control y evitar que provoque daños mayores en el menor. “Por eso es fundamental que los padres hagan caso de los síntomas o cambios que presente el niño, tocar los sitios que le duelen o que se han inflamado sin ningún motivo, si los siente calientes, rojos o hay mayor dolor al tocarlos, deben acudir con el médico”, afirma la especialista.

De tal manera, el diagnóstico de la artritis cónica juvenil se establece cuando ha sido confirmada por un médico debido a que los síntomas han tenido una duración de al menos 6 semanas y persisten por más de 3 meses en menores de 16 años.

Este diagnóstico se confirma con estudios frecuentes de laboratorio que ayudan a determinar la evolución de la enfermedad y el grado de avance que presenta; así como estudios de imagen como radiografías, resonancia magnética y ultrasonido, todo esto según el criterio del médico reumatólogo.

Uno de los principales problemas que presenta esta enfermedad es que todavía no se ha encontrado la causa específica que la provoca, pero se sabe que es una “combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales que interactúan, originando que el sistema inmunológico ataque al propio organismo y puede llegar a la destrucción de los componentes articulares y extra articulares”, explica la reumatóloga.

Tratamientos para controlar la artritis reumatoide juvenil

La artritis idiopática juvenil es una enfermedad que no tiene cura definitiva y estará presente durante la infancia y la juventud del menor. Sin embrago, actualmente existe una serie de tratamientos que controlan efectivamente el avance y el daño degenerativo que provoca en el cuerpo, así como el dolor y los síntomas propios de este mal.

El método más común para controlar a la artritis reumatoide juvenil es a través de “medicamentos como pueden ser paracetamol, ibuprofeno y aspirina; que tienen efectos antiinflamatorios y ayudan a disminuir las molestias y el dolor crónico o muy agudo cuando hay recaídas”, señala la doctora Rosete Reyes.

Otro grupo de medicamentos muy efectivos son los “inmunomoduladores o modificadores de la enfermedad, que ejercerán un efecto en el sistema inmunológico para controlarla y limitar el daño estructural y la progresión de la enfermedad; pero todo ellos deberán ser manejados meticulosamente por el médico reumatólogo”, advierte la especialista.

En casos muy graves, existe la posibilidad de los tratamientos quirúrgicos, pero a la par de todas estas posibilidades y “por el impacto en la calidad de vida que sufre el paciente –dice la reumatóloga-, es recomendable hacer un abordaje multidisciplinario según requiera cada caso, incluyendo fisioterapia y rehabilitación, terapia ocupacional, terapia familiar y psico-emocional”.

Cabe señalar que cada caso requiere la evaluación constante de un especialista, “ya que en el curso de la enfermedad, siempre habrá temporadas estables, cuando la enfermedad esté inactiva y otras donde la enfermedad se active y el paciente requiera nuevamente reposo, ajustes de tratamiento y ayudas adicionales de fisioterapia y rehabilitación”.

Lugares para buscar especialistas y tratamiento

Para buscar ayuda especializada en México, “la gente puede encontrar información y localizar a un reumatólogo pediatra en el Colegio Mexicano de Reumatología. Además, existen instituciones de salud con grupos de especialistas dedicados a la atención de pacientes reumáticos en edad pediátrica en las clínicas del IMSS, el Instituto Nacional de Pediatría y en los Hospitales de Alta Especialidad del Sistema Nacional de Salud”, concluye la especialista.

Sin duda, un diagnóstico de artritis reumatoide juvenil en un menor puede ser un duro golpe para los padres y todo el entorno familiar, pero afortunadamente existen en la actualidad métodos de control que permiten tener una vida plena y llegar a la vida adulta a pesar de poseer esta enfermedad.